13/11/2018
Editoriales

Recuerdos de mañana…

¿Te suena extraño el título? Te entiendo, sin embargo no encontré una frase más adecuada para englobar aquello de lo que quiero platicarte hoy.

Estoy pensando que vivimos tan rápido que a veces dejamos pasar de largo cosas y momentos a los que no les tomamos importancia, claro que todos recordamos un cumpleaños, navidad, alguna reunión o fecha especial en la que algo divertido, mágico y “diferente” haya sucedido, pero ¿Qué pasa con el resto de los días? Esos que simplemente pasan de largo sin dejarnos quizás más que algo de cansancio, un poco de aburrimiento y el desgaste natural de un día “común y corriente”. Te reto a que te pongas a pensar en lo que comiste el lunes o que ropa traías puesta ayer, también a que busques en tus recuerdos ¿a qué personas saludaste el jueves? Y de ellos ¿a cuántos les cambiaste el día con tus palabras?

Estoy segura que ahora te sientes un poco más extraño(a) ya que ni siquiera te pasaba por la cabeza tener que estar hurgando en tu mente y mucho menos que ese solo pensamiento te hiciera poner a trabajar esa maquinaria desgastada que tenemos en la cabecita llamada cerebro.

Pasamos tanto tiempo imaginando “como hubiera sido”, “que habría pasado” que nos perdemos lo que verdaderamente fue y sucedió, muchas veces preferimos olvidarlo conscientemente, solo nos agrada atesorar lo bueno y aunque puede parecer que en eso tenemos razón, la realidad es que son las equivocaciones, los malos momentos y en general los errores los que nos hacen crecer como personas, si todo en la vida fuera fácil, divertido y sin problema, tendríamos una existencia tan plana como una tabla.

Me gusta tener “broncas”, enfrentarlas, pegarles de frente y al final sentir ese saborcito rico de haberlas resuelto, claro que en el momento son difíciles, hasta nos llevan al desgaste físico, ¿Cuántas veces escuchamos de alguien con un fuerte dolor de estómago ya sea por colitis, gastritis o de plano por pasarse horas sin comer por darle vuelta a sus problemas?

Resulta entonces que la vida es así, se suele divertir con nosotros, nos toma de sus títeres y mueve nuestros hilos a su gusto, sentirnos mal entonces más que una opción es la única posibilidad que visualizamos cuando en realidad no es así, si tengo un problema lo mejor es que lo acepte y me enfoque en solucionarlo, no en quedarme rumiando mi tristeza.

Somos dueños de nuestra vida y nuestro andar, somos quienes manejamos nuestra existencia y lo mejor es hacerlo pensando en esos recuerdos que queremos para el mañana y sobre todo, los que queremos tener de ese mañana. Mi hoy es mi único momento, el que es real, el que si existe, ese es el importante, ayer ya se fue y mañana aún no llega, pero sin embargo dependerá de lo que yo haga este día.

Pongamos un poquito más atención a los momentos dulces del diario andar, no nos enfoquemos tanto en aquellos días que la sociedad marca como “inolvidables” porque cada instante de mi existencia puede tener esa característica.

Busquemos entonces crecer, avanzar en nuestro propio desarrollo, no sólo el físico, sino el intelectual, leamos un buen libro, veamos un programa que realmente nos deje una enseñanza, tengamos una discusión con alguien que nos de batalla y al final del día hagamos un recuento de lo que logramos, agradezcamos por los pequeños triunfos y premiemos como se merece los grandes, hagamos sentir bien a quienes nos rodean porque eso nos hará sentir excelente a nosotros mismos.

Estoy trabajando en mis recuerdos, no en los que ya se fueron porque con ellos no puedo hacer nada, sino en los que vendrán, en los que en un año o diez diré “ese día que parecía común y corriente me cambió el esquema de la semana o el mes”, hagamos de nuestra vida lo que queremos de ella y no lo que quisiéramos que otros nos dieran.

Es fin de semana, es un buen momento para hacer grandes recuerdos, es el tiempo perfecto porque se acercan fechas de mucho amor y también de recuento de daños.

 

Elige hoy, decide bien…