21/09/2018
Editoriales

Julio 11 de 1909: nace en Monterrey, Genaro Salinas Quiroga, quien sería político, abogado y escritor

Julio 11 de 1909: nace en Monterrey, Genaro Salinas Quiroga, quien sería político, abogado y escritor. A la edad de 4 años vivió en Laredo Texas, debido a que su familia huyó de la revolución, pero poco después se pasó del lado mexicano a vivir en Nuevo Laredo, Tamaulipas, donde estudió sus primeras letras. Regresó la familia Salinas Quiroga a Monterrey, y en 1923 Genaro se matriculó en el Colegio Civil, para terminar en 1929 la carrera de abogado en la Facultad Nacional de Jurisprudencia.

    Su vocación política le lleva a ocupar importantes cargos públicos, siendo Secretario del Ayuntamiento de Monterrey, Agente de Ministerio Público investigador, Juez de Letras de la primera fracción judicial, Diputado al congreso local en tiempos del gobernador Raúl Rangel Frías, a quien cubrió como encargado del despacho en repetidas ocasiones (17 veces) entre 1955 y 1961. Igual se desempeñaba muy bien en la docencia, siendo catedrático a nivel preparatoria y en la facultad de derecho de la Universidad de Nuevo León. Llegó a ocupar la rectoría de esa máxima casa de estudios y recibió el doctorado honoris causa.

 Su obra escrita es amplia, y podemos destacar sus artículos periódicos en El Porvenir, y en Vida Universitaria. Igual publicó libros como: El salario mínimo y su trascendencia nacional; Ética; Elocuencia nuevoleonesa; Filosofía del derecho; Cometarios; Trayectorias; Voz viva; Historia de la cultura nuevoleonesa; y Una etapa cultural de Monterrey 1939 -1940.

  Muere el 3 de octubre de 1999. A Don Genarito (así le decíamos de cariño) lo conocí en el Ayuntamiento de Monterrey, pues en las planillas convertidas en ayuntamientos muchas veces apareció como alcalde sustituto, y su don de gentes me sorprendió, pues un personaje de su categoría y edad, nos pedía a algunos jóvenes aspirantes a políticos que le tuteáramos; guardo muy gratos recuerdos de él, y seguro estoy que somos muchos los que añoramos su grata presencia.