22/Oct/2019
Editoriales

Cuentete: El secreto de la buena vida

Un ingeniero de edad madura encontró, al derrumbar cierta construcción vieja, una caja de madera llena de monedas de oro.

Se alegró mucho pero no le dijo a nadie y enterró ese tesoro en el patio de su casa. Lo consideró su seguro para la vejez porque vivía –como todos- con apuros económicos y al ser profesionista independiente, no tenía seguro social ni podría jubilarse. 

Pero al sentirse con el futuro asegurado en materia económica, cambió su talante, dejando atrás aquella rudeza típica en él para pelear con su competencia y reñir con sus empleados. Desde luego que también cambió su carácter con sus hijos y su esposa, quienes lo disfrutaron mucho.

Nunca tomó una sola moneda pues pensaba que si lo hacía iba a ir por más y eso le transformaría la vida. Así vivió feliz, relajado y hasta se daba el lujo de filosofar para darles consejo a quienes lo necesitaran.

Sin embargo, con todo y su tesoro enterrado, llegó el momento de morir y antes de que eso sucediera, les reveló el secreto a sus hijos y murió.

Ellos fueron en la mañana siguiente a recuperar el tesoro de su padre, pero al abrir la caja de madera ya no estaban las monedas, alguien se las había robado al ingeniero y se veía que la caja había sido abierta desde mucho tiempo atrás, tal vez unas dos décadas.

Ellos se molestaron, pero al no saber siquiera a quien reclamar el tesoro, se entristecieron.

Hasta que uno de ellos interpretó lo ocurrido con su padre y se lo dijo a sus hermanos: la buena vida que había llevado no era por haber disfrutado del tesoro, sino porque él tenía una sensación de seguridad y eso le fue suficiente para vivir a plenitud.

Ahí está el secreto de la vida, en pensar que existe un tesoro esperándonos y no estaremos engañándonos, pues el mejor tesoro es la paz interna alejada de las angustias.  

Si cambiamos nuestros pensamientos de negativos a positivos, habrá más posibilidades de ser felices. Con dinero o sin él.