18/Feb/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Enero 16 de 1826: nace en San Pablo de Labradores (Galeana), Nuevo León; Mariano Escobedo, quien sería gobernador de Nuevo León, de San Luis Potosí, ministro de guerra y marina en tiempos del presidente Lerdo de Tejada, y lo más importante: héroe nacional. Mariano Antonio Guadalupe Escobedo de la Peña, fue hijo de Manuel Escobedo y María Rita de la Peña, a quienes apoyaba desde niño en su trabajo de comerciante y agricultor. Su escolaridad es exigua pues crece arriba de un caballo trasladando ganado, pero tuvo un talento natural para la milicia, que descubre durante una batalla contra indígenas bárbaros. A los veinte años se inscribió en el Ejército Mexicano para defender Monterrey de la invasión norteamericana con el grado de Alférez, tomando parte activísima en los combates de Tenerías, Purísima, y Obispado, de la histórica Batalla de Monterrey. Igual lo hace en la Batalla de la Angostura en Coahuila. Tras la derrota mexicana, se retira hasta que la Revolución de Ayutla lo convoca y en 1854 retornó a las armas en contra de Santa Anna, peleando en San Luis Potosí, Zacatecas y Nuevo León. Se incorporó al ejército de Santiago Vidaurri, quien emergía como la figura fuerte del noreste mexicano. Construyó una compañía en el municipio de Galeana, y se nombró su capitán, e incorporó a fuerzas de Vidaurri. Hizo equipo con Aramberri y el general Juan Zuazua, de quien aprendió estrategias militares.

  Cuando triunfó la Revolución de Ayutla, regresó a Galeana, pero ya como jefe de los combatientes en contra de los indígenas de la región. Retomó su participación militar durante la guerra de Reforma, ahora con el grado de coronel, apoyando las campañas de Guanajuato y Jalisco a favor de los liberales, pues para entonces ya se había enfriado con Vidaurri. Se distinguió en las batallas por su arrojo e inteligencia para sorprender al enemigo y llegó a enfrentarse al general Miguel de Miramón, cuando éste iba a apoyar a los reaccionarios de Jalisco, mostrando su crecido y elaborado talento militar. Es en ese momento cuando Escobedo toma nivel y fama nacionales. En Irapuato fue derrotado por el general Adrián Woll, y regresó a sus actividades privadas en Galeana, pues con Vidaurri siguieron frías sus relaciones debido a la distancia que éste tenía con el presidente Juárez. Apoyó a los legisladores que enfrentaron a Vidaurri, pero éste tenía el control de las fuerzas mayoritarias del estado y los derrotó, así que Escobedo se fue a luchar al centro del país, siendo –con el grado de comandante- preso del general conservador Tomás Mejía, pero consiguió fugarse. Ya libre se presentó de nuevo en el ejército liberal y fue comisionado a Oaxaca en donde de nuevo se distinguió en los encuentros contra los conservadores. Llegó la invasión francesa y es en ese conflicto donde tuvo una estupenda actuación en la histórica Batalla de Puebla, por lo que fue ascendido a General Brigadier. A las órdenes de González Ortega, defendió Puebla durante el sitio de los franceses, y al caer la plaza fue tomado prisionero, pero de nueva cuenta se fugó, y se presentó en la Capital de la República para reincorporarse al ejército nacional. Escobedo se fue a Querétaro y a San Luis Potosí, y se sumó al general Porfirio Díaz, junto a quien peleó en varias ocasiones. La guerra contra los invasores franceses es dura y Escobedo se separó de Díaz para ir en busca de ayuda, pasando por tal cantidad de sinsabores que terminó en un barco de carbón rumbo a Nueva York, y llegando, hubo de superar su ignorancia del inglés para llegar a Washington y entrevistarse con el embajador Matías Romero a quien le pidió solicitar al presidente Juárez ayuda para la resistencia de Oaxaca, pero Romero le informó que Oaxaca ya había caído. Le escribió directamente a Juárez para informarle y se trasladó a Davis, Texas en donde se reunió con los coroneles Francisco Naranjo y Nicolás Gorostieta, con quienes atacó Laredo.

  Escobedo recibió el mando del Ejército Republicano en marzo de 1867 y cambiaron los papeles, pues el emperador Maximiliano, acosado por el ejército republicano, se refugió en Querétaro, ciudad que Escobedo sitia y el 15 de mayo de 1867 rompe el cerco para tomar esa fortaleza de Maximiliano a quien apresa y fusila -por instrucciones directas del presidente Juárez- junto a los generales Miramón y Tomás Mejía. Al término de la guerra contra Francia, Escobedo inició una carrera en el servicio público que nadie hubiese imaginado debido a su escasa preparación académica. Fue gobernador de los estados de Nuevo León y San Luis Potosí, presidente de la suprema corte de justicia militar, diputado y ministro de guerra y marina. Su carrera militar es impresionante: suman ciento cuarenta y siete los combates importantes en los que participa. Murió en la Ciudad de México en mayo 22 de 1902, y fue sepultado en la rotonda de las personas ilustres y su nombre está en la sala de sesiones de los diputados federales con letras de oro. Un municipio de Veracruz y otro de Nuevo León (antigua Villa del Topo de los Ayala) llevan su nombre, así como el aeropuerto y la alameda de Monterrey. Numerosas calles de las ciudades y pueblos del país, se llaman orgullosamente: Mariano Escobedo.