23/09/2018
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

 

Agosto 29 de 1823: el Congreso Constituyente declara a los generales Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero, Beneméritos de la Patria, por su lucha en favor de la Independencia. Este año de 1823 es pródigo en eventos políticos importantes para el país. En enero, los generales Vicente Guerrero y Nicolás Bravo –partidarios del Plan de Veracruz- son derrotados por tropas imperiales del general José Gabriel Armijo en el actual estado de Guerrero.

  El 1 de febrero, Santa Anna y Echávarri promueven el Plan de Casa Mata en contra del emperador Iturbide, y ante tal división mostrada, el 8 de marzo, Costa Rica se separa del Imperio Mexicano. Los golpes políticos en contra del emperador Iturbide provocan que el 19 de marzo renuncie (abdique), y ese mismo mes asume el triunvirato de Bravo, Negrete y Victoria, el poder político bajo la denominación de Supremo Poder Ejecutivo. El 21 de julio, Nicaragua y Guatemala se separan de México, así que al país le urge tener contentos a los principales estrategas y operadores militares, por lo que el nombramiento de Victoria y Guerrero como beneméritos de la Patria, además de justo, era necesario pues se requería equilibrar a Santa Anna y al grupo que apoyaba a Iturbide.

  Al mismo tiempo, se trasladan los restos de Hidalgo, Allende, Jiménez, Aldama, Morelos, Matamoros y Mina, a la Catedral Metropolitana en medio de una ceremonia muy lucida, con lo cual, sus seguidores estuvieron tranquilos y satisfechos. El arte de la política siempre ha sido una actividad compleja, y en ese tiempo de independencia, fue determinante para superar los enfrentamientos militares.