20/09/2018
Editoriales

La Democracia es Sentido de Pertenencia-I

Aquí en México, como en todo el resto del Tercer Mundo, como nunca hemos tenido una democracia funcional o plenamente vigente, muchos la imaginan en una forma idealizada y, por tanto, falsa, lo cual hace aún más difícil el lograr llegar a ella. Para tratar de corregir esta situación, voy a tratar de explicar la visión que yo tengo de cuáles son las características básicas de la democracia, tanto de la antigua como de la moderna.

La característica básica de toda democracia que históricamente haya sido funcional, es la de haber podido imbuir a un grupo determinado de gente con el sentido (o el orgullo) de pertenecer a ese grupo, en razón de que sabe que se requieren sus servicios de defensa militar y de aportación de bienes para el mantenimiento del Estado; Y está de acuerdo en darlos, siempre y cuando se tome en cuenta, legal y obligatoriamente, su opinión sobre el manejo de los asuntos públicos.

Vamos a tratar de visualizar el reverso de esta característica: Históricamente nunca se ha podido extender la democracia a personas a quienes no se le exijan sus aportaciones de defensa y contribución, aunque se quiera, se pretenda o desee hacer dicha extensión y, por tanto, tampoco se han atendido nunca, en forma obligatoria, sus opiniones sobre el manejo de los asuntos públicos.

Ahora vamos a ver las consecuencias de haber adoptado la democracia que nos dice repetidamente la historia: Una vez que el sistema democrático llega a ser funcional, ese grupo determinado que la adoptó adquiere una gran fuerza, tanto militar como económica, sobresaliendo claramente sobre todos los demás grupos no democráticos, lo cual muchas veces convierte ese sentido de pertenencia en uno de orgullo desmedido, que muchas veces a llevado a las democracias a convertirse en depredadores de "los atrasados" o de "los de otras razas".

La Antigüedad nos da varios ciclos de democracia completos: Los griegos, de rechazar al Imperio Persa, a tener su Siglo de Oro, a hundirse en la Guerra del Peloponeso. Macedonia de conquistar al Imperio Persa a perder su estructura democrática en Estados Helenísticos, que caerían presa de la tercera democracia: La Romana, a la cual la nueva disciplina del Derecho les permitió irla agrandando por acuerdos escrupulosamente cumplidos, hasta que su inmenso éxito ahogó a su democracia con los latifundios esclavistas.

La Modernidad nos da dos modelos: El paso a paso, pero firmemente, avanzando Británico, y el explosivo Francés, que de incluir a todo el pueblo, El Terror los hace retraerse a sólo los propietarios contribuyentes. Otro caso muy ilustrativo es el de la Guerra Civil norteamericana: A los del Norte, contrariamente a lo que muchos creen, no les interesaban mayormente los negros esclavos, sino que veían que ese sistema les estaba haciendo perder, fuera de la democracia, a sus hermanos blancos del Sur, por lo que lo único que pretendían es que a los negros se les reconocieran sus derechos a su vida, su familia y su propiedad privada, importándoles muy poco que los discriminaran todo lo que quisieran. La 1ª Guerra Mundial fue la versión moderna de la del Peloponeso, que produjo los totalitarismos del Comunismo y el Nazismo, que dispararon la 2ª Guerra Mundial, en la cual, afortunadamente, las democracias inclinaron la balanza del lado "bueno".

¿Y México? ¿Cuáles son sus Grupos? ¿Tiene alguno un sentido de pertenencia? ¿Qué nos dice nuestra propia historia? ¿Estamos destinados a ser presas de nuestros poderosos vecinos? Trataré de contestar a estas difíciles preguntas en mi próximo artículo.

Atte.- JVG.- 15-03-17