12/Nov/2019
Editoriales

La batalla que viene en el Banco de México

 

Son cuestiones que no se ventilan mucho en los grandes medios de comunicación o en las redes sociales los  cambios que pueda haber en la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) y casi nada de lo que ocurra dentro de esa institución.

  Sólo cuando anuncian cambios o no en las tasas de interés es que la noticia se discute o comenta en los medios especializados. Sólo en esas y otras pocas ocasiones el Banxico es noticia. Por esa razón, nadie puso mucha atención cuando, por allá a finales de julio Carlos Urzúa, el próximo titular de la SHCP anunció que el Presidente electo AMLO, quería llevar “sangre fresca” al Banxico. 

  Casi 3 meses después, el mismo Urzúa anuncia que será Jonathan Heat el nominado por AMLO para ir a la Junta de Gobierno del Banxico en sustitución de Manuel Ramos Francia quien deja su puesto como vice gobernador a finales de este año. 

  De inmediato Heat fue entrevistado por los diarios y demás medios especializados. En todas sus entrevistas Heat hace sonar fuerte su voz y dice: Yo no soy “itamita”;  represento “sangre fresca”;  creo que es una obligación moral subir el salario que el Banxico ha dejado caer desde los años 80s; y creo que no deben usarse los remanentes de ese banco para pagar deuda del gobierno.

    Jonathan Heat sabe muy bien que desde 1993 al Banxico se le dio la autonomía precisamente para que maquillara la inflación a la baja: impusiera una política prohibitiva para el aumento de salario son el pretexto de defender esa baja inflación y de usar recursos conseguidos en base a devaluaciones para pagar deuda del gobierno en pesos. 

  Sus críticas están dirigidas al corazón de la ideología “itamita” o del ITAM, institución de la que provienen todos los miembros actuales de la Junta de Gobierno actual.  Viene una buena batalla a partir de diciembre dentro del Banxico.