26/09/2018
Editoriales

Marzo 30 de 1984: anuncia la SHCP mexicana un acto de solidaridad sin precedentes con el nuevo gobierno democrático de Argentina, pues junto a Estados Unidos, Venezuela, Colombia y Brasil, otorgan entre todas estas naciones un préstamo de 500 millones de

Marzo 30 de 1984: anuncia la SHCP mexicana un acto de solidaridad sin precedentes con el nuevo gobierno democrático de Argentina, pues junto a Estados Unidos, Venezuela, Colombia y Brasil, otorgan entre todas estas naciones un préstamo de 500 millones de dólares para evitar que se declare en suspensión de pagos. Raúl Alfonsín había llegado a la Casa Rosada luego de Roberto Viola, Leopoldo F. Galtieri, Bignone, que entre el 21 de marzo de 1981 y diciembre 10 de 1983 habían gobernado la Argentina, con la crisis de Las Malvinas.

Antes de ellos los regímenes eran los militares de Perón, Estelita y el general Videla, pero la guerra de Las Malvinas contra UK (Inglaterra) provocó un descontrol en la economía con inflación de tres dígitos. En México gobernaba De la Madrid y en Estados Unidos, George Bush padre. En Buenos Aires se vivía un clima de incertidumbre porque la gente decía que si se declaraba en suspensión de pagos, serían invadidos por los países acreedores lo que temían dado que acababan de perder la guerra contra UK.

En México nadie entendíamos: apenas el 24 de marzo anterior el BID acababa de otorgarnos un préstamo de 221 millones de dólares y la SECOFI autorizaba que el aceite comestible aumentara un 40%, de 123 pesos el litro a 170. México estaba pidiendo prestado y empobreciendo más a su pueblo con una gran carestía de la vida, pero al mismo tiempo prestándole dinero a Argentina.

Pocos sabían lo que sucedería si un país latinoamericano se declaraba en suspensión de pagos. Por eso, el 10 de abril siguiente, 20 mil campesinos llegaron a hacer un plantón indefinido en el zócalo para protestar contra la política agraria y el latifundismo. Y para rematar el galimatías económico, el 13 de abril se autorizó un incremento en la gasolina del 33% quedando la Nova en 40 pesos por litro y la Extra en 54 pesos.

Y eso apenas empezaba, pues el 1º de mayo cuando se realizaba el desfile obrero, explotaron dos bombas molotov en Palacio Nacional, justo en el momento en que desfilaban las preparatorias populares. Me tocó vivir de cerca esta crisis pues una delegación de ingenieros mexicanos que encabezaba fue a Argentina en esos días y nos entrevistamos con Alfonsín, quien celebraba sus primeros cien días de gobierno democrático.

Sentí a un dirigente angustiado pero al mismo tiempo agradecido con México. Sin embargo, al regreso del viaje estaban ya las presiones en contra de De la Madrid quien había implantado una política económica neoliberal, apoyado por Estados Unidos, pero el apriete del cinturón era mayor para los que menos tenían.

El 30 de mayo fue asesinado el periodista Manuel Buendía y el clima político seguía subiendo de temperatura durante todo el año, hasta que al año siguiente, en septiembre 19 de 1985 llegó el terremoto que arrasó con la ciudad de México y con el sistema político nacional, pues ya nuestro país no volvió a ser el mismo. Se inicia una nueva historia de apertura democrática dejando atrás el sistema de partido casi único por un sistema de partidos, que en cada elección subsecuente se pone a prueba. Difíciles momentos hemos vivido los mexicanos de esta generación.