17/Feb/2020
Editoriales

Las diferencias entre virgo y escorpión

 

¿Cuándo comienza una historia? Es curioso pero muy cierto, nunca sabes en qué momento pasará, sin embargo, esto sucede precisamente en el instante en el que el destino coloca en tu vida una hoja en blanco para que puedas empezar a escribir en ella…

 Hay historias que comienzan alocadas y las primeras líneas no parecen tener sentido alguno, mientras que otras, dan inicio lentamente, algunas con algo de timidez e inseguridad; no obstante, el principio de todo siempre sucede por lo que solemos llamar casualidad y ninguna de ellas podrá jamás ser perfecta.

La historia en la que hoy me centraré, por supuesto que es como todas, una historia perfectamente imperfecta. Suficiente para una vida real, donde aún no hay un final pero sí una gran pausa, un marcado tiempo de espera que es indispensable para poder pulir ciertas imperfecciones.

 Antes de querer romper el manuscrito o desear tirarlo a la basura para fingir que esa historia nunca existió, los protagonistas se encuentran un tanto temerosos de lo que pueda ocurrir si es que deciden escribir un capítulo más.

 Todo comenzó en una cálida tarde de verano donde desde el primer instante…  Hubo magia y conexión. Fue lindo y maravilloso como suelen ser la mayoría de los principios; sin embargo, con el tiempo las cosas fueron tomando un rumbo diferente y el camino que les tocó recorrer no fue totalmente plano y repleto de flores.  Algunos días lucieron soleados y casi perfectos, mientras que a otros los cobijó un nublado espectacular.

Aquí estoy otra vez, intentando rescatarte. - Dijo ella mirándolo fijamente a los ojos y después de un profundo suspiro continuó diciendo: .- Después de tantos años, después de tantas situaciones complicadas, después de tantos buenos y malos recuerdos y por supuesto, después de tanto amor…

¿Qué nos pasó? Tal vez nunca entendí que fueras tierra y a quien todos llaman: el ermitaño, el que le tiene un enorme miedo a lo desconocido, a expresar sus emociones, a decir te quiero y a decir lo acepto, me equivoqué. Por supuesto eres leal, trabajador y práctico, pero también eres tímido por excelencia… No obstante, pues eres extremadamente simpático, pero a la vez muy crítico, eso sí, debes aceptarlo, siempre pones atención a los detalles más insignificantes. Tú eres virgo y yo soy agua, esto me lleva a ser intensa y sumamente emocional, por lo tanto, con facilidad puedes llegar a herirme… soy la que lo entrega todo sin medida pero también exijo lealtad, verdades, ¡compromiso! Mi carácter puede darte enormes beneficios o grandes riesgos como ya pudiste comprobarlo. Soy escorpio, por desgracia sumamente imaginativa pero a la vez altamente intuitiva, suelo sentir y pensar intensamente y como bien lo sabes, con bastante facilidad pierdo el control. Creo que el ignorar las ventajas y desventajas de nuestros respectivos signos zodiacales nos ha llevado a vivir esta situación. Ahora que lo sé, entiendo que pedirte que demuestres tus sentimientos de la misma forma que lo hago yo es como pedirle peras al olmo, pero hasta ahora he venido a saberlo, después de tantos tropiezos, después de tantas pausas y después de todo este tiempo que llevamos juntos, unidos en la cercanía y la lejanía. Tal vez ahora que lo entiendo y te lo cuento y después de que tú puedas comprenderlo, es que pudiéramos llegar a estar unidos en perfecta cercanía y armonía, ¿no te parece?

Como podemos ver, esta historia no ha concluido y las diferencias que ahora existen entre ambos, -con voluntad- bien pueden llegar a superarse, dando como resultado  un nuevo comienzo, donde la siguiente hoja en blanco que el destino les otorgue, todavía puede escribirse, hay suficiente tinta para ello y mucho sentimiento para convertir ese próximo capítulo en un hermoso relato.

Si vives una situación similar, aprende a conciliar las diferencias, dialoga,  recurre a todo para rescatar lo que ahora tienes, recuerda que en esta vida todo tiene remedio y si ya lo intentaste una vez, nunca es tarde para intentarlo de nuevo.