21/05/2019
Editoriales

Animales genéticamente modificados

Desde que en 1974 Rudolf Jaenisch creó el primer ratón GM (genéticamente modificado) y en 2000 se crearon las “cabras araña” GM a las que se les introduce un gen para que su leche dé proteínas de hilo de telaraña, tal vez la fibra más resistente conocida -5 veces superior a la resistencia a la tensión del acero- han sucedido muchas cosas al interior de los laboratorios de genética animal en Europa y Estados Unidos. La mayor novedad que he leído es que en la Universidad de Harvard introdujeron en cerdos un gen del gusano Nematodo Caenorhabditis elegans, animales que ahora producen ácidos grasos Omega. 

Recordemos que estos nutrientes hacen que el cerebro humano desarrolle mejor sus funciones y disminuyen el riesgo de las cardiopatías. Los peces azules son los que en forma natural contienen la llamada vitamina Omega. Y los genios de estas modificaciones están seguros que el efecto será estupendo y por eso ya hasta bautizaron a los cerdos GM que transformarán al tocino en un alimento muy saludable. 

Se llamarán, según su principal contenido de Omega, como: “Salmón”, “Atún” y “Trucha”. Desde luego que el problema mayor para la comercialización al público será la oposición de los grupos de activistas organizados que temen a los alimentos genéticamente modificados que, hasta ahora, han sido sólo del reino vegetal. No se ha detectado exactamente algún efecto negativo a quienes consumen estos alimentos vegetales como son algunos cereales, legumbres y frutas. Desde luego que si se ha detectado, no lo dan a conocer pues la industria de los alimentos GM es gigantesca. En fin, lo indudable es que el hombre está ganando la histórica batalla del hambre, sólo que no sabemos a dónde nos conduce ese inédito camino.