25/09/2018
Editoriales

DÓLAR A 18.90, PETROLEO A 18.90 DLLS

El alza del dólar y la caída del precio del petróleo mexicano parecen no tener fin. Igualmente, el desplome de los mercados de valores del mundo parece no tener fondo. En lo que va de enero, 15.8 billones (trillones) en valores de acciones se evaporaron o "borraron" en los mercados de todo el mundo en lo que va de enero. El índice Dow Jones de Nueva York, que hace varios días ya pasó la "barrera psicológica" de los 17,00 puntos, cayó hoy más de 500 puntos durante la mañana para después "recuperarse" y perder "solo" 150 puntos.

Las bolsas del resto del mundo todas cayeron. Al mismo tiempo, los centros de decisión financiera parecen auténticos manicomios donde domina la irracionalidad y la desorientación más absoluta. Los dogmas del monetarismo se hacen añicos como, por ejemplo, el de que después de una caída o "corrección" fuerte de las bolsas deben venir los "compradores de gangas" a comprar mucho y con ello reactivar el mercado. ¡¡NO han llegado esos compradores y no quieren llegar!! En Davos, donde reina la más absoluta locura y desfachatez, los "líderes mundiales" de las finanzas niegan lo que ocurre y aseguran que no habrá ninguna "crisis" y culpan, como es natural en ellos, a China o a las naciones "emergentes" por lo que ocurre.

El único elemento no demencial en ese foro fue la propuesta del presidente Ji Xinping de China la de su estrategia de la Nueva Ruta de la Seda como una alternativa al hundimiento de Europa y a la crisis de refugiados de toda África y el Medio Oriente. En Nueva York los analistas de los diversos fondos especulativos como Blackstone o BlackRock, caracterizan el momento como el del "Coyote y el correcaminos", porque no importa lo que hagan, saben que va a salir mal. Aquí en México, con un dólar a 18.95 al mediodía y un petróleo a 18.90 dólares, el gobierno se niega a reconocer la tragedia y todavía insiste en ser, "una destino muy atractivo para la inversión" extranjera. Dentro de occidente y probablemente en el mundo, solo dentro de los Estados Unidos existe una pequeña fuerza de diputados y senadores, bajo la orientación del economista Lyndon H Larouche, que están promoviendo el restablecimiento de la Ley Glass Steagall de 1933 para dejar sin rescates a la banca especulativa y declararla en bancarrota, pero salvando a la banca comercial, sus ahorros, pensiones, créditos a la producción etc., canalizando a través de ella una gran cantidad de crédito federal para la producción emulando lo hecho por el presidente Franklin Delano Roosevelt en los años de la gran depresión y uniendo esfuerzos con naciones como China y Rusia para unir a los EU a la estrategia de la Nueva Ruta de la Seda.