23/Aug/2019
Editoriales

Entrecurules 07 10 18

"El edificio de la dictadura ya se bambolea, ya vacila, ya está próximo a derrumbarse y no podrá resistir el primer embate del pueblo" expresó Francisco I. Madero, entonces candidato a la Presidencia de la República, un domingo 22 de mayo de 1910 en la ciudad de Orizaba, Veracruz, en un discurso dirigido a los obreros de ese lugar.

 Desde los balcones del Hotel France, Madero manifestó que "la contienda que se inicia, es esencialmente democrática, por cuyo motivo, estas manifestaciones son precursoras de la gran lucha que deberá entablarse en los comicios, y en cual el pueblo mexicano obtendrá una vez más la victoria.

 Ahora se comprende, que si seguimos con el actual régimen de gobierno no habrá ya ningunas esperanzas de libertad, ya no serán únicamente los monopolios los que agobien al pueblo, será "la sangre del pueblo la que será derramada a cada momento por los dueños y señores.

 Madero, quien nació el 30 de octubre de 1873 en la hacienda de El Rosario, municipio de Parras de la Fuente, Coahuila, se convirtió en Apóstol de la causa democrática al enfrentarse al reeleccionismo de Díaz.

 Madero, quien sostenía que "necesitamos remediar la situación y por ello necesitamos conocer al enemigo para estar alerta", acaudilló a la Revolución en sus inicios y a la caída del régimen dictatorial, ocupó la Presidencia de la República del 6 de noviembre de 1911 al 22 de febrero de 1913, año en que fue asesinado junto con el Vicepresidente José María Pino Suárez, por el usurpador Victoriano Huerta.

 En su campaña presidencial, Madero siempre dijo que el enemigo fue la dictadura.

 Del gobierno no depende aumentaría el salario ni disminuir las horas de trabajo, y nosotros, que encarnamos vuestras aspiraciones, no venimos a ofreceros tal cosa, porque no es esos lo que nosotros deseáis, vosotros deseáis libertad, deseáis que se nos respeten nuestros derechos y la libertad de emitir el pensamiento, a fin de que todos los que aman al pueblo, todos los que se compadecen de nuestros sufrimientos, puedan ilustraros, puedan enseñar cuál es el camino que os llevará a vuestra felicidad.