23/Oct/2020
Editoriales

Marilyn… again

Recibí el video de la fiesta del cumpleaños número 46 del presidente John F. Kennedy. Fue en la inolvidable noche del 19 de mayo de 1962 y participaron las más grandes estrellas de Jóligud, cerrando con la actuación de la hermosa Marilyn Monroe. Sí, la misma que se llamó Norma Jeane Mortenson, hija de la mexicana Gladys, que vivió en Piedras Negras. No había pasado mucho tiempo de cuando Norma – Marilyn aún tenía los párpados gordos, era dientona y se peinaba como ama de casa. Pero los caza talentos vieron en ella algo que la plástica y la publicidad convirtieron en toda una Venus, y esa noche, que fue su última aparición en público, cantó el “japiverdey tuyú” al poderoso político que estaba encandilado por la despampanante y epicúrea mujer. 

Su vestido era realmente provocativo; absolutamente traslúcido y de lejos parecía que andaba desnuda. 

Desde luego que su belleza, fama y carisma eran indiscutibles, sin embargo, el 4 de agosto -dos meses y medio después- dijeron que se suicidó porque se sentía muy sola.

Luego mataron a Kennedy, un año después, en la Ciudad de Dallas, y pronto su viuda Jacqueline se casó con el griego ricachón Aristóteles Onassis, quien a su vez estaba enamorado de la cantante María Callas.  

La famosa fiesta de cumpleaños evidenció muchas cosas, como que las pasiones suelen desatarse después de embriagarse con el licor de la ostentación y el derroche. Además, se confirmó que tanto la belleza como el dolor, siempre provocan sufrimiento.