03/Mar/2021
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Enero 25 de 1553: Inician las clases en la Real y Pontificia Universidad de México, la primera en el país y con notable influencia en todo el hemisferio. Era una Universidad religiosa, los tiempos así lo exigían, y para este inicio, un cortejo solemne de personajes destacados caminó hasta la esquina de las calles Arzobispado y Seminario (hoy Moneda y Seminario) en donde se ubicaba la Universidad.

En el contingente estaban entre otros, el virrey Luis de Velasco, la Real Audiencia, los Tribunales y Religiones. La idea de tener en Nueva España una casa de estudios superiores venía desde 1551, cuando Felipe II dio instrucciones a su secretario Juan de Sámano –con todo y la cédula Real- de que se cumpliera con la misión de fundar la Universidad de México. Ordenaba que la Universidad de Nueva España gozara de los privilegios y exenciones que gozaba la legendaria Universidad de Salamanca, el Centro de Estudios más prestigiado de toda Europa. Se nombró rector a Antonio Rodríguez de Quesada, quien era Oidor; catedrático de Teología a fray Pedro de la Peña; catedrático de escritura a fray Alonso de Veracruz, quien terminó siendo el principal impulsor de la Universidad.  En su libro “La Universidad Mexicana”, Raúl Carrancá escribe que la gravedad del Cortejo impresionaba, por ser uno de los primeros gentíos de la Colonia. Al término se entonó la misa solemne del Espíritu Santo ordenándose una procesión encabezada por el Virrey y la Real Audiencia. Estaba fundada ya la que sería actualmente la Universidad Autónoma de México, una de las mejores universidades del mundo.