23/09/2018
Editoriales

Los Grandes Gobernadores de Nuevo León. Eduardo Livas, primera parte

 

Hay políticos que llegan a la cumbre y que, al bajar para ser un ciudadano más, la gente los olvida. En cambio, hay otros que pueden o no llegar a la cumbre, pero su recuerdo trasciende a las siguientes generaciones. El segundo caso aplica a Eduardo Livas quien, sin pensarlo tal vez, formó una corriente política denominada “El Livismo” que sigue siendo recordada. No todos los “livistas” fueron funcionarios de su gobierno, sino que algunos lo seguían sólo por su atractiva personalidad. 

Eduardo Livas Villarreal es uno de los grandes gobernadores que ha tenido Nuevo León. Nació el 21 de enero de 1911 en la ciudad de Monterrey, en el hogar del insigne educador Pablo Livas y la maestra Francisca Villarreal. Fue hermano del médico Enrique C. Livas, quien sería rector de la Universidad de Nuevo León desde 1936 hasta 1948.

 

Inicia Livas Villarreal su carrera como Agente del Ministerio Público

El joven Eduardo Livas tenía carácter fuerte y al mismo tiempo era carismático. Estudió la preparatoria en el Colegio Civil y leyes en la Escuela de Derecho del Estado, egresando en 1933. Recién terminados sus estudios, Livas Villarreal consiguió ser agente del ministerio público, iniciándose así en la función pública del estado en la que participó siempre. Conoció al general Bonifacio Salinas Leal, quien lo invitó a ser su secretario particular durante su gobierno (1939 a 1943), oficina desde la que aprendió algunos secretos del arte de gobernar, pues los funcionarios del gabinete de Bonifacio eran casi todos sobresalientes. 

 

“Amarre político” con Bonifacio Salinas y Arturo B. De la Garza

Livas Villarreal tejió una red de amistades posiblemente con el permiso de su jefe Salinas Leal, y entre ellas, sobresalía la del secretario general de gobierno Arturo B. De la Garza. Este amigo político tenía futuro y sería su gran apoyo pues al ser el siguiente gobernador, de 1943 a 1949, lo invitó a ser secretario general de gobierno, antesala natural para la candidatura mayor en el estado. Además, en ese sitial adquirió los conocimientos y relaciones que le faltaban para aspirar a la primera magistratura del estado.

Pero en ese momento el contexto nacional era más importante que el local. México había logrado estabilizarse gracias al Partido de la Revolución –PNR, PRM y luego PRI- que erradicó los golpes de estado y las asonadas. A estas alturas los mandos gubernamentales ya se sustituían democráticamente, pero como el mundo estaba convulsionado, sus efectos llegaban al país.

 

La política internacional adquiere relevancia en la pos guerra

Se había terminado la Segunda Guerra Mundial (1939 a 1945), resultando vencedor el bloque de Los Aliados conformado por Estados Unidos, la Unión Soviética, Inglaterra y Francia, más otros aliados menores como México, Canadá y Australia. Los derrotados fueron las naciones del llamado Eje: Alemania, Japón e Italia.

Como siempre sucede en toda conflagración hubo el clásico reparto del botín de guerra. A Estados Unidos le correspondió la administración de Japón, la hegemonía comercial y militar de Europa; mientras a la URSS, los países satélites de Europa del este, como Rumania y Ucrania, y Europa central como Yugoeslavia y Eslovenia. Al igual que en todas las guerras, hubo países que se alinearon voluntariamente. China con la URSS y de facto, México con Estados Unidos. Otros países que los Aliados consideraron propios, se defendieron luchando como Vietnam y Camboya en Asia; y Nicaragua y Chile en América del sur.  

 

Sin embargo, a pesar de todos los arreglos diplomáticos no hubo paz total en el mundo. El bloque de los aliados se dividió en dos, antagónicos y con ideologías económicas opuestas: Estados Unidos y sus aliados capitalistas por un lado, y la Unión Soviética y sus países satélites de pensamiento socialista marxista por el otro. Esto inauguró la etapa conocida como La Guerra Fría. 

