17/11/2018
Editoriales

La Innovación en las Escuelas y en las Empresas

A partir del Renacimiento, de la Invención del Método Científico y de las Revoluciones Comercial, Políticas e Industrial, el lento ritmo de innovación se hizo más rápido, pero a partir de la reciente Revolución Informática y de la Globalización,  ese ritmo se ha acelerado en forma geométrica, de manera que, en la actualidad,  las empresas especializadas en el manejo de información masiva, se convierten en poderosos gigantes, que hasta en el Primer Mundo hacen quebrar a miles de pequeñas empresas y forzan al despido a muchos empleados no especializados.

 

   Algo peor y más radical nos espera en los países tercermundistas, como México, si seguimos en plan puramente imitativo y descuidamos la capacidad de innovación de nuestra gente ¿Cómo podemos fomentar esa capacidad? En su libro “The Runaway Species” los autores Brandt y Eagleman nos hacen ver cuál es el camino a seguir: Que hace 72,000 años, cuando nuestros ancestros ascendieron a la plena conciencia, la especie humana se convirtió en innovadora, primero en mitos explicatorios de todos los fenómenos cósmicos, meteorológicos, biológicos y sociales y luego de técnicas de cacerías y de exploración de nuevos continentes. Sin embargo, todo esto se hizo a paso muy lento, porque la enorme mayoría de la gente tiende simplemente a aprender lo ya logrado, y sólo unos cuantos utilizan ese conocimiento para explorar nuevas posibilidades.

 

   ¿Cómo se exploran esas posibilidades? Pues torciendo o rompiendo el conocimiento recibido y luego combinándolo en nuevas formas: Como vimos, ese ritmo se ha hecho más rápido a partir del Renacimiento, por lo que las grandes revoluciones posteriores aumentaron el porcentaje de la gente capaz de inventar, por medio de la democratización progresiva de la enseñanza y por el incentivo de ganancias a las empresas que invertían en técnicas o productos mejores. Actualmente ya es un imperativo que la capacidad de innovación se facilite y se promueva en todo el sistema escolar. En los negocios, el gobierno debe dar incentivos fiscales a todas las empresas que inviertan en nuevas técnicas, procedimientos y productos, como se hizo y se sigue haciendo en Corea del Sur y en otros pocos países que ascendieron al Primer Mundo.

 

   ¿Qué debemos hacer en nuestra política nacional actual, ya próxima a entrar en la campaña final de estas Elecciones Generales? Por lo que se refiere a los tres principales candidatos presidenciales, podemos ver claramente que AMLO es el que trae las propuestas más negativas y retrógradas con respecto a estos importantes y urgentes asuntos: Por lo que se refiere a la educación pública, es inconcebible y absurdo que proponga mantener a millones de niños en el limbo de una pésima educación “para que no se toque a los maestros”; Por lo que se refiere a la industria energética, una de las que más requiere innovaciones, sobre todo hacia fuentes no contaminantes de energía, propone exactamente lo contrario, echar para fuera a las eficientes empresas privadas y financiar con dineros del pueblo, necesarios, entre otras cosas, para promover la investigación, a las inútiles refinerías manejadas por la ínfima minoría privilegiada del Sindicato Petrolero.

 

   De los dos que quedan, es difícil de creer que un PRI “clientelar” y corrupto haga las mejoras radicales necesarias, además que su candidato Meade, va en último lugar, lo que prueba el hartazgo del pueblo con esa faramalla. Por estricta eliminación no nos queda más que el Frente de Anaya, que habrá que ver si tiene los tamaños para ser el abanderado de la promoción de la innovación en las escuelas y en las empresas.

 

Atte.- JVG.- 21-03-18.