19/06/2018
Editoriales

Mayo 25 de 1911: Francisco León de la Barra, embajador de México en Estados Unidos, comunica a Henry L. Wilson, embajador de Estados Unidos en México, la renuncia de don Porfirio Díaz

Mayo 25 de 1911: Francisco León de la Barra, embajador de México en Estados Unidos, comunica a Henry L. Wilson, embajador de Estados Unidos en México, la renuncia de don Porfirio Díaz a la presidencia de la República. Ya desde el 14 de mayo anterior, León de la Barra le había anticipado a Wilson que tanto Díaz como Corral, su vicepresidente, renunciarían y que él (León de la Barra) sería el presidente interino. Posteriormente al aviso anticipado que León dio a Wilson, se firmaron los acuerdos de Ciudad Juárez, mediante los cuales, Porfirio Díaz acepta dejar la presidencia de la república, y León de la Barra queda al frente del gobierno mexicano de mayo 6 a noviembre 6 de 1911, para entregar el poder al presidente Francisco I. Madero, electo democráticamente en ese lapso.

Hasta aquí la historia, y considero necesario comentar que la dependencia política de México de Estados Unidos, ha sido un pesado lastre para nuestro país, pues la evidencia en los contrastes económico y militar entrambas naciones impide que haya un suelo político parejo para los mexicanos. Nada se debería informar a ese vecino país de los futuros cambios de gobernantes en el nuestro, pero todo indica que se les solicita (a los gobernantes norteamericanos) una especie de permiso extraoficial para hacerlos. Lo peor es que no sólo saben lo que va a suceder en nuestra nación, sino que se dice que ellos lo provocan. Es triste enterarnos por las entretelas del poder, que hasta nuestros días, los cambios importantes en nuestro sistema de gobierno se estudian y acuerdan previamente con el gobierno norteamericano. Lo más grave es que no sólo es México, sino muchas otras naciones en el planeta las que dependen política y económicamente del imperio norteamericano. Ciertamente se trata del país líder del mundo, pero al no estar solo como estuvo desde la caída de la URSS, ahora Rusia igual se interesa, según se especula en los medios internacionales, de meter su cuchara en nuestro próximo proceso electoral.