07/Aug/2020
Editoriales

Volver en el tiempo

Un gran amigo publicó en su cuenta de Facebook unas interesantes preguntas sobre el viaje en el tiempo, él dijo: “Si les dieran la oportunidad de volver atrás en el tiempo y hacer algo que no resultó como ustedes esperaban ¿Lo harían? ¿Qué sería y cómo lo harían?”

¿Quién no ha pensado en la posibilidad de regresar en el tiempo para corregir algún error? En lo personal lo he querido hacer un par de veces, pero, luego me pregunto si eso que me gustaría repetir con algunas modificaciones cambiaría para bien mi presente y la respuesta es no, porque definitivamente no daría como resultado el mismo presente y, es entonces cuando desisto de la idea que me incita a querer regresar un día, un mes, un año -o el tiempo que sea necesario- a mi pasado.

Cierto es que hay algunas cosas que me encantaría modificar de mi pasado, como el día en que reprobé una materia en la universidad, el día en que conocí a alguien que no supo ser amiga, el día en que dije una mentira, el día en que oculté una verdad, etc… Pero, pensándolo mejor, todo aquello que ya hice e incluso lo que dejé de hacer, para bien o para mal ha dado como resultado este presente, mi presente; donde ahora me siento feliz, y donde quizá no modificaría nada porque me gusta la mujer en la que me he convertido con el paso de los años. Y, que importa ya aquello que causó dolor, que importa ya lo que pudo ser y no fue, si lo que es hoy, da un gran sentido a mi vida.

Es muy probable que me atreviera a regresar a mi pasado –si esto fuera posible- para dar un paseo en el tiempo, para ver a quienes ya no están o para volver a vivir un gran momento de emoción, pero, sin modificar nada. Es cierto que muchas veces pensamos e incluso decimos: ¡me gustaría no haber conocido a tal o cual persona! ¡me hubiera gustado hacer esto o aquello! ¡me equivoqué, no debí haber actuado de esa forma! ¡no debí haber dicho eso! Y es entonces cuando desearíamos con toda el alma que existiera una máquina del tiempo capaz de regresarnos a nuestro pasado… Pero, si eso fuera posible, al regresar de aquel intenso viaje… ¿Qué encontraríamos?

Considerando válida la teoría de que el destino existe, en él, la secuencia de eventos es inevitable e incluso imborrable, las cosas pasan por una razón, los errores existen para aprender, y hay sucesos importantes que necesariamente se deben vivir y, el momento exacto en el que todo sucede, siempre es perfecto, nada pasa ni antes ni después.

Pecaría de mentirosa si dijera que todo en mi vida me gusta y que soy inmensamente feliz, la realidad de las cosas es que soy tan feliz como puedo serlo, porque a veces hay días un poco grises y otros muy negros, hay momentos incomodos y situaciones en las que quisiera llorar y que el día de mañana pudieran convertirse en un motivo para querer regresar en el tiempo. Aun así, con todo esto, y con una historia que no es perfecta, no cambio mi vida ni por la de una vecina, ni por la de una gran estrella de cine, porque también existen días y momentos inolvidables, cuento con grandes amistades, tengo dos hijos a quienes adoro, y siempre encuentro muchas razones para sonreír.

Si reflexionamos un poco y consideramos que cada momento vivido es único e irrepetible, ¿para qué volver? ¿Qué sentido tiene alterar los sucesos?

Cada error y cada acierto, cada lágrima y cada sonrisa y todos los minutos vividos han dado como resultado a la mujer que ahora soy, y me gusta mucho ser yo, así tal cual, sin modificaciones. A veces algo divertida y otras, un poco aburrida, a veces tan simple y en ocasiones muy complicada, a veces frágil, pero, siempre viviendo una lucha por ser cada día más fuerte.

No niego que es bonito soñar y fantasear con viajar en el tiempo, y honestamente, ¡si hay algo que hice y que no resultó como esperaba! Y, si supiera y estuviera completamente segura de que regresar a ese momento para hacer alguna modificación no cambiaría mi presente, con gusto lo haría. Pero, no tengo esa certeza y hasta la fecha de hoy, los viajes en el tiempo siguen siendo un gran misterio para la humanidad.

Por lo tanto, si eso que hice no resultó como esperaba, no regresaría a mi pasado, sólo lo volvería a intentar.  Creo que con la experiencia adquirida, en el segundo intento, ¡me iría mejor!