11/Aug/2020
Editoriales

La Tarea

Cuando era apenas una niña, las cosas resultaban mucho más sencillas. La tarea implicaba retos, enseñanzas, disciplina, y por supuesto, era cuestión de nosotros los alumnos y jamás una responsabilidad de nuestros padres. En aquellos años -tan lejanos ya-, no había alguna otra distracción que no fuera el salir a disfrutar con inocencia de aquellos inolvidables juegos de banqueta como  “las escondidas”, “la traes”, “la rayuela” y muchos otros más.  La calle, se convertía en el escenario perfecto que sin malicia nos regalaba la posibilidad de fabricar horas enteras de diversión. Hoy, la vida, con todo lo que implica el presente, incluyendo su modernidad, me alcanzó y me ofreció –sin otra opción-, una situación un tanto complicada, porque debo ser madre, trabajar, atender las labores del hogar,  hacer tareas con mis hijos y un sinfín de actividades que al final de la jornada me dejan exhausta y sin ganas de ocuparme de algo tan simple como reflexionar que la vida ya no es lo que vivimos ayer.

Hoy, los niños ya no juegan en la calle… Lamentablemente, la inocencia es algo que –a la velocidad del internet- se les escapa de las manos antes de aprender a caminar y los peligros crecen, se dispersan, se transforman, tomando la forma de una gran sombra que siempre está dispuesta a asecharlos con voracidad. Ante esto, cabe cuestionar: ¿dónde estamos los padres?, ¿de qué nos ocupamos?, ¿a quién le confiamos nuestros más preciados tesoros?... ¿Qué ha pasado con nosotros? Tal vez se nos ha hecho cómodo depender de la tecnología para entretenerlos y muy probablemente lo hicimos creyendo que no había gran peligro en ello.     

Siendo niña, la tarea debía quedar terminada antes de salir a jugar; a partir de hoy, siendo madre, la tarea debe quedar terminada antes de salir a trabajar.

En mis últimos días como estudiante, ingenuamente creí que al terminar mis estudios las tareas se acabarían y habría libertad. Nunca pensé en las tareas que la vida misma me pondría a lo largo del camino. Sin embargo, he llegado a este punto donde me toca ver una realidad muy distinta a lo que ni en mis peores momentos hubiera podido imaginar y es en este día cuando –como si fuera la estudiante de ayer-, he recibido una tarea especial, sugerida por el maestro de mi hijo.

Me parece oportuno compartirles dicha tarea porque nunca es tarde para ocuparnos de cosas tan importantes como las que se especifican en el recado del profesor y que amablemente nos dice:

Como maestro me uno, me uno a seguir enseñando a través de las tareas, por ello, está es la tarea del día de hoy:

Estimados padres de familia, ante los lamentables hechos ocurridos en Monterrey, el día de hoy tienen una tarea muy importante y que pido cumplan.

El día de hoy van a abrazar, besar y decirles a sus hijos cuanto los aman, el día de hoy les van a hacer ver lo importante que son para sus vidas y como su llegada trajo luz a ellas.

El día de hoy hagan la tarea, pero después, léanles un cuento a sus hijos, llévenlos al parque, platiquen  con ellos en la comida o cena. La falta de atención a nuestros pequeños puede orillarlos a cometer actos violentos sólo por llamar la atención.

El día de hoy olvídense de que están muy cansados o que deben mucho dinero, el día de hoy, miren a sus hijos, a su espos@ y agradezcan juntos por un día más que la vida les regala para compartir. Es un día más para amarse, apoyarse y fortalecer los lazos de amor.

El día de hoy los invito a orar en familia por las víctimas de este suceso y por sus familias.

Por mi parte, no me queda más que decir gracias profesor por esta hermosa tarea.

Nunca como hoy ha sido más urgente hacer un alto en el camino para tratar de reconstruir todo aquello que lentamente se ha ido desmoronando. El dinero no es lo más importante en ésta vida, tampoco lo son los “likes” ni la fama o las glorias que se obtienen sin esfuerzo.  Mucho menos podemos considerar como prioridad el tratar de competir con el prójimo por cosas materiales.

Si hablamos de tendencias o modas, lo que se debería viralizar es la empatía. El respeto, la unión, la sinceridad, la solidaridad, el amor y la felicidad deben ser nuestros valores de rescate, sin olvidarnos del tiempo… Tiempo para amar, para valorar la vida, para poner atención a lo que sucede en nuestro alrededor, para abrazar a nuestros seres queridos, para elevar una oración, para decir mil veces “Te quiero”, para encontrar un equilibrio y un tiempo muy especial, dedicado a desacelerar el ritmo vertiginoso de los días.