24/03/2019
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. La Purísima. Segunda Parte

 

 

Nos quedamos en el año de 1864 cuando los invasores franceses, con mejor talante que los hoscos norteamericanos en 1846, buscaban empatizar con la sociedad regiomontana utilizando a la Plaza de la Purísima como escenario cultural. Se daban conciertos al aire libre y se introducían bailes europeos como el vals y las polonesas, que los regiomontanos no despreciaron, pero adaptaron su música a nuestros gustos regionales. Comentamos también que el nombre oficial de La Purísima cambió a Alameda de la Llave en honor del prócer veracruzano Ignacio de la Llave, pero que, de todas formas, el pueblo le seguía llamando Plaza de la Purísima.

Al finar la ocupación francesa en Monterrey regresó la tranquilidad. La vida cotidiana que a algunos parecía monótona se revaluó, pues cuando algo se pierde y se reencuentra adquiere más valor. Las fiestas patronales de los barrios se disfrutaron mejor, sus bailes, comidas y juegos de azar fueron más alegres. 

 

Las fiestas patronales de La Purísima

 

El barrio de La Purísima tenía su fiesta propia que se celebraba en la Plaza de la llave o Plaza La Purísima. El Ayuntamiento concesionaba la temporada, pues bajo su tutela estaban todas las plazas públicas. Al concesionario se le cobraba cierta cantidad y debía arriesgar una inversión, todo empresario sabe que los resultados dependen de imponderables como el clima y otros factores propios del negocio, y ello garantizaba que el evento sería promocionado. 

En el Acta de Cabildo del 4 de enero de 1866 se lee este fragmento:         

“autorización otorgada en la sesión anterior a la Comisión de Acta de la cual es socio vendió esta al Señor Viteri Don José María el piso ordinario de plasas de esta Capital por el presente año con exepcion de los dos mas en que han de tener lugar la feria de esta Ciudad y fiestas de los barrios del Roble y de la Purisima por 52 pesos mensuales”

La Plaza de la Purísima tenía cierto atractivo comercial, una suerte de reminiscencia de su antigua naturaleza, cuando era la Plaza de los Arrieros. Como ejemplos de lo anterior veamos fragmentos de un par de actas, la primera del 11 de enero de 1866, y la segunda del 26 de enero de 1871:

“Don Ygnacio Valdes suplicando se le permita abrir una (fonda) en la calle de la Purisima con número 55 un billar y una loteria y como el Señor Presidente informare estar concedido lo 1º y negado lo 2º”

 

El comercio informal dentro de las plazas

 

En inusual respuesta, el Cabildo de Monterrey, presidido por Tomás Hinojosa, reaccionó a una denuncia periodística respecto a la cantidad de perros y marranos que vagan por las calles, y de cómo el comercio ambulante era ya un problema social. Lo de los animales quedó sin resolver mientras que al comercio se le ordenó dejar libres las banquetas e instalarse en las plazas. Para una mejor comprensión se debe saber que el término “barillero” se aplicaba a quienes vendían “baratijas y cosas de poca monta, como botones, agujas, cintas, peines, etc”. 

“C. Presidente mandó dar lectura al número 12 del periódico publicado en esta Capital con el nombre del "Leo de la Frontera" el domingo 8 de este mes en las partes que hablan de que los Barilleros y Dulceros no interrumpan el transito de las banquetas y se evite que los Perros y Marranos no vaguen por la población, haciendo que se cumplan en cuanto los primeras las disposiciones vigentes y respecto de los segundos se les mate y destine alimentar la prision los últimos. … se dió lectura al reglamento de policia y luego el C. (regidor) Flores formalizó la proposicion …. En lo sucesivo ocurriran poner sus tendidos los expendedores de verduras, frutas, dulces, tendidos de efectos de abarrotes en las plasas del Roble, 5 de Mayo, de la presa, Purisima y antigua del comercio que sean de esos barrios y acostumbran ponerlos en las calles ó banquetas. Tomando en consideracion … se aprobó. El C. Garza Cantú inició ... Le prohibe que los barilleros ocupen las banquetas como lo han acostumbrado hacer... El C. Guerra … en cuanto lo indicado en el Periódico respecto perros y marranos se suspendiera la discucion para otro cabildo por ser ya avanzada la hora …, levantandose (ilegible) la sesion siendo la una de la tarde doy fé. Firmas”.

