Internacional

Trump se aferró a memo secreto aún antes de leerlo

Washington -  Antes de leer el memorando, el presidente Donald Trump comprendió su posible significado.

El presidente se enteró el mes pasado de la existencia del documento redactado por los legisladores republicanos de la Comisión de Inteligencia gracias a sus aliados en el Congreso y vio cómo adquiría peso en la prensa de derechas y algunos de sus programas favoritos de Fox News, de acuerdo con siete funcionarios de la Casa Blanca y asesores externos.

El memo secreto enviado al despacho presidencial por los republicanos de la comisión afirma que el FBI y el Departamento de Justicia abusaron de sus poderes para vigilar las comunicaciones de un colaborador de la campaña de Trump. El presidente dijo a sus allegados recientemente que en su opinión el memo convalidaría su posición de que el “estado profundo” _una supuesta red de poderosos intereses políticos y militares_ quería socavar la legitimidad de su presidencia, según un asesor externo.

Todas las fuentes hablaron bajo la condición de anonimato por no estar autorizadas a divulgar el contenido de conversaciones privadas.

La decisión de Trump de autorizar la difusión de un documento secreto, aunque extraordinaria, es congruente con los sucesos recientes. A diferencia de la mayoría de sus predecesores, Trump ha atacado violentamente las agencias de seguridad e inteligencia, buscando junto con ciertos conservadores sentar las bases para despedir o desacreditar al fiscal especial Robert Mueller, quien encabeza la investigación sobre la injerencia rusa.

“Este memo reivindica totalmente a ‘Trump’ en pesquisa”, tuiteó el presidente el sábado desde Florida, donde pasa el fin de semana. “Pero la Cacería de Brujas Rusa sigue sin cesar. No hubo Colusión y no hubo Obstrucción”.

Trump descartó las enérgicas exhortaciones del director del FBI, Christopher Wray, y el número dos en el Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, de no divulgar el memo. Dijeron que el documento de cuatro páginas era inexacto y carecía de contexto crucial, y lo hicieron a través de una sorprendente declaración pública en la que objetaron su difusión. Los demócratas dijeron que el memo, que revelaba material sobre uno de los procesos de seguridad nacional más confidenciales, intentaba desacreditar a las fuerzas de seguridad con el uso selectivo de frases republicanas.

Nada de esto disuadió a Trump.

La semana pasada, sus colaboradores le informaron acerca del proceso inédito que emplearía la cámara para difundir el memo. Los abogados de la Casa Blanca y el Capitolio temían que se cometieran errores peligrosos.

Trump dijo a sus aliados que el memo reforzaría su convicción sobre la falsedad de las acusaciones de colusión entre su campaña y funcionarios rusos, que todo era una conjura para desacreditar su victoria. Dijo que aprobaría la difusión pública del memo si la comisión de la cámara así lo resolvía.

Varios colaboradores advirtieron que el memo no contenía pruebas contundentes de una conjura y otros lo exhortaron a eliminar los párrafos sobre los métodos de recolección de inteligencia, dijo un funcionario. Otros asesores, dentro y fuera de la presidencia, preguntaban por qué el gobierno había permitido que el documento fuera la noticia principal durante la semana en que el presidente dio su primer discurso sobre el Estado de la Unión, que le había granjeado elogios.

Pero esas inquietudes, así como los temores de represalias bajo la forma de filtraciones del Departamento de Justicia, no tuvieron peso en la Oficina Oval. Trump dijo claramente que quería la difusión del memo lo antes posible.