18/07/2018
Editoriales

Fracasa el Rusiagate contra Trump y lanzan conflicto racial en su contra

 

Finian Cunningham, escribe en “Information Clearing House” el viernes 18 un artículo con el encabezado anterior, en donde identifica la razón de por que se desató el nuevo ataque fraudulento contra Trump, como supuesto simpatizante racista nazi: el fraude del Rusiagate se colapsó, esencialmente.

“Los oponentes al Presidente Trump se dieron cuenta que tenían un nuevo apalancamiento para sabotear su Presidencia: su supuesto apoyo a los supremacistas blancos y neonazis. Ahora lo están calificando de simpatizante de los fascistas y de provocar el desprestigio de la imagen internacional de Estados Unidos. La señal para iniciar un proceso de juicio político. Cabe destacarse que, los mismos agentes ligados al poder que se opusieron a Trump desde el principio de su presidencia, ahora están condenando ruidosamente sus supuestas inclinaciones racistas. Los medios pro-demócratas como el Washington Post, New York Time y CNN, ya no tienen más espacio para cubrir a Trump el racista, en tanto que la comunidad de inteligencia y el Pentágono han entrado también al quite para reprender al Presidente. El ex jefe de la CIA, John Brennan, dijo que los comentarios de Trump sobre la violencia racial eran un ‘riesgo de seguridad nacional’. El frenesí en los medios está rebosante de oponentes del Estado Profundo que se mueren por un nuevo pretexto útil para sacarlo del cargo.

 “El entusiasmo por echar a andar una nueva campaña contra Trump pareciera deberse en gran parte a que el cuento antiguo del Rusiagate, evidentemente ha fracasado en ganar tracción. Por casi siete meses desde que Trump tomó posesión, las acusaciones implacables de los demócratas, los medios y fuentes de inteligencia anónimas, de que su elección en noviembre pasado se debió a interferencia rusa, ha mostrado haber tenido muy poco impacto en términos de desacreditar a Trump y poder forzar su salida de la Casa Blanca, en última instancia. El tema del Rusiagate fracasó en su objetivo de ser un golpe de Estado blanco”.

 “Por lo tanto todo el asunto del Rusiagate estaba en peligro de convertirse en un fiasco gigantesco por falta de evidencia. Con tan poco que mostrar en sus esfuerzos titánicos por atrapar a Trump por ser un ‘títere ruso’; sus adversarios políticos, entre ellos prestigiosas organizaciones mediáticas, estaban en riesgo de quedar expuestas como charlatanes ridículos”, agrega.

Cunningham se refiere al informe de “respetados antiguos funcionarios de inteligencia de EU”, el grupo Veteranos Profesionales de la Inteligencia por la Cordura (VIPS, en sus siglas en inglés), de que lo del Comité Nacional Demócrata (CND) fue una filtración no un hackeo, que Assange insiste en que Rusia no tuvo nada que ver con esto y que el embajador Craig Murray informó que él sabía quien era la fuente de la filtración. “En pocas palabras, el cuento del Rusiagate que el Estado Profundo de EU y los medios han estado tratando de vender infatigablemente durante siete meses está de rodillas jadeando por falta de credibilidad”.

Por lo tanto: “El Estado Profundo y otros oponentes políticos y en los medios a Trump inevitablemente andaban pataleando buscando formas alternativas para sabotear su presidencia... La muerte inminente del ‘escándalo’ del Rusiagate le dio paso a la siguiente campaña orquestada para sacar a Trump en la forma de alegatos de que el Presidente es ‘un simpatizante neonazi’ ”, señala Cunningham.

De manera astuta concluye: “¿Su desprecio por el proceso democrático no pone más en tela de juicio quienes son los fascistas estadounidenses más peligrosos?”.