 

La adecuación del PRI a los nuevos tiempos

Regresando a nuestro país, los primeros gobiernos emanados de la revolución eran de la ideología más radical. Habían llegado al poder Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y su maximato, Lázaro Cárdenas y Manuel Ávila Camacho, actores de la lucha armada. Pero con el nuevo entorno internacional, el partido de la revolución debió adecuarse ideológicamente. Para empezar, cambió su lema muy socialista “por una democracia de los trabajadores” al neutro “democracia y justicia social”; luego erradicó el concepto “socialista” de la educación, y se fundó la CNOP para dar cabida a grupos sociales no radicales, como profesionistas, empresarios, y comerciantes.

Así que el alineamiento de México con el bloque de Estados Unidos se manifestó en Nuevo León. Llegaron apoyos económicos y académicos de las fundaciones norteamericanas Kellog's, Rockefeller y Ford, etiquetados para la Universidad de Nuevo León en el marco de un programa del presidente norteamericano Harry S. Truman para el “mejoramiento y el adelanto de las zonas poco desarrolladas”.

 

“Ganátes pero no salítes”

Como es fácil de imaginar, el cambio de rumbo ideológico del PRI repercutió en la sucesión gubernamental de Nuevo León en 1949. Eduardo Livas Villarreal –un político liberal- se registró como aspirante a la gubernatura, pero a pesar de obtener más votos y su conocimiento de las condiciones políticas de la entidad, el candidato a gobernador seleccionado fue Ignacio Morones Prieto, un linarense conservador formado política y académicamente en el estado de San Luis Potosí. Al respecto se manejan tres versiones.

La primera con ganas de encontrar el epicentro del problema localmente, señala que Livas Villarreal se sintió seguro de contar con el apoyo de sus jefes Bonifacio Salinas y Arturo B. de la Garza, además de que su perfil de político popular agradaría al presidente Miguel Alemán Valdez, postulándose sin consensarlo con el primero. Esto causó la molestia –según esta versión- de Salinas con Livas y con De la Garza, por lo que las autoridades políticas del partido a nivel nacional se decidieron por Morones Prieto, impulsado por el legendario gobernador potosino Gonzalo N. Santos.

La segunda versión es que fue el propio presidente de la república MAV quien decidió romper la hegemonía del grupo de Salinas y De la Garza (grupo China-Bravo) que se robustecería con Livas que era miembro de ese grupo. Así que, para evitar la continuidad se envió de candidato a gobernador a alguien que dependiera del centro, como lo era Morones Prieto.

La última versión más difundida en la ciudad de México es que Bonifacio Salinas y Arturo B. De la Garza apoyaban a Livas, pero los empresarios locales lo consideraban liberal e incómodo por su relación familiar (cuñado) con Rogelio Cantú, director del diario “El Porvenir” y un alfil del grupo “China-Bravo” al que aceptaban, pero lo sentían distante. Para evitar su llegada propusieron un trato al presidente: ellos no apoyarían al candidato panista si el candidato del PRI fuera otro en vez de Livas. Así Morones fue candidato y Antonio L. Rodríguez –candidato panista- no fue apoyado económicamente por el empresariado. Morones de todas formas nunca tuvo el apoyo real de los empresarios. 

 

Rompe Livas Villarreal con el PRI

Cualquiera de las hipótesis pudo ser la real, pero lo cierto es que Livas Villarreal, al no ser el abanderado del PRI, en sonado acto público rompió sus credenciales del partido y renunció a él, anunciando su afiliación a la Federación de Partidos del Pueblo que postulaba para la presidencia a Miguel Henríquez Guzmán. Livas sería el candidato de esa federación para la gubernatura de Nuevo León compitiendo contra Ignacio Morones Prieto.

