24/04/2018
Editoriales

Yo voté por ti…

Lo hice pensando y creyendo que eras la mejor opción, la persona que haría de nuestro estado un mejor lugar para vivir, un mejor sitio para que mi hija crezca, confié en ti pensando que lo que tenías para ofrecer era mucho, quizás mis expectativas fueron tan altas que hoy me siento defraudada, si, así tal cual, siento que tomaste mi voto, hiciste con el lo que quisiste y finalmente te vas, así como llegaste, sin idea clara de lo que quieres para tu estado, mucho menos para tu país.

Me da pena ver que antepusiste tus intereses personales a los de aquellos que te dimos el beneficio de la duda, a los de quienes nos arriesgamos, los que te defendimos contra quienes nos hacían ver que estábamos cometiendo el más grande de los errores… y te compramos el circo, si, así fue,  entendí que no iba a ser fácil para ti gobernar con un congreso en contra, sin embargo tampoco me imaginé que en lugar de unir te dedicaras a separar más, a hacerte el desentendido ante las carencias de la gente, frente a la tremenda inseguridad, a dar patadas de ahogado cada vez que se te increpa por tu falta de capacidad para gobernar y es entonces que reconozco mi ingenuidad, te creí, confié y solo te he visto cometer error tras error; no, no pertenezco a ningún partido político, no soy líder de opinión, no escribo esto por dinero, estoy hablando en nombre de aquellos que al igual que yo son ciudadanos comunes y corrientes, de aquellos hombres y mujeres que pusimos nuestra fe en alguien que se supo vender muy bien y que hoy nos queda tremendamente a deber.

Hoy confirmé lo que era un secreto a voces, que te vas a buscar la presidencia, que Nuevo León fue para ti solo un trampolín desde el cual perseguir tus más grandes aspiraciones, esas que hablan del poder, las que te colocan como jefe supremo antes que vocero de un pueblo.

Que tristeza Jaime, yo también tengo orgullo y me duele decir, ¿saben qué? ¡ME EQUIVOQUÉ!,  tener que reconocer frente a quienes me hacían notar el error que tenían razón, que al final no eres diferente a ningún otro político, que tu discurso de apoyo, de partirte la madre por quienes te diéramos la oportunidad (porque así fue, te dimos una tremenda oportunidad) fue sólo demagogia pura.

He de reconocer que te luciste, eres un buen actor, si no se te da eso de la presidencia podrías pensar en hacer carrera en las telenovelas, definitivamente tienes madera.

Te recuerdo que hace 25 años te presentaste frente a un grupo de estudiantes de la carrera de Licenciado en Ciencias Jurídicas de la Universidad Regiomontana, en ese entonces tenías el cargo de diputado federal y tu charla puso a todos de pie, los dejaste (¡nos dejaste!) con la piel chinita al contar tu historia; ¿sabías que casi me cuesta mi beca el haberte invitado?, no, supongo que al igual que hoy ni siquiera te interesaba ante quienes ibas a hablar, bueno, tu charla fue maravillosa, la mejor de ese congreso estudiantil, la que dejó a todos con un grato sabor de boca pensando en el GRAN FUTURO que como político tenías; en aquel entonces éramos unos jóvenes llenos de expectativas y de fe en nuestro país, ahora ya como todos unos adultos esa fe sigue porque ni siquiera alguien como tú va a hacer que se acabe, sin embargo lo que si se perdió en el camino fue la confianza en personas que como tú viven de mentir y engañar a los demás para sacar el mayor provecho posible.

Me siento con toda la autoridad para reclamarte, para increparte y cuestionarte, ¡me fallaste, nos fallaste! a todo un estado y ahora crees que puedes hacerlo con un país entero; créeme que así como te defendí con todas mis fuerzas para que llegaras así también hablaré con quien quiera escucharme acerca de lo hábil que eres para mentir, de como el único interés que te mueve es el del poder, bien decía mi papá “ustedes no piden que les den, solo que los pongan donde hay”.

Sólo te pediría un último favor, creo que nos lo debes, ahora que te vayas cierra bien la puerta, de manera tal que no la puedas volver a abrir, quédate lo más lejos de este estado y del pueblo al que le mentiste con todas las letras, te lo exijo como una más de tus gobernados (no súbditos), espero que te vaya bien, pero sobre todo que a nosotros nos vaya mejor.

 

¡ADIOS BRONCO!