 

Se ilumina la Plaza de la Purísima con alumbrado público

 

La Ciudad continuó su crecimiento natural y en consecuencia los problemas también crecieron. La inseguridad ya no era incipiente y esporádica sino correspondiente a la de cualquiera otra gran ciudad. Así que desde el año de 1881 se inició el proyecto de alumbrar a la Alameda de la Llave y a las calles contiguas. En esta fecha el alcalde Domingo Tijerina llevó al Cabildo una propuesta de los vecinos Isla, Jáuregui y Barrera para alumbrar la plaza de La Purísima con unos faroles que habían dejado de usarse en la plaza Zaragoza. Veamos un fragmento del Acta del 21 de noviembre de 1881:

“El Señor Arreola y Ayala informó: que en este mes ha podido mandar construir con algunos ahorros hechos en el ramo de alumbrado, de que es Comisionado veintiun faroles de los cuales, diez y seis v poner en el bosque del jardin de la "Plaza de Zaragoza" y el resto en la calle real, llevandose los que sustituyen éstos con sus pie de gallos al barrio de la Capilla de Purisima; y que para poner los del jardin, se necesita acordar el gasto de los postes de palo y fierro en la parte de arriba, donde han de colgarse: impuesta la Asamblea, acordó el gasto referido”.

 

Evento para captar fondos en pro de la remodelación de la Plaza de la Purísima

 

En tiempos del alcalde Praxedis García se realizó una función de circo que ayudara a la recaudación de fondos necesarios para remodelar la Plaza de la Purísima. Para ello se le pidió a uno de los cirqueros más famosos del México de aquellos años que diera una función cuyas ganancias se destinaran a esta plaza.

Se trataba de Toribio Rea y su “función monstruo” “en la que se ejecutarán sorprendentes y maravillosos ejercicios gimnásticos en la barra, trapecio y demás aparatos de nueva invención, como se verá el terror de los artistas, en los que ejecutarán los verdaderos saltos de la vida, también los lucidos grupos beduinos en las escaleras marinas, el gran postillón sobre cinco caballos, por el intrépido jinete fronterizo señor Sida, pero notablemente admirará la señora Delgado de Rea mandando uno de los caballos de gracia, el que después de algunos juguetes, bailará el jarabe en dos pies”.

Fragmento del acta de cabildo de 28 de Febrero de 1884

“Otra de los Señores Licenciados Ramon Yslas y Manuel Morales, comisionados para colectar recursos, para ornato de la Plaza de "La Llave", suplicando en cumplimiento de su cometido, se sirva… invitar al Señor Toribio Rea, …, para que en un día festivo que se le señale, dedique una funcion, en que ceda la mitad de utilidades las mejoras materiales de dicha plaza: informado en el acto estar dispuesto el Señor Rea … cediendo la mitad en día de trabajo ó tercera parte del producto en festivo, … se autorizó al Señor Presidente para arreglar lo conveniente para que tenga efecto la funcion y nombrar comisiones que ayuden la del Barrio de la Purisima preparar la referida funcion”.