Así, los candidatos para la elección de 1949 fueron: Ignacio Morones Prieto por el PRI, Antonio L. Rodríguez por el PAN, y Eduardo Livas Villarreal por la Federación de Partidos del pueblo. Morones Prieto ganó la elección con 92 mil 263 votos, Rodríguez quedaría en segundo lugar y Livas en el tercer lugar.

 

Impugna el PAN, por primera vez, una elección

Esa fue la primera ocasión que el PAN impugnó una elección. En aquel momento, casi el 85% del PAN de Nuevo León eran empleados bancarios e industriales, y entre ellos había brillantes abogados que presentaron y litigaron las impugnaciones que no prosperaron.

 

Regresa Livas al PRI y es candidato a Senador

Livas militó en la Federación de Partidos del Pueblo, durante todo el periodo de Morones Prieto y de su sustituto Vivanco, y casi la mitad del de Rangel Frías. Hasta que, en 1958, previo a la campaña presidencial de Adolfo López Mateos, el PRI se propuso “regresar al rebaño a las ovejas perdidas” y entre los ex priístas que no habían agraviado fuerte al partido estaba Livas Villarreal quien una vez reintegrado fue designado candidato al Senado de la república y después electo por amplia mayoría.

Como senador apoyó la política del presidente López Mateos moderando los conceptos revolucionarios de las leyes desde las relativas a la reforma agraria, hasta las restricciones a las empresas.Participó en la reforma al artículo 123 constitucional con la creación del apartado B, relativo a las normas laborales para los trabajadores del Estado. Estos cambios afianzaron el control del gobierno a sus trabajadores, creando la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE). Este apartado B determinaba que los trabajadores sólo se podían organizar dentro de esta Federación, y capacitaba al Estado para aplicar la requisa, etc.  

Si bien, no todo el apartado B era reaccionario, pues el Estado concedía algunas mejoras a sus trabajadores, la intención era controlar mejor a los trabajadores del gobierno para evitar las huelgas, y se creó el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, ISSSTE.Para la clase trabajadora en general se puso en marcha el mandato constitucional que establece el reparto de utilidades a los trabajadores de las empresas y sentó los lineamientos para la fijación de los salarios mínimos. 

El senador Eduardo Livas apoyó que el gobierno mexicano adquiriera la mayoría de las acciones de las empresas generadoras de energía eléctrica. Todas esas políticas nacionales ayudaron a mejorar el nivel socioeconómico de los mexicanos y la industria creció un 51.9% como resultado de nuevas leyes que permitían las inversiones en los sectores automotriz, petroquímico, mecánico y de papel.

 

El senador Eduardo Livas, un legislador activo y comprometido con el sistema político

A estas alturas, el senador Livas Villarreal participaba en casi todas las discusiones importantes. Y así lo hizo en las negociaciones que desencadenaron en el tratado de reintegración al territorio mexicano del Chamizal por los Estados Unidos de Norteamérica, que se había perdido por un cambio en el curso del Río Bravo. Y también estuvo en la constitución de la Comisión del Río Balsas para el fomento económico de esa cuenca.

En esa legislatura se reformó la Constitución de la República para que las minorías participaran en el Congreso de la Unión, además de los diputados de partido. Por iniciativa de Eduardo Livas fueron aprobadas las nuevas Leyes Orgánicas de las Secretarías Federales de Turismo y del Trabajo.

Igualmente se dieron los primeros debates en el Senado sobre la reforma educativa para establecer el libro de texto gratuito en las escuelas primarias algo que, poco tiempo después, marcaría su estancia en la gubernatura de Nuevo León.

El senador Eduardo Livas Villarreal era además delegado general del PRI en Guanajuato y dejó a la mitad del periodo constitucional su escaño senatorial en 1961, para aceptar la candidatura del PRI a la gubernatura de Nuevo León. Continuará…

 

 

Fuentes

 

Periódico Oficial del Estado 1949,versión electrónica.

El Informador (Diario de Guadalajara, Jalisco) 19/07/1949, 20/03/1949, 10/12/1949.

Universidad Autónoma de Nuevo León.