21/09/2018
Editoriales

Cuando gana la incertidumbre

Encontré esta frase en internet, no es mía, pero tampoco sé quién es el autor, sin embargo me caló hondo y ayuda perfectamente a describir el tema del cual quiero platicar hoy, la pérdida de un ser querido, pero no aquella que deriva de una muerte, ni siquiera de un accidente fatal, sino de la que es infringida, provocada por alguien que sin ton ni son decide que esa persona no “merece vivir” por la razón que sea: “lo confundimos con miembros del grupo contrario”, “se nos pasó la mano”… etc. , respuestas tan absurdas, tan tontas que solo pueden venir de la mente de alguien que no se respeta a si mismo mucho menos tiene respeto por la vida de los demás.

¿Qué lleva a un ser humano a estos extremos?, ¿qué motivo es capaz de convertir a una persona en un monstruo? De verdad no encuentro una respuesta para esas preguntas, me duele pensar en las tristes vidas de quienes saben que quedan marcados para el resto de sus vidas la primera vez que toman entre sus manos la existencia de alguien más.

Se habla de muchas cosas: la educación en casa, las familias disfuncionales, el error SIEMPRE recae en los padres y la verdad de las cosas es que no podemos hacer un juicio tan a la ligera, pensemos en esa frase “hay cinco dedos en una mano y NINGUNO es igual al otro”, conozco familias, de hecho soy parte de una, en la que como en botica HAY DE TODO y no creo que sea culpa de mis padres, tíos o abuelos, la realidad es que cada uno es responsable del camino que elige para su vida y poco o nada puede hacer la familia de manera directa o indirecta para que eso cambie.

Un delincuente siempre tendrá la justificación en los labios para lo que hace, casi todos tienen un sentido de “ROBIN HOOD” que casi casi los santifica y los coloca en los altares, todos creen que están haciendo labor social y piensan que la vida les debe tanto que ellos sólo están cobrando lo que les pertenece.

No soy nadie para juzgar, también he cometido muchos errores, sin embargo creo que quien es capaz de tomar la vida de otro lastimando el corazón de personas inocentes como padres, hijos, hermanos y amigos no es alguien que merezca seguir en este mundo, debe ser tremendo el dolor de saber que las últimas horas, minutos o segundos de aquella persona a quien tanto amamos fue un verdadero infierno a manos de bestias inhumanas que disfrutan con el dolor ajeno.

¿Qué clase de mundo estamos dejando a nuestros hijos cuando ya nada nos sorprende? Cuando somos capaces de escuchar en los noticieros que tres muchachos, estudiantes en Guadalajara fueron asesinados y sus restos diluidos en ácido y no inmutarnos, hacer simplemente como si nada hubiese pasado y seguir de frente… Me duele mi patria, me duele el sentir de esas personas que fingen que todo pasa, que todo sigue, a final de cuentas parece que Guadalajara está tan lejos de Monterrey que aquí eso no sucedería, ¡pero SUCEDE! Y se dé al menos dos casos de chicos de aquí a los que también les pasó eso o al menos esa fue la respuesta de la “investigación” que se dio a los familiares.

Periodistas asesinados por HACER SU TRABAJO, sacerdotes secuestrados y muertos por manos llenas de sangre inocente, niños arrebatados de los brazos de sus madres por maliciosos traficantes de órganos y tratantes de blancas; sé que a lo largo de la historia todo esto ha existido, sin embargo diría mi mamá “mal de muchos, consuelo de tontos”, lo que está mal, está mal así pasen mil siglos, atentar contra la libertad, los valores o la vida nunca será algo correcto, nunca tendrá razón de ser, nunca será algo digno de justificarse.

Los niños aprenden con el ejemplo, eso es cierto, ser padre no es algo fácil, eso también es cierto, a final de cuentas cada uno hará de su vida un papalote y no habrá nada que detenga a quien tiene un “hígado negro”, sin embargo tenemos el poder de mostrar a nuestros hijos el resultado de una sociedad podrida, sin valores, echada a perder, eso