17/Jan/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Octubre 6 de 1846: En plena guerra de invasión norteamericana, en las costas del pacífico, el comandante estadounidense Du Pont  exige la rendición del puerto de Guaymas. Durante los últimos días de septiembre, las tropas mexicanas encabezadas por Pedro de Ampudia habían desocupado la plaza de Monterrey, dejándola en manos del enemigo invasor, que se instaló en nuestra ciudad estableciendo un gobierno ilegítimo y funcionando como centro de mando para la invasión del noreste mexicano. Apenas el dos de octubre amterior, Mariano Salas había impuesto una contribución extraordinaria para financiar la guerra, afectando a propietarios de todas las poblaciones del país.

Por tanto estos hechos del ataque de Du Pont por el pacífico son recibidos con un estremecimiento de las bases sociales mexicanas que iba desde el coraje por el abuso criminal de la nación vecina hasta el temor porque llegan las noticias de que este militar norteamericano se había apoderado de las naves mexicanas Libertad y Fortuna, la goleta Rosita y las balandras Chapita y Alerta. Sus exigencias además de la entrega de Guaymas, incluían la entrega de las goletas Anáhuac y Sonorense. El coronel Campuzano que defendía la plaza se negó a entregar lo solicitado, respondiendo con metralla al mensaje del invasor. Sin embargo, Du Pont que contaba con mayor capacidad de fuego, destruye los dos barcos en cuestión, además del mercante Cóndor y bombardea el puerto de Guaymas.

Estados Unidos, a estas alturas de la guerra ya había desplegado su poderío militar en contra de México pues nueve días después asedia navalmente al puerto de Alvarado, Veracruz, con la flota integrada por los buques de guerra Cumberland, Missisipi, Vixen, Reefer, Bonita, McLane, Petrel, Forward, y Nonata. Allí se tuvo la fortuna de que el mal tiempo ayudara a la defensa del puerto y eso obligó al invasor a replegarse. Molesto, el comodoro Edmund Conner envió días más tarde una flota encabezada por el buque Missisipi para controlar Tabasco, pero el coronel Juan Bautista Traconis se niega a entregar la plaza y se inician las batallas por esa importante plaza del sureste mexicano. Estos atques se dan por mar debido a que Taylor había pactado con Ampudia un armisticio tras la entrega de la plaza de Monterrey, mismo que termina el 13 de noviembre de 1846. Como sabemos, la guerra de invasión fue ganada por Estados Unidos y en 1848 se firmó la rendición entregándole más de la mitad del territorio nacional.

Muchas veces hemos dicho que los enfrentamientos entre los grupos políticos y militares mexicanos que peleaban al interior por el poder facilitó el desenlace favorable al invasor. Han pasado 172 años desde los hechos que hoy narramos y la pregunta que se viene a la cabeza es: ¿Si sufriéramos otro ataque militar nos uniríamos los mexicanos para defender a la nación o buscaríamos cada uno la oportunidad de aprovechar la circunstancia para mejorar en lo individual a costa de la integridad nacional?