20/06/2018
Editoriales

Cuestión de Mentalidades

Mientras más estudia uno la Conquista de México en 1519/21, más se convence de que los factores más importantes que la hicieron posible no fueron tanto las armas de fuego, los microbios de enfermedades y las espadas y corazas de acero que llevaban los españoles, según dice el sabio Jared Diamond en su libro "Guns, Germs and Steel", sino aquellos derivados de su mentalidad de miembros de la Civilización Cristiana Occidental de 3ª Generación, que acababa de ser pulida por el Renacimiento Humanista Italiano, y que los convencía de que los resultados por obtener siempre están en relación directa con los conocimientos, dedicación y valentía que se apliquen para ello. Eso los llevó, por ejemplo, a darse cuenta de lo mucho que convenía convertir en aliados a los Tlaxcaltecas, a quienes los Aztecas tenían condenados a pelear las "Guerras Floridas", para abastecerse de víctimas dignas de ser sacrificadas ante los dioses.

Y es que todos los Mesoamericanos tenían esa "mentalidad mágica" de civilizados de 1ª generación, como mucho antes la habían tenido los antiguos egipcios y sumerio-babilonios, y que derivaba de considerar que todos los fenómenos cósmicos, meteorológicos, biológicos y sociales estaban ligados a una misma "explicación" mitológica, por lo que lo más importante que podían hacer los hombres era el propiciar adecuadamente a sus deidades.

Pero el siglo que siguió a la Conquista, digamos hasta 1630, fue el de la verdadera formación "embrionaria" de México, por tres grandes acontecimientos que ocurrieron: 1) La Catástrofe Demográfica ahora sí fue protagonizada por los microbios de enfermedades del Antiguo Continente, traídos por los españoles o por sus esclavos negros, que redujo la población de indios civilizados en el centro y sur del territorio de lo que ahora es México, de unos 10 a unos 2 millones, que para 1630 ya convivían con unos 700,000 mestizos y criollos. 2) Esos 2 millones de indios civilizados ya habían sido convertidos al Cristianismo y 1,800,000 de ellos vivían en comunidades protegidas, y disponían de gallinas, chivas o borregas y del preciadísimo asno, que los había liberado de la terrible esclavitud de "tamemes" de su antigua civilización. 3) Se formó entonces "El Corazón Mestizo de México" con la colonización de la Gran Chichimeca, desde la parte central de los actuales Estados de Guanajuato y Jalisco, hasta Saltillo y Durango incluyendo la totalidad de los actuales Estados de San Luis Potosí, Aguascalientes y Zacatecas, cuya minas, descubiertas en 1548, provocó expediciones para llevar indios civilizados a trabajar, llevarles maíz, y frijol y chiles y luego sembrarlos, para los cual necesitaban bueyes, caballos y mulas para el laboreo de las minas, por lo que tuvieron que abrir ganaderías de "ganado mayor" atendidas por jóvenes españoles que llegaban a Veracruz de grumetes o polizones, que ahí contrataban y mandaban a Jalisco. (Leer "La Guerra de la Gran Chichimeca" de Ph. Powell).

Desde 1630 hasta el presente, ya casi 400 años, somos básicamente el mismo país, y por nuestra heterogénea composición y cultura, nos ha tocado casi siempre ir a rastras de alguien o de algo, primero como Colonia, luego como "sardina" independiente en un mar de tiburones en proceso de democratización, como EUA, Francia y Gran Bretaña, luego una dictadura progresista, una revolución bien intencionada pero caótica, y una democracia "dirigida" o "clientelar", que nos dio un crecimiento sostenido, tanto cualitativo como cuantitativo: Por fin, allá por 1987, hace apenas 30 años, empezamos a democratizarnos.

Pero ahora el peligro es que nos decepcionemos de nunca "haber alcanzado el tren" y caigamos en la mentalidad determinista de "es que así somos": Necesitamos una mentalidad positiva, valiente y dispuesta a actuar, como las que, afortunadamente, ponen en práctica muchos "héroes anónimos", con quienes es urgente que nos identifiquemos y apoyemos mutuamente.

Atte.- JVG.- 28-06-17.