19/09/2018
Editoriales

La lección del combate a la corrupción en China para el mundo

Cuando asumió el poder en el 2012 Xi Jinping  dijo que China había sufrido “100 años de humillación”, desde la guerra del opio, cuando se les obligó a consumir esa droga, hasta la creación de la República Popular China en 1949. 

  Desde esas fechas hasta las reformas de Deng Xio Ping en los 90s, los viejos combatientes comunistas fueron siendo desplazados del partido por una nueva generación,  que entraron al partido no a combatir y dar la vida sino a “hacer carrera política”,  en un partido que ahora gobernaba y había adoptado una economía de mercado bajo su conducción.  De ahí salieron los “millonarios comunistas”  y la corrupción en un partido de casi 100 millones de miembros.   Entraban al partido a hacer negocios y a enriquecerse. 

  Por eso ahora combatir la corrupción es la segunda tarea más importante del PCC además de “impulsar el desarrollo económico, el paso de una sociedad rural y atrasada a una nación moderadamente prospera e industrial”. Las dos tareas se cumplen al 100%.   En noviembre del 2012, al asumir el poder, Xi Jinping propuso “perseguir tigres y moscas”, es decir, altos funcionarios y todo tipo de empleados públicos o miembros del partido; y también “cazar zorros” , o los altos funcionarios que huían del país con grandes fortunas. Hasta la fecha han llevado a juicio  a 2 millones de funcionarios diversos; 277 de ellos altos funcionarios, y han logrado 2,566 extradiciones de otros países.

 

  El 92% de la población apoya y está satisfecha con la campaña anti corrupción de Xi Jinping  pero, al mismo tiempo, con la erradicación de la pobreza reduciéndola a sólo 50 millones de chinos que para el 2020 habrán dejado de serlo, así como por la gran cantidad de obras públicas y de infraestructura;  el alto crecimiento arriba siempre del 7% anual, y la generación de millones de empleos.  El combate a la corrupción en China va de la mano del progreso y la prosperidad. No hay una cosa sin la otra, esa es la lección.