24/05/2018
Editoriales

Abril 21 de 1836: se celebra la Batalla de San Jacinto

Abril 21 de 1836: se celebra la Batalla de San Jacinto. Durante la Guerra de Texas, que se había separado de México en protesta por la desaparición de la federación para ser sustituida por la república centralista, las tropas de Santa Anna, apostadas en una loma cerca del río San Jacinto, reciben el refuerzo de Perfecto de Cos.

Ante la llegada de estos refuerzos, el enemigo se refugia en el bosque y Santa Anna se siente confiado en la victoria, por lo que decide ofrecer descanso a sus tropas, puesto que casualmente en ese momento recibe la visita de una bella mulata, Emily Morgan "la Rosa Amarilla de Texas", que era una enviada de Sam Houston y el caudillo –a quien le encantaba ese tipo de encuentros- se dispone a atenderla en privado.

Pero todo era un plan preconcebido puesto que aprovechando el calculado y momentáneo abandono tanto del mando como de la tropa, después universalmente conocido como La Siesta de San Jacinto, los hombres de Houston atacan justo cuando había un relajamiento absoluto sin guardias de vigilancia siquiera. La reacción es tardía aunque el enfrentamiento se prolonga por horas hasta que cunde el desorden total y la dispersión de las filas mexicanas ante la falta de órdenes de combate.

Al día siguiente, Santa Anna es capturado pues había huido, y ya preso, el 25 de abril ordena al general Filisola que se repliegue hasta el río Colorado, pues ya lo había convenido así con Sam Houston. El 30 de abril, Filisola envía al general Andrés Woll para conocer el armisticio con los texanos, y para el 14 de mayo de 1836, Santa Anna y David Burnet, presidente de Texas, firman el Tratado de Velasco. Triste historia que debiera servirnos de lección pero que no fue suficiente pues luego perdimos toda una guerra de invasión por estar distraídos en pleitos internos. Así empieza nuestra debacle llevándonos a perder más de la mitad de nuestro territorio. En el libro Un Imperio Venido a Menos, aparece la fotografía de un monumento dedicado a Emily Morgan, en San Antonio, Texas.