21/09/2018
Editoriales

Los Grandes Gobernadores de Nuevo León. Eduardo A. Elizondo, segunda parte

En el texto anterior dimos cuenta de los inicios de Eduardo A. Elizondo. De cómo fue que sus primeros trabajos, su prestigio de abogado fiscalista y sus relaciones profesionales fueron muy importantes para empezar una exitosa carrera política. Recordamos su participación en la fundación de un importante despacho legal privado, su paso por la Tesorería General del Estado, y su llegada a la Rectoría de la Universidad de Nuevo León.    

Resumimos el proceso que hubo de ocurrir para que saliera de la Rectoría rumbo a la candidatura del PRI a la gubernatura del estado y los resultados de la elección del 3 de julio de 1967 que ganó por amplia mayoría para el sexenio 1967 - 1973. Vimos en los signos de los nuevos tiempos un reflejo de lo sucedido en los niveles nacional e internacional, y que a Eduardo A. Elizondo le correspondió inaugurar varios fenómenos electorales, como el nacimiento del bipartidismo en Nuevo León, y el debut del voto diferenciado.

El gobierno de Elizondo inició el 4 de octubre de 1967. Justo en el tiempo que México petrolizaba su economía sin modificar su tradicional modelo de economía mixta. El gobierno tenía además del papel de rector de la economía, participación directa en las funciones empresarial y productiva frente a la iniciativa privada. Pero cayó en el gambito de convertir a la industria petrolera no sólo en generadora de divisas, sino en el primer ingreso nacional llegando a ser, en el cercano año de 1970, el 18% del PIB. 

Así México quedó inmerso en el intríngulis internacional del mundo petrolero. Su economía se afectaba, para bien o para mal, por lo acaecido en ese universo manejado por intereses internacionales difusos. Y vino la irrupción en el mercado internacional del “oro negro” de nuevos actores como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. Estos grandes productores llegaron con una política muy agresiva, quebrando precios del barril de crudo, por lo que rápidamente se hicieron de una cartera de clientes muy importante, pero derrumbaron el precio internacional del petróleo, repercutiendo en la economía mexicana al grado que comenzó un proceso de desaceleración económica.

La caída de participaciones federales se convierte en crisis económica estatal

Esta disminución de los ingresos petroleros derivó en la caída de las participaciones federales a los estados y municipios, y en los estados más desarrollados pegó más fuerte. Tal era el caso de Nuevo León, que desde los años cuarenta del Siglo XX se había aplicado en fomentar la educación profesional apoyando a las diversas universidades públicas y privadas, pero sus egresados al final de los años sesenta, ya no encontraban un empleo adecuado a su preparación académica pues la desacelerada economía nacional no permitía el crecimiento de las empresas.

Eduardo A. Elizondo llegó a la gubernatura con pleno conocimiento del problema universitario: La educación pública superior se había masificado no sólo en Nuevo León, sino en todo el país, a pesar de no tener cupo suficiente en las universidades. Pero el sistema político nacional (el Gobierno, la izquierda y la derecha mexicanas) había convertido a las universidades públicas en instrumentos de clientelismo político fomentando el fenómeno del porrismo y los llamados fósiles. La problemática universitaria se potenciaba con la falta de recursos,

Por otra parte, el crecimiento demográfico había creado grandes centros de marginación, y muchos en terrenos invadidos cuyos habitantes exigían servicios básicos. Además, las clases medias y altas demandaban participación en cargos de elección popular, o al menos acceso a la toma de decisiones monopolizadas por el PRI. Las crisis económica y laboral provocaban que los jóvenes empezaran a cuestionar al sistema acusándolo de rígido, por no decir represor ante la falta de espacios políticos. Y en México nacía el concepto de autonomía universitaria. Era una bomba de tiempo.

Las principales obras del gobernador Eduardo A. Elizondo

El gobernador Elizondo se avocó a resolver problemas ciudadanos. Las necesidades eran muy superiores a los ingresos del Estado, así que su primera acción fue ampliar la recaudación: se gravaron a las nuevas empresas y a los profesionales se les aplicó un impuesto del 1.5% sobre nómina y 2% sobre honorarios, y se aumentó el impuesto a los ingresos mercantiles. Cuando envió la iniciativa al Congreso del Estado prometió que en el resto de su periodo no volvería a incrementar los impuestos. Y lo cumplió.

