23/02/2018
Editoriales

Diálogos con la Cultura Popular

Este martes 9 de enero de 2018 se conmemoró el XVIII aniversario de la muerte del profesor Celso Garza Guajardo. Al recordarlo vienen a la mente las palabras que el maestro Raúl Rangel Frías le dijo durante una entrevista que Celso le hizo, en la cual le dijo: “el hombre no es nada si no tiene arraigo a sus orígenes. Nos pueden robar las cosas, pero lo que está en nuestras bases, en nuestras raíces, en nuestros paisajes, esos son nuestros para siempre”.

 

La entrevista se incluye en un libro póstumo de Celso, que la UANL ha publicado, en el cual se incluyen personajes de la cultura popular nuevoleonesa, entre ellos el propio Rangel Frías, Don Alfonso Reyes, el actor Tello Mantecón, la pintora Saskia Juárez, el compositor Antonio Tanguma, el escritor Alfonso Rangel Guerra, el Cronista José P. Saldaña, y el locutor Horacio Alvarado Ortiz.

 

En estos “Diálogos con la Cultura Popular” encontramos una especie de   decálogo   para   entrevistas   y   conversaciones   culturales. El cronista explica: “Un día se va al encuentro, se pacta la entrevista y las preguntas que, con dudas, hilvanan   una   trayectoria   de   tiempo   y   espacio,   sentimiento, pensamiento, experiencias y valores que repercuten en nosotros. El entrevistador intenta expropiar, por razones de interés público, el tiempo y los valores de alguien que los posee.

 

En un libro como éste del maestro Celso, el asunto consiste curiosamente en saber preguntar, o más bien, en que las   palabras   pregunten   por   sí   solas.   Que   sean   ellas   las   que   hagan   saber la intención de sus propios términos. Que hagan que se entiendan calladamente el entrevistador y el entrevistado, que el verbo de la comunicación fructifique lo más pleno posible.

 

No tiene sentido una entrevista donde el entrevistador supone saberlo todo. Lo mismo   cuando   no   sabe   nada,   pues   no   habrá   frutos   y   el   tiempo   se perderá inútilmente. En cambio, cuando las palabras median, el manantial de la vida aflora y el ensayo de lo vivido se impone.

 

Veamos aunque sea brevemente a estos personajes que Celso escogió: Antonio Tanguma.- Cuando Celso lo entrevistó, Tanguma tenía ya más de 50 años como compositor, había compuesto más de 50 piezas, entre ellas polkas y chotices, entre ellas “Cerro de la Silla”, “Evangelina”, “Naranjo”, “Blanca Nerlly” y “María de Lourdes”. Cuando se le preguntaba por qué el nombre de Evangelina, don Antonio respondía simplemente: “Pues no sé ni porqué, no me pregunten”.

 

El tiempo ha pasado. Hoy todo es historia. La música de acordeón de don Antonio Tanguma, nos dice Celso, hará bailar para siempre a todos los que sentimos la emoción de ver el Cerro de la Silla.

 

Tello Mantecón.- Otro de los personajes es el actor cómico Tello Mantecón, quien tuvo la escuela de la vida. “Así es. De los años. Y ya llegando a viejo, discutes de todo, puedes dar tu opinión, como es natural. Claro, no contradecir ni mucho menos, pero por eso es que aprende uno bastante cuando llega a viejo y se corrige en su poca cultura que tiene; en ortografía es igual, vas aprendiendo y vas corrigiéndote en cierta forma. Y luego menciona a varios cómicos de su época: Chupamirtos,   el  de  Guadalajara,   mi  primo   Carlos   Landeros,   Zenteno   -ya   son cuatro-  con  el Chicotito, Cantinflas le  copió a  éste,  Copper, 

 

Horacio Alvarado Ortiz.- Al llegar a la entrevista con don Horacio Alvarado Ortiz, uno de los pioneros de la TV en Nuevo León, Celso le dice: “Cincuenta   años   después   usted   sigue   trabajando   frente   al   micrófono,   y   le deseamos que siga muchos años más con esa vocación, con esa emoción, con esa misma entrega que tanto ha revitalizado la historia y la cultura de Nuevo León. Hemos pretendido presentarle a la gente con   este   Reportaje a  Reportajes  de Alvarado que su trabajo es producto de toda esa herencia cultural, la cual usted ha   reproducido   ahora   para   toda   nuestra   sociedad   y   efectivamente,   hay   que decirlo, se ha logrado. Usted ha logrado no solamente honrar a su profesión como locutor, como trabajador frente a un micrófono, sino que ha logrado dimensionar la historia y la cultura de lo nuestro, de nuestra gente, para que todos la queramos más, la comprendamos más y la hagamos más nuestra.

 

Saskia Juárez.- La pintora Saskia Juárez (Monterrey, 1943), distinguida por registrar los paisajes del  noreste   mexicano,  recibió en   1985   por  parte  del   Rector   de  la Universidad Autónoma de Nuevo León, doctor Alfredo Piñeyro López, la comisión de elaborar una serie de obras para el edificio que alberga la Capilla Alfonsina, recientemente instalada   entonces   en   Monterrey,  en   Ciudad   Universitaria.   En   el   vestíbulo   del inmueble, Saskia Juárez elaboró un tríptico monumental, un paisaje de la capital de Nuevo León de 12 metros de largo. Monterrey de las montañas es el título de esa   extraordinaria   pieza,   título   cuya   idea   nació   durante   esta   conversación publicada por la UANL. Este óleo monumental consagró a Saskia Juárez como una de las pintoras definitivas de la entidad con todos los reconocimientos por una obra y una trayectoria sumamente productiva hasta nuestros días.

 

Alfonso Reyes.- Celso incluye también al escritor Alfonso Reyes. Reyes tuvo en Raúl Rangel Frías el puente natural a través del cual la imagen y el espíritu del personaje pudo regresar a la historia y a la geografía cultural de Nuevo León. Rangel Frías inició ese puente aproximadamente desde 1940 al hacerse amigo y discípulo para siempre de Alfonso Reyes. La Biblioteca Universitaria, organizada desde 1952, se constituyó en uno de los pilares del puente que sostuvo Rangel Frías para que Alfonso Reyes contemplase y a su vez fuera contemplado, en Nuevo León.

En 1959 muere don Alfonso Reyes. Raúl Rangel Frías continúa sus empeños, ahora con más dificultades, pues a quien había que traspasar por ese puente era el espíritu y eso pesa mucho más. Vinieron años difíciles.

.Existe   un   objetivo   especial:   trasladar   la   Biblioteca Alfonsina   a   Monterrey.  La famosa Capilla Alfonsina. Después de muchos avatares es instalada con toda solemnidad en un edificio especial en Ciudad Universitaria, en 1980. La Capilla Alfonsina en Monterrey tiene sentido como lo regional para lo universal, como lo propio, como el punto de partida y estos paisajes son el matasello de nuestra Capilla Alfonsina.

 

 

José P. Saldaña.- Vayamos a otro de los personajes, el Cronista de Monterrey don José P. Saldaña. Aunque   desde   1942,   cuando   publicó   su   primer  libro  “Estampas   antiguas   de Monterrey”,   en   el   que   subraya   su   inclinación   por   los   temas   históricos regiomontanos, José Pedro Saldaña fue el Cronista de Monterrey desde el 16 de Junio de 1967 hasta su muerte, el 11 de julio de 1992. En ocasión del centenario de vida de don Pedro, en octubre de 1991, Celso Garza Guajardo conversó con el Cronista y publicó en ese mismo mes la transcripción en el periódico El Norte, en tres entregas, bajo el título “Las 100 preguntas”.