 

La desaparecida plaza Morelos

 

La voluntad del Cabildo en favor de las plazas públicas queda manifiesta con su postura de edificar un área que, aún abandonada, era una plaza. Al poniente del Templo, donde hoy se encuentra la Escuela Normal de Especializaciones, había otra plaza llamada Morelos que se encontraba en total abandono y según el acta que veremos jamás había sido utilizada o mejorada. En 1889, el Cabildo mandó hacer estudios sobre la factibilidad de construir allí una escuela, pues la que existía en tiempos coloniales había sido clausurada por las Leyes de Reforma, sin embargo, no se concedió en ese momento, como se ven en los siguientes fragmentos de las Actas del 17 de junio y 12 de agosto de 1889:

(17 de Junio) “Luego el Señor Olivo… dijo: que al lado Poniente del templo de la Purisima, hay una plaza antigua, la cual jamás se ha procurado mejorarla en atención, quizá, a que no se ven su frente fabricas ó edificios ningunos de importancia: que estando… abandonada, era de opinion y proponia al Ayuntamiento su clausura y que dejando hacia su lado Sur y Norte, dos terrenos para fincar, a efecto de que los edificios que alli se levanten, sirvan para escuelas, y se venda en almoneda publica lo demas del terreno. … se acordó, que la Comision de Policia é Yngeniero Municipal con un Procurador y bajo su presidencia; se sirvan tomar informes sobre el origen y demas pormenores de aquella Plaza, é informe al Ayuntamiento con el resultado para resolver lo que convenga.”

(12 de Agosto) Otra de la misma devolviendo el informe y plano de la Plaza de Morelos que esta al Poniente del Templo de la Purisima, para que se exprese por esta Corporacion si ha de suprimirse ó no aquella plaza para poder consultar lo conveniente en cuanto a la enagenacion de ella y edificacion que se ha propuesto. … se acordó no haber lugar, por ahora a suprimirse la plaza publica de que se trata.

 

Bernardo Reyes y el alcalde Pedro Martínez modernizan las plazas

 

En octubre de ese año llegó Bernardo Reyes a la gubernatura, y cuando estaba ya en pleno apogeo su gobierno, y el del alcalde Pedro Martínez se inició un proceso de renovación de la ciudad, nuevas avenidas (Unión, hoy Madero, y Progreso, hoy Pino Suarez), pavimentación, alumbrado y la modernización de Plazas como la Zaragoza, las Alamedas Porfirio Díaz (hoy Mariano Escobedo) y de la Llave o La Purísima transformaron el rostro de la ciudad.

 

El Ayuntamiento instala sistema de riego a la Plaza de la Purísima

 

Antiguamente los escasos jardines públicos eran regados sólo por la lluvia o por los propios vecinos, hasta que, en 1894, un regidor de apellido Guzmán, miembro de la Comisión de Parques, solicitó que la Alameda de la Llave tuviera agua permanente del sistema de acequias, y que esos gastos fueran pagados por la propia Tesorería Municipal, tal como podemos ver en el Acta de 22 de enero de 1894:

“Presidencia del C. Dr. Pedro Martinez. El Sr. Guzman manifestó: que no ciendo bastante la agua de la fuente de la Plaza de la Llave para el riego de la Alameda formada en aquel lugar, es de parecer se tome en arrendamiento cuatro horas de agua de la de las quintas … por la renta mensual de $ 1.00 centavos y por el tiempo que se juzgue necesario”. 

Esto se aprobó y la obra de riego a la Plaza La Purísima o Alameda de La Llave se construyó rápidamente y como se puede ver en este fragmento del acta del 5 de marzo de 1894, ya operaba el canal necesario para el riego de la Alameda:

“y en la Plasa de la Llave comenzó utilzarse la agua mentada para el riego, practicandose, previamente el acueducto necesario”.

 

Se traslada la Fuente de los Delfines de la Plaza Zaragoza a La Purísima

 

En la sesión inmediata, del 12 de marzo de 1984, se acordó, a propuesta de la Comisión de Ornato y Paseos del Cabildo, cambiar a la Alameda de la Llave, la fuente llamada De Mármol (conocida como Fuente de los Delfines) que estaba en la Plaza Zaragoza para colocar en su lugar el kiosco, y en esa misma sesión se adjudicó la obra a un señor Price:

“La Comision de Ornato y Paseos manifestó: que siendo …  necesario … la construcción de un kiosko en el sitio que actualmente ocupa la fuente de mármol de la Plaza Zaragoza, cuya fuente se colocara en la Plaza de "La Llave", de acuerdo con el C. Alcalde 1o se ha gestionado la presentación de presupuestos para las obras que se refiere, siendo … mas módico el presupuesto por los Señores Price; en cuya virtud se permite proponer el que, … se lleven cabo la traslación de referida fuente y la construcción del mencionado kiosko. Recibido discusión la propuesta, se acordó de conformidad”. 

Obviamente, ya el traslado, instalación y limpieza de la fuente tomó algún tiempo, aspecto que se aprecia en las actas del 6 de agosto y 3 de septiembre de 1894:

(6 de Agosto) “Presidencia del Dr. Pedro C. Martínez…que en la plaza de la Llave esta practicandose la limpieza de la fuente de mármol”

(3 de septiembre de 1894) “que la fuente de mármol de la Plaza de La Llave quedó también perfectamente arreglada en cuanto su limpieza”.

 

La gran remodelación de la Ciudad beneficia a la Plaza de La Purísima

 

En ese mismo año de 1894, el gobernador Bernardo Reyes inició la gran remodelación de la ciudad y la Alameda de la Llave fue beneficiada. Las mejoras no se detuvieron y dos años después (7 de septiembre de 1896) el Cabildo daba cuenta de algunos eventos que dejaron utilidades en favor de la Plaza de la Purísima:

 

Corridas de toros en beneficio de las plazas Colegio Civil y La Purísima

 

“El C. Alcalde 1o. informó que en las tardes de los tres domingos últimos se dieron por varios jóvenes aficionados tres corridas de toros en la Plaza de Santa Lucía, las dos primeras beneficio de mejoras en el Jardín de La Llave, y la última, de mejoras en el de la Plaza del Colegio Civil… que las dos primeras corridas dadas … por aficionados a beneficio de la Plaza de La Llave, dieron un producto líquido de $936.55 centavos cuyo entero se hizo ya en la Tesorería respectiva: que la corrida dada ayer beneficio de la Plaza del Colegio Civil rindió un producto de $548.00 centavos que también se depositaron ya como corresponde”.

 

Al término del siglo XIX se pavimentaron con ladrillo sus andadores

 

Así, el siglo XIX terminó con una vistosa obra municipal sobre la Alameda de la Llave, consistente en la adecuación de los andadores con ladrillo, como se da cuenta en este fragmento del acta de octubre 10 de 1898:

“En la Alameda de la Llave se terminó igualmente la pavimentación de ladrillo en sus cuatro costados”

Al iniciar el Siglo XX la Alameda De la Llave ya era una hermosa plaza moderna, limpia, equipada con bancas, jardines, árboles, y fuentes ornamentales. Un paseo que presumían los regiomontanos a los visitantes, como muestra del confort que disfrutaban. Se trataba de una plaza netamente porfiriana transformada como muchas otras en la república, al elegante estilo francés. Su equipamiento y acomodo de las commoditésno dejaban espacio para los tradicionales mercados, que son una herencia española.

En el siglo pasado muy pocos regiomontanos sabían que esta bella plaza había sido en sus orígenes un humilde terraplén multiusos, pues ahora es un exquisito espacio de recreo, que tantos momentos agradables ha propiciado a miles de nosotros. Continuará… 

 

 

Fuentes:

Archivo de Monterrey, Actas de Cabildo:

4 de enero de 1866; 11 de enero de 1866; 26 de enero de 1871; 21 de noviembre de 1881; 28 de febrero de 1884; 17 de junio de 1889; 12 de agosto de 1889; 22 de enero de 1894; 5 de marzo de 1894; 12 de marzo de 1894; 6 de agosto de 1894; 3 de septiembre de 1894; 7 de septiembre de 1896; 1 de octubre de 1898; La defensa 27 de diciembre de 1883.