Aprovechando sus relaciones con la llamada IP, negoció con algunas empresas que tenían exenciones de impuestos concedidas con anterioridad, que pagaran al menos una parte. Así logró incrementar el presupuesto de ingresos en un 40%. Con ello pudo aumentar el gasto en educación hasta alcanzar el 51.4% en 1968 y el 55% en 1969. Creció la partida para servicios básicos como seguridad y justicia en 32.4% en 1968, y 34.5% en 1969. Para obra pública aplicó el 16.2% en 1968 y 15.5% en 1969.

Su visión de la obra pública pasaba por una Ley de Planificación y Urbanización del Estado que en diciembre de 1967 se expidió, centralizando esta materia en el Estado. Creó el Consejo Estatal de la Ciudadanía, y los Comités de Urbanización y de Planificación estatal y municipales, para recibir institucionalmente las opiniones de los entes privados. 

Ya con recursos frescos y el apoyo legal, comenzaron en 1968 las grandes obras en tiempos de crisis, generando la típica derrama económica de las obras públicas. Hizo rendir mucho el presupuesto al convencer a los principales beneficiarios de las obras (propietarios de bienes raíces) que aceptaran el “fondeo tripartita”: una tercera parte la pagaba la federación, otra el estado y la última era cubierta por los beneficiados con la obra bajo el concepto de mejoría específica.

Se ampliaron las calles de Juárez, de Padre Mier a Colón; y la de Cuauhtémoc con similar longitud en Monterrey. Fueron ampliaciones integrales, con servicios de agua, drenaje sanitario y pluvial, alumbrado público y pavimentación, así como arborización (que sin mantenimiento despareció muy pronto). Los regiomontanos se impactaron al ver la primera transformación en tiempos recientes del centro de la ciudad. 

La construcción de obras mayores como el drenaje pluvial no tenía antecedentes. Eran recurrentes los casos de personas que se ahogaban en pleno centro de Monterrey en cada lluvia. Se entubó el histórico canalón (el río de Santa Lucía) de la calle Juan Ignacio Ramón, y sus ramales erradicaron las inundaciones del centro de la ciudad como en los cruces de Juárez y Juan Ignacio Ramón; y de Aramberri y Zuazua. Y en otros señalados puntos en la ciudad. 

Construyó el puente gemelo que faltaba de Pino Suárez y Cuauhtémoc para cruzar el Río Santa Catarina, enlazando las avenidas Constitución e Independencia (Morones Prieto). Le hizo una adición a la antigua solución vial de Gonzalitos y Constitución, y pudo hacer un inicial enlace de Constitución con la Calzada Madero por atrás de la Fundidora Monterrey. Fue el gobernador Eduardo A. Elizondo quien gestionó ante el gobierno federal la donación del terreno donde se construiría el Aeropuerto Internacional de Monterrey, Mariano Escobedo. 

Desarrollo económico

La Comisión de Fomento Industrial y Desarrollo Económico, creada por su antecesor Livas, fue modificada por Elizondo en 1971 con el nombre de Dirección de Integración y Desarrollo, para impulsar el desarrollo económico con acciones como: la promoción industrial, el otorgamiento de franquicias fiscales, la elaboración de un directorio industrial, y el mejoramiento del diálogo entre empresarios y gobierno.

Administración Pública

Reaccionando a las crecientes exigencias de la sociedad, el gobernador Elizondo realizó cambios en la estructura gubernamental. La Dirección General de Educación Pública, responsable de la educación primaria, media y superior se dividió en subdirecciones de enseñanza normal, segunda enseñanza, de primaria y prescolar y se crearon departamentos técnicos de apoyo. Con esto se eficientó el gasto y se eliminó la duplicidad de funciones; además se capacitó a los maestros.

La Secretaría de Obras Públicas se reorganizó para estudiar primero la problemática, determinar la solución y luego realizar la obra. Se creó la dirección de Planificación para resolver el problema de vivienda con dotación plena de servicios, y construir algunas obras tripartitas. Se creó un órgano de mantenimiento y construcción de urgencias. Se brindó asesoría a los municipios; y la Dirección de Obras Públicas, cuya primera misión fue construir escuelas por todo el estado, después se avocó a grandes obras.

En materia agraria se centralizaron en la Dirección de Fomento Agropecuario todas las dependencias de apoyo a la agricultura y la ganadería junto con las de asistencia a los campesinos para coordinarse con la Secretaría de Agricultura y Ganadería federal. Se crearon viveros, se fomentó la horticultura y los huertos familiares, así como las campañas de vacunación al ganado, en coordinación con la Unión Ganadera Regional.

 

Se creó la sección de prevención y control de contaminación ambiental que aplicaba el nuevo Reglamento para Prevención y Control de Emisiones de Humos y Polvos, uno de los primeros en México. Se reorganizó la dirección de Policía en una Dirección de Seguridad, dotando a los agentes policiales de armas y uniformes y se creó la Academia de Seguridad Pública.

El principio del declive de la estrella de Eduardo A. Elizondo

Pero Eduardo A. Elizondo, uno de los grandes gobernadores que ha tenido Nuevo León tenía un perfil político que no agradaba a una parte de la clase política gobernante. Los políticos tradicionales no aceptaban que los empresarios o sus representantes gobernaran. Incluso en México las figuras que brillaban en ese tiempo eran Alfonso Martínez Domínguez, Luis M. Farías, Leopoldo González Sáenz y otros que enfriaban, por decir lo menos, las iniciativas de Elizondo cuando opinaban en el nivel donde se toman las decisiones.  

Por otra parte, los problemas estudiantiles detonaban en el mundo. Las más grandes revueltas fueron las de París, la llamada Primavera de Praga (estudiantes contra el estado soviético de Checoslovaquia) y en México con los sucesos de Tlatelolco. Previendo Elizondo el problema local sostuvo reuniones con estudiantes y autoridades universitarias para discutir una posible reforma a la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León.

Fue hasta 1969 cuando se dieron las reformas que modificaban la forma de elegir a las autoridades universitarias, las de las escuelas y facultades, a las juntas directivas de alumnos y al consejo universitario (que los líderes universitarios tachaban de “populachero” por participar representantes de la sociedad). Serían electos por votación universal y directa de estudiantes y cuerpo docente y se proponía crear una comisión para modernizar a la Universidad. Esto moderó momentáneamente las protestas, pero no resolvía el problema más sensible: las pocas oportunidades de acceso a la educación superior por los escasos cupos, las cuotas, y sobre todo, la ansiada autonomía universitaria. 

El rector era Héctor Fernández González quien sustituyó al ingeniero Nicolás Treviño Navarro, rector interino de Eduardo A. Elizondo. El doctor Fernández estuvo en la rectoría de octubre 4 de 1967, el mismo día que tomó posesión el nuevo gobernador Elizondo, hasta el 26 de noviembre de 1969, cuando las presiones al interior de la Universidad crecieron y hubo de sustituirlo por unos días Enrique Martínez Torres, para que, el 10 de diciembre de 1969, entrara el médico Oliverio Tijerina, quien a su vez, entrando el año de 1970 igual renunciara y, antes de entrar el médico militar Arnulfo Treviño Garza, estuvo breves días en la rectoría Manir González Martos. 

Tantos cambios en la Rectoría de la Universidad eran el mejor indicador del tamaño del problema político. Cuando Arnulfo Treviño Garza se sentó en la silla de Rector, ya había comenzado el incendio. Los alumnos habían elegido al ingeniero Héctor Ulises Leal Flores como rector, pero el gobierno lo reconoció como tal hasta febrero, y en una crisis los días parecieran ser años. 

La bomba estaba a punto de estallar. Continuará… 

Fuentes:

Periódico Oficial del Estado, versión electrónica 1967-1971

Informes de Gobierno, versión electrónica 1967-1971.

Génesis y evolución de la Administración Pública de Nuevo León, Isabel Ortega Ridaura, versión electrónica.

Semblanza Histórica de la UANL, versión electrónica.