22/04/2018
Editoriales

La Forma en vez del Fondo

Cada vez se están notando más los parecidos entre nuestro Presidente Enrique Peña Nieto con otro de los presidentes más malo que hemos tenido, Luis Echeverría Álvarez: Ambos son convencidos “creyentes” en las formas de la política, en vez de en el fondo de los problemas sociales, que se supone que ellos debían resolver, o sea que sólo se esfuerzan en pulir las “apariencias” y su “imagen”, en vez de encarar y tratar de resolver los problemas reales y verdaderos.

 

   En aquel tiempo a me tocó conocer varias veces a LEA, por ser yo gerente de una división de distribución de la CFE, por lo que puedo decir lo siguiente: Su campaña electoral fue la más intensiva y extensiva que ha habido después de la de Lázaro Cárdenas, por lo que todo el País quedó impresionado por su aparente dinamismo; Esta impresión se mantuvo durante el primer año de su gobierno, hasta que se fue haciendo evidente que toda su energía era de pura palabrería, que se comportaba como si siguiera estando en campaña sin casi dedicar nada de su tiempo y esfuerzo a la solución de problemas, sino sólo a que “pareciera” que sí se estaba aplicando ello. La pompa de jabón se reventó cuando en una concurrida entrevista periodística en la que ya se le estaban preguntando resultados, salió con su famosa frase “ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario”. A partir de ahí, la gente “se curó” de su credulidad contando un río interminable de chistes a sus costillas, a lo que el Presidente Echeverría “amablemente” cooperaba diciendo otros muchos disparates sin sentido real, con los que siempre siguió pretendiendo suplir el fondo, jamás tocado, con puros formulismos.

 

   Enrique Peña Nieto esta hecho en el mismo molde político, por eso siempre que habla en público se comporta como un “monigote” al que se le ha dado cuerda: Sólo se preocupa de decir aquellos formulismos que cree que son los más adecuados para desviar la atención de su auditorio de la problemática real hacia la irreal y falsa, pero que “suena” bien, según su parecer.

 

   Si bien la mayoría de los políticos emplean este tipo de recursos, cuando menos se dan cuenta de algo hay que hacer en concreto para, cuando menos, paliar el problema real, pero estos dos especímenes parecen  creer fanáticamente que con sólo las apariencias y las formas bastan y sobran ¿Por qué?  Permítanme expresar mi opinión: Creo que ambos son hombres con capacidades limitadas, pero que tuvieron un éxito tan notorio para subir meteóricamente dentro del PRI, que se convirtieron en unos “creyentes” fanáticos en el formulismo acartonado, que tantos resultados les rindió a ellos.

 

   Si alguien les hiciera ver esto, probablemente contestarían: “Pero ¿Usted qué sabe? Si no ha podido subir a nada que valga la pena: Para ellos subir hasta la Presidencia fue como entrar al Paraíso terrenal, pues con eso culminaron tan brillantemente su carrera, que ya no tienen nada más que hacer que refocilarse en su triunfo: Que los problemas los resuelvan otros que necesiten hacerlo para ascender, pero ellos “ya la hicieron”.

 

   ¿Qué debe hacer la ciudadanía ante estos casos de “creencia fanática”? Pues hacerles ver a todos los demás políticos que ya detectamos este pernicioso “virus” y que no nos vamos a dejar impresionar por discursos vanos, sino exigir análisis veraces y completos de la problemática mexicana, tales como la corrupción impune, el narcotráfico, la inseguridad pública y la pésima calidad de la educación pública,  y la manera en se comprometerían a resolverlos: A quienes quieran evitar esto hablando únicamente ante “acarreados”, inmediatamente catalogarlos de demagogos y apoyar a los rivales que están dispuestos a hablar con la verdad y con el firme compromiso de irla mejorando.

 

 

Atte.- JVG.- 27-09-17