26/Jan/2021
Editoriales

Una de Talleyrand

En 1830 llevaban varios días de tumultos y motines en París por la Revolución francesa (1789-1799). Charles Maurice Talleyrand-Périgord (1754-1838) ya era un hombre maduro, y estaba sentado junto a una ventana de su casa, cuando se escuchó el tañer de las campanas anunciando el fin de los enfrentamientos. Talleyrand le dijo a su asistente: _Esto significa que nosotros hemos ganado. 

El asistente no entendió bien el mensaje y quiso salir de dudas de quiénes eran “nosotros”.

El viejo estadista le respondió de inmediato con una áspera señal de silencio, diciéndole: -¡Ni una palabra al respecto! Mañana te diré quiénes son “nosotros”

El viejo zorro de la política tenía claro que sólo los tontos o neófitos de este arte superior se apresuran a tomar partido en situaciones indefinidas, pues al comprometerse se pierde capacidad de maniobra.