27/Jan/2020
Editoriales

Lillian Hellman no escribió ni una palabra que no fuese mentira, incluyendo “el”, “la, “los”, “las”

Mary McCarthy

Estas dos mujeres nacidas a principios del siglo XX tuvieron una relación áspera, por decir lo menos. Lillian Florence Hellman (1907 – 1984) abanderó a la izquierda femenil norteamericana y al feminismo, aunque otras mujeres, entre ellas desde luego Mary McCarthy, la acusaban de ser amante del escritor de novelas policiacas Dashiell Hammet y su modus vivendi (de Lillian Florence) era escribir obras de teatro. Entre sus obras, escribió dos autobiográficas: “An Unifished Woman, en 1969, y Pentimento, en 1973. La última fue llevada a la pantalla grande por Jane Fonda, estrenada con el título de “Julia”. Seguramente ese triunfo fue lo que desató la furia de algunas de sus detractoras, entre ellas Mary McCarthy. Regresando a Lillian, ella tiene su propia frase famosa que acuñó para negarse a declarar ante la Comisión de actividades antinorteamericanas en 1952: “No puedo recortar mi conciencia para adaptarla a las modas de este año”.

La acusadora Mary McCarthy (1912-1989) también era escritora importante y su bestseller El Grupo, en 1963 la hizo famosa, pues su obra trata de la vida sexual de ocho chicas estudiantes, como ella misma, del Colegio universitario femenino Vassar College de Nueva York. El final de esta historia de enfrentamientos entre dos mujeres intelectuales es que Lillian Florence Hellman demandó a Mary McCarthy con motivo de la frase que escribí al principio, pero falleció en 1984 cuando no se dictaba aún sentencia favorable o negativa. Leer acerca de encuentros rudos entre mujeres intelectuales es otra razón más para aceptar la igualdad entrambos géneros, porque ejemplos de pleitos entre intelectuales varones sobran.