20/11/2018
Editoriales

Cambiando de casa o dejando atrás el ayer…

 

Me he cambiado de casa tantas veces que creo que ya perdí la cuenta, más de 20 son segurito, cada cambio trae consigo nuevos sueños, metas y por supuesto muchísimo trabajo.

Esta última vez he descubierto que mi esposo y mi hija son acumuladores, es increíble la cantidad de cosas con las que cargamos porque para ellos “son importantes”, entender su punto de vista me resulta más que complicado.

Creo que la vida me ha enseñado a viajar ligera, a no cargar cosas ni sentimientos, a dejar en cada casa un poquito de mi y llevarme entonces lo estrictamente necesario, mi persona y dos o tres cosas que seguramente voy a requerir, muchas veces me han preguntado si extraño esos sitios que voy dejando atrás y la respuesta es NO, es muy raro, pero es la verdad, una vez que me voy no me quedan deseos de volver, no porque el sitio haya tenido algo malo o porque lo que viví allí no me guste, si no porque simplemente el tiempo ya pasó y de seguro algo mucho mejor está por venir.

Hoy todavía me siento de viaje en mi nuevo HOGAR, me gusta por cierto más esa palabra que la de CASA, creo que son dos cosas completamente diferentes, recuerdo que mi papá cada vez que llegaba a mi departamento anterior decía que le encantaba, que se respiraba un olor a hogar hermoso, siempre me gusta recordar sus palabras, él salía al parque y se fumaba su cancerígeno cigarrito de lo más feliz.

Mi nuevo sitio es bello, no solo físicamente sino porque lo habito con  mis personas favoritas, me encanta que estemos los tres juntos y que logremos sentir ese calorcito (no hablo del infierno de afuera jaja) que da ese toque especial al lugar en donde se decide vivir.

No se cuantos cambios más me esperen, ojalá que no sean muchos, no porque me agrade ser sedentaria si no porque no se con que más va a cargar este par; a veces creo que soy rara por no atesorar recuerditos de todos lados y de cada persona que pasa por mi vida, lo cierto es que ni olvido los sitios que visito ni las personas dejan de ser importantes para mi… oh oh, me acabo de descubrir mintiendo, definitivamente hay quienes al paso del tiempo han dejado de ser especiales para convertirse apenas en nubes viajeras a las que recuerdo de pronto, no significa que las odie o les deseé algún mal, es simplemente que hay caminos que no vuelven a juntarse, líneas paralelas que nos muestran que al final el camino no siempre se recorre de la misma manera.

El tema es complicado, un cambio de vida es mucho más difícil que un cambio de casa, dejar atrás lo que nos hace daño no es cosa fácil, pensar distinto se vale, criticar porque así sea NO, las personas somos distintas, gracias a Dios porque si no que aburrido sería el mundo y es un hecho que en aceptar a cada uno como es está la verdadera razón para ser felices; te amo aunque no comparto tus ideas, te quiero por quien eres y por lo que representas no por como trates o te dirijas a los demás, claro que también debo aprender a poner distancia, a entender que amar y aceptar no significa estar siempre en un sitio que no me agrada o que me lastima, no tengo alma de mártir, soy bastante sencilla, aburrida quizás para algunos, no me gusta hablar mal de los demás ni perder el tiempo criticando, por el contrario, me gustan los temas simples, los que hablan de lo cotidiano, los que nos enseñan que siempre hay alguien capaz de darse a los demás desinteresadamente y que la amargura no tiene nada que hacer al lado de una sonrisa sincera y leal.

Me gustan las críticas sanas, no las preguntas incidiosas, me encanta una charla sin quejas y una velada tranquila en la que las carcajadas sean la mejor compañía de un buen vino o una cervecita.

Ya no estoy para “aguantar”, prefiero por mucho “disfrutar”, gracias a Dios hay mucha gente pensando de igual manera que nos ayuda a transitar por esta vida haciendo el camino mucho más fácil y divertido.

Rodéate de seres humanos, deja atrás a quienes son simplemente personas, ¿cómo se hace para encontrar la diferencia? La respuesta es muy sencilla, un ser humano tiene ese toque especial de amor, de conciencia, de compasión y de buen trato del que carece por completo quien simplemente actúa como persona; presumir, engañar, pasar por encima de aquellos que les rodean son algunas otras de las características de estos últimos, así que en definitiva no te será difícil identificarlos.

Cada quien abre la puerta de su hogar a quien ama, a quien se recibe con amor,  cada quien es también libre de ir a aquellos sitios en los que se sienta bien, acogido, feliz y en donde el tiempo se pase volando.

Elige amar, cambia de hogar tantas veces como sea necesario, deja en el camino las maletas pesadas y lleva solo las ligeras, cubre tu camino con amor y deja que las huellas del pasado tomen otro rumbo, solo tienes tu HOY, disfrútalo por lo tanto como si no hubiese un mañana.

Ama y ríe, llora y piensa y al final de esa conjunción encuentra aquello que se encuentra escondido al fondo de tu corazón, ese sitio que es tan solo tuyo y en el que de entrada sabes puedes ser tan feliz como tú lo decidas.

Date una segunda, tercera, cuarta, quinta o  las oportunidades que quieras, eres un hermoso ser humano que tiene todo el derecho a fallar y reconquistar.

Gracias por estar aquí.