26/03/2019
Editoriales

El Jubileo de Oro de El Porvenir

Ahora que El Porvenir celebra su primer centenario, recordaremos uno de sus muchos momentos brillantes. Cuando El Porvenir cumplió los 50 años –en 1969--, el número de habitantes de Nuevo León había superado ya el millón y medio. La cifra exacta, dada a conocer el 28 de enero de 1970 por la Dirección General de Estadística, se elevaba a un millón 694 mil 689 habitantes, de los cuales vivían en el área metropolitana un total de un millón 246 mil 181.

 

Recuerdo aquella ocasión. Don Rogelio Cantú Gómez y el maestro Francisco Cerda Muñoz me encargaron la elaboración de un suplemente completo sobre Los Gobernantes de Nuevo León. Había que conseguir entrevistas con los exgobernantes que en ese momento vivían, Aun recuerdo las entrevistas con la mayor parte de ellos, entre otros Bonifacio Salinas Leal, Anacleto Guerrero, Raúl Madero, Ramiro M. Tamez, Pablo Quiroga, Ignacio Morones Prieto, José S. Vivanco, Raúl Rangel Frías y Eduardo A. Elizondo.

 

En el año del jubileo de oro de El Porvenir ocurrieron  eventos importantes en México y en el mundo: el ciclista regiomontano Radamés Treviño inscribió su nombre en los libros de la historia, al romper el 16 de marzo el récord mundial de la hora;  setenta y nueve personas perdieron la vida, al estrellarse, el 4 de junio, un aparato de la Compañía Mexicana de Aviación en el cerro del Fraile; el 8 de julio nació la Universidad Regiomontana, y el 20 de ese mismo mes, el hombre llegó a la luna.

 

Asimismo, el primero de agosto entró en servicio el Hospital San José; el 8 de septiembre inició actividades la Universidad de Monterrey; el presidente Gustavo Díaz Ordaz inauguró el 11 de octubre la Central de Autobuses; el 11 de noviembre, el Congreso del Estado otorgó la autonomía a la Universidad de Nuevo León, y el 27 de diciembre, la Cámara de Diputados aprobó las reformas al Código Civil, gracias a las cuales se otorgó a los jóvenes de 18 años la mayoría de edad.

 

Era tal la importancia que ya para entonces había adquirido El Porvenir, que el mismo presidente Díaz Ordaz envió una felicitación por sus bodas a oro a directivos y a todo el personal. Su misiva, publicada en la primera página del diario estaba concebida en estos términos:

 

El 31 de enero de1969, Gustavo Díaz Ordaz escribió: “Mi felicitación a El Porvenir de Monterrey, que hoy cumple 50 años de fecunda vida, y mis votos porque al iniciar la segunda mitad del siglo, lo haga con el mismo vigor, con el mismo sentido profesional y la misma decisión patriótica. Es saludable, y demuestra madurez, celebrar un aniversario como lo hace El Porvenir, no envaneciéndose, sino volviendo la mirada al camino que ha quedado atrás para, con la serenidad y la perspectiva que da el tiempo, evaluar triunfos y adversidades, recoger experiencias, renovar bríos y templar convicciones. En el mundo cargado de tensiones en que nos ha tocado vivir, las informaciones se han vuelto explosivos de alto poder. Manejarlas adecuadamente y con veracidad es responsabilidad creciente de los periodistas y confío en que los de El Porvenir habrán de meditar acerca de ello al emprender una nueva etapa. Le ruego haga llegar un cordial abrazo a todos y cada uno de los que laboran en El Porvenir”.

 

LOS SIGNOS DE EL PORVENIR. - En esa misma edición del 31 de enero, fue notoria la presencia de plumas destacadas, que hicieron remembranzas y elogios del Periódico de la Frontera, por sus 50 años de fecunda existencia.

 

También en la primera plana del diario, esquina inferior derecha, escribió el añorado maestro don Raúl Rangel Frías, bajo el título de "Los signos del Porvenir": "Un acontecimiento precursor fue la aparición de El Porvenir, el año de 1919 en la ciudad de Monterrey. Varios motivos señalan su índole con promesas de futuro que aguardan todavía dobladas jornadas y que se confirman hoy al depararse la consumación de estos 50 años de periodismo.

 

Las características por las que habría de ganar esta cumbre derivan sencillamente de su penetración íntima con el agregado humano en que se insertan sus raíces. Las mismas fuentes que elevaron el tronco y se desparramaron sobre el follaje de la comunidad regiomontana, reservaron jugos de nutrición a los frutos de una empresa ceñida a la conciencia intelectual, a los afanes y a la sensibilidad comunes entre los hombres que hicieron las fábricas y empujaron el área urbana en todas dimensiones de su geografía, con los que coleccionan la nota, instrumentan el pensamiento y acompasan los efectos propios de la cultura a las fuerzas de las transformaciones históricas.

