17/01/2018
Editoriales

Septiembre 1º de 2003: muere en su casa de Garza García, el artista Eulalio González Ramírez “Piporro”

Septiembre 1º de 2003: muere en su casa de Garza García, el artista Eulalio González Ramírez “Piporro”. Nació en Herreras, Nuevo León, el 16 de diciembre de 1921, en el hogar de Pablo González Barrera y Elvira Ramírez, quienes identificaron desde niño que Eulalio tenía facultades especiales para el arte popular, pues cantaba y arreglaba melodías musicales que escuchaba en alguna reunión o en la radio.

Como su padre era empleado aduanal, cambiaba seguido de domicilio, por lo que Eulalio pasara casi toda su niñez en las poblaciones de la frontera de México – Estados Unidos. Estudió en Monterrey el bachillerato de Medicina pero se cambió a estudiar contaduría, carrera que terminó en la Universidad de Nuevo León aunque nunca la ejerció, pues se inclinaba abiertamente al periodismo.

Se desempeñó como reportero y estenógrafo en El Porvenir, y comenzó a dar una nota diaria para la estación de radio XEMR, hasta que en 1942 se convirtió en locutor de todas las especialidades, desde nota política, roja y deportiva. De ahí pasó a la XEFB y la XEQ, estación que lo proyecta al centro de México pues uno de sus programas era retransmitido por la XEW. En 1944 se fue a vivir a la ciudad de México en donde –gracias a Pedro Infante a quien conoció en una visita que hizo a Monterrey- consigue ser actor en una radionovela de la XEW, y en cinco años hace una audición para interpretar al personaje “Piporro” en la serie “Ahí viene Martín Corona” de la XEQ, cuyo personaje principal era interpretado por Pedro Infante.

Lalo González es seleccionado y luego de desempeñarse muy bien, se apropió del mote “El Piporro” para siempre. La versión cinematográfica de esa serie radiofónica llevaba desde luego a Piporro como segundo del elenco, pues Pedro Infante era su padrino y mecenas artístico. Así que le acompañó como su segundo en otras películas como Cuidado con el amor, Escuela de música y Los Gavilanes en 1956.

Pero Lalo González traía dentro de sí, talentos enormes, que proyectaba hasta en la caricatura, actividad que practicaba pero que nunca se dedicó a ella por falta de tiempo. Su talento para componer melodías era muy grande, y su capacidad de interpretación, única. Su famosa canción El Taconazo le proyectó como el prototipo del norteño, y con aquella asombrosa facilidad para improvisar chistes en medio de sus canciones, ridiculizando al personaje que él mismo creaba, era un espectáculo digno de cualquier teatro.

Su grito de “Ajúa” y su referencia de llamarle “raza” al público y a sus amigos, caló hondo en la cultura norestense al grado de convertirse ambos términos en parte del léxico popular en los estados del norte de la república y en el sur de Estados Unidos. Autor de un centenar de canciones como Chulas Fronteras, El ojo de vidrio, Agustín Jaime, Don Baldomero, Melitón el abusón, El terror de la frontera y muchas más que fueron éxitos gigantescos en ventas y repetidas en todas partes, no sólo entre los cómicos y cantantes regionales de la época, sino de muchas personas en su hogar. Una vez dado a conocer por Pedro Infante en Ahí viene Martín Corona, Piporro estelarizó películas como Espaldas mojadas que recibió un Ariel, y en 1969 escribió, dirigió y actuó en la cinta El Pocho, que le valió el premio de La Diosa de Plata. Cintas como El Rey del tomate, Las Cenizas del Diputado y otras, atestaban de gente las salas cinematográficas. Su última película fue Ni Parientes Somos, en 1990 donde aparecen junto a él el grupo musical Los Tigres del Norte, a quienes apadrina. Murió en su casa de Garza García, Nuevo León, el 1 de septiembre de 2003. Tuve la fortuna de tratarlo en sus últimos años, gracias a un compadre que era su pariente. Le entregamos el primer Trofeo Regio en el año2000. Nunca olvidaré sus conversaciones que denotaban una inteligencia brutal y desde luego, aderezadas con su fino sentido del humor. Piporro es por mucho, desde mi punto de vista, el artista popular más trascendente que hemos tenido en Nuevo León.