22/Oct/2019
Editoriales

“Los rumores"

La rumorologíaes una pseudo ciencia que en México tiene millones de practicantes, y más con las redes sociales que están pletóricas de “fake news”. Rumores los hay de todo tipo, desde que Juan Gabriel no murió y que presentará un show con canciones nuevas, y que Pedro Infante vive en una isla, hasta que el Chupacabras degüella animales y personas.

Esto no es nuevo. En el siglo XIX se decía que Maximiliano de Habsburgo, fusilado el 19 de junio de 1867 en el cerro de las Campanas de Querétaro, no había muerto, pues un masón (Juárez) no podía matar a otro masón (Maximiliano). Que había huido y vivía en El Salvador, y que en ese país se llamaba Justo Armas. Un investigador salvadoreño llamado Rolando Déneke, conocedor de la afición de los mexicanos por el rumor o chisme, lo aseguró.

Pero está totalmente comprobado que el cuerpo de Maximiliano fue embalsamado dos veces, luego de que en la autopsia se encontraron ocho balas, cuatro en el pecho y cuatro en el vientre, más el tiro de gracia en el corazón. El doctor Vicente Licea fue quien realizó el primer embalsamamiento, y por cierto, fue acusado de quedarse con algunas prendas del emperador muerto. El presidente Juárez vio por primera vez a su enemigo ya muerto, en la Iglesia de San Andrés, luego del segundo tratamiento para embalsamarlo. En noviembre de 1867 el cuerpo fue entregado al vicealmirante Teghettoff, representante del gobierno austríaco, quien lo trasladó hasta Viena en donde está depositado en la Cripta Imperial en la tumba de Los Capuchinos. La mascarilla mortuoria del emperador se encuentra en el Museo Nacional de las Intervenciones. Ah, pero eso no es suficiente, hay otro rumor de que vivía oculto en Valle de Bravo y murió a mediados del siglo pasado.