 

ESCUELA DE PERIODISTAS. - El historiador don José P. Saldaña, quien fuera designado más tarde Cronista de Monterrey, escribía en esa edición conmemorativa:"... podemos asegurar que don Jesús Cantú Leal sin proponerse formó escuela de periodistas porque esa línea inquebrantable que él fijó, la siguieron cuantos participaron de la publicación del periódico y tal vez mucho contribuye que en épocas difíciles políticamente no sufriera el periódico ataque alguno, sino al contrario, respeto absoluto.

 

"Largo sería hacer referencia a los colaboradores más distinguidos del periódico que actuaron desde el primer lugar como directores, hasta la información y redacción, pues nos llevaría largo tiempo y muchísimo espacio. Surgen por supuesto figuras de una gran categoría intelectual, moral y social como don Celedonio Junco de la Vega, don Federico Gómez, don Eduardo Martínez Celis, don Tomás A. de Hoyos, don Matías Garza Sanmiguel.

 

"Pasaron los años al grado de contar ya 50, que dicho en otros términos se traduce en medio siglo, y el periódico continúa señalando al porvenir con la vitalidad que corresponde a su propio nombre sostenido por uno de los retoños del viejo tronco, don Rogelio, que allá en su fuero interno, guarda con respeto y veneración el legado espiritual de su progenitor, y en la vida práctica lo pone al servicio de la comunidad".

 

TESTIGO DE LA HISTORIA. - En sus 100 años de existencia, El Porvenir ha sido testigo de la historia de Nuevo León, de México y del mundo. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que quien quiera conocer la historia del siglo XX y lo que va del siglo XXI, debe asomarse a las páginas de "El Porvenir".

 

Después de su jubileo de oro, siguió consignando en sus páginas, como lo hace hasta la fecha, las noticias que conmueven a la comunidad. El 13 de abril de 1970 murió el ciclista Radamés Treviño, y el 17 de junio el siempre querido maestro Plinio D. Ordóñez; el expresidente Lázaro Cárdenas falleció el 20 de octubre, y Epitacio "La Mala" Torres, el 21 de abril de 1971. El 5 de junio, el gobernador Eduardo A. Elizondo renunció a su cargo, y fue sustituido por Luis M. Farías.

 

El regiomontano Clemente Sánchez conquistó el 19 de mayo de 1972 el campeonato mundial de peso pluma, del Consejo Mundial de Boxeo; el industrial don Eugenio Garza Sada murió asesinado el 17 de septiembre de 1973; el periodista José Alvarado y el escritor Alfonso Junco murieron el 23 de septiembre y el 13 de octubre, respectivamente, de 1974, en tanto que el exgobernador don Ignacio Morones Prieto dejó de existir el 30 de octubre.

 

En rápida sucesión recordamos también otros muchos eventos de los que El Porvenir ha sido testigo: muerte del arzobispo don Alfonso Espino y Silva, inauguración del nuevo Palacio Municipal, creación de la Universidad Mexicana del Noreste, visita de la gimnasta Nadia Comaneci, creación del Museo de Monterrey, inauguración del Edificio de las Instituciones, muerte de Lorenzo Garza, inauguración del Centro Cultural Alfa, muerte de Clemente Sánchez, la entrevista de los Presidentes Carlos Salinas y George Bush, las visitas del Papa Juan Pablo Segundo, etcétera, etcétera, etcétera.

 

La rememoración histórica se vuelve interminable. Pero ahí está, consignada en las páginas de El Porvenir, y a disposición del investigador acucioso interesado en la historia reciente de Monterrey, y de hechos de relevante importancia en México y en el mundo.

 

Sin embargo, "El Porvenir" no se ha conformado sólo con ser testigo. También ha sido protagonista. Este diario ha estado presente contribuyendo a la realización de las grandes obras sociales. Como muestra bastan unos cuantos botones: participó en la creación de la Universidad de Nuevo León, del Patronato Universitario y de la Ciudad Universitaria. También en la reparación de escuelas y en campañas para recaudar fondos en favor de las causas sociales.

 

Sean estas líneas un modesto homenaje para un diario que merece muchos, por la importancia que a lo largo de 100 años ha tenido en el seno de nuestra comunidad; por su orientación e información siempre apegada a la verdad, y al servicio de las causas más nobles de Nuevo León y de México.