18/10/2018
Editoriales

Entrecurules 22 09 2018

Es positivo que los diputados de la 75 legislatura local hayan celebrado ayer, la decisión del Gobernador de posponer el incremento a las tarifas del transporte, pero esta lucha sería más auténtica si el pueblo hubiera salido a las calles a proclamar este triunfo y más si los jóvenes hubieran hecho ruido con el tema.

 Pero resulta que ninguno de los 42 diputados que representan al pueblo nunca se han subido a un camión y eso significa que hay una desconexión entre los diputados locales y  la gente de a pie, porque los ciudadanos no confían en la palabra del Gobernador.

 Claro que los diputados tienen sus méritos por ejercer presión desde donde hay toda clase de comodidades, esfuerzo que no se compara con el del ciudadano que en ocasiones tiene que esperar mucho tiempo a que pase el camión urbano que en ocasiones lo dejan con la mano tirante y no se paran.

En su momento, el actual Gobernador fue uno de esos estudiantes que lucharon en contra del incremento de las tarifas, pero hoy como que los jóvenes están dormidos.

 El mérito no es solamente de los diputados, sino de diferentes organismos que también ejercieron presión y también del PRI que ayer salió a las calles a protestar y enterarse a esa hora de la decisión del gobernador.

 Y como el ahora Gobernador vivió en carne propia el incremento a las tarifas como estudiante de Agronomía, pospuso la decisión al recordar sus tiempos de manifestante.

 Sin embargo, tantas veces ha faltado a su palabra el Gobernador que ya muy pocos confían en él, quizá por eso los diputados piensan en interponer un amparo e invitan a la ciudadanía a firmarlo.

 Sin embargo, esta decisión del Gobernador no hay que tomarla como un triunfo, porque sólo ha pospuesto la fecha del incremento a las tarifas, lo que significa que la medida no durará mucho tiempo.

 Quizá en diciembre o en enero recibamos de regalo ese incremento a las tarifas que apenas se acaba de posponer.

 Tal vez Jaime Rodríguez lo pensó dos veces, pues desde que ganó las elecciones de Gobernador se ha dedicado a derrochar su capital político y ahora ya casi no le queda nada.

 Y cuidado, el pueblo que lo encumbró con más de un millón de votos en las urnas para ser Gobernador, puede darle una desconocida y mandarlo a la tumba política.