12/Aug/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Julio 02 de 1919: nace en Rayones, Carlos Álvarez Ortiz, quien sería sacerdote y hombre de empresas grandes. Estudió sus rudimentarias letras en su pueblo y se mudó a Monterrey para estudiar en el Asilo de la Caridad, pasando a la edad de los 13 años al Seminario de Monterrey. Cumplía los 24 años cuando Carlos Álvarez se ordenó de Sacerdote a manos del arzobispo Guillermo Tristschler y Córdova en la mera Iglesia Catedral de Nuestra Señora de Monterrey. Luego de celebrar su primera misa en la parroquia de la Purísima, se dedicó a reconstruir el templo de Rayones que estaba en ruinas, consiguiendo los recursos necesarios hasta terminarlo en el año de 1945.

ara entonces, Álvarez ya era vicario cooperador de la Parroquia de la Santísima Trinidad, en Monterrey, en tiempos que el párroco era Jesús González Montemayor. Su siguiente paso fue en 1946 ser designado párroco en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en el centro de Monterrey, hasta el año de 1951. En el ínterin se dedicó a proyectar una gran obra que se llamaría La Ciudad de Los Niños de Monterrey, y que expuso al arzobispo Tritschler y Córdoba, a quien convenció que lo llevara a ver al papa Pío XII para contar con su bendición, pues se trataba de un proyecto realmente ambicioso. A su regreso de Roma, ya con la bendición papal comenzó su promoción entre la sociedad regiomontana y consiguió una entrevista con el presidente Miguel Alemán Valdés, quien no sólo le compró la idea, sino que envió a su esposa Beatriz Velasco a nuestra Ciudad para que avalara el ambicioso proyecto. Así fue que la señora Velasco de Alemán se presentó en la ceremonia de colocación de la primera piedra en el acto de inicio de la trascendental obra ubicada en la Villa de Guadalupe. En la emotiva ceremonia realizada el 14 de febrero de 1951, además de hacer uso de la palabra el padre Álvarez, hablaron representantes de la Iniciativa Privada y el talentoso escritor lampacense Nemesio García Naranjo, con una pieza oratoria inolvidable. La popularidad del padre Álvarez creció mucho, y su proyecto recibía donativos mayores a los que recogía la Cruz Roja, tanto de empresarios como de obreros y profesionistas. La Ciudad de los Niños se inauguró el 20 de septiembre de 1951 y la cantidad de niños apoyados creció de un centenar inicial hasta llegar a 2 mil 500 en el año de 1983.

Sin embargo, desde finales de los años cincuenta el padre Álvarez no conforme con lo logrado, emprendió otra gran obra que era el Teleférico de Monterrey, cuyas utilidades servirían para fortalecer a la Ciudad de Los Niños. Empero, en el año de 1962 sobrevino el fracaso a raíz de un accidente en el Teleférico con daños mortales que ya hemos comentado en este espacio. Luego de otras intentonas de salir adelante con el proyecto, en el año de 1987 el padre Álvarez se retiró de la dirección de la Ciudad de los Niños, y el 3 de enero de 1996 murió en nuestra Ciudad a la edad de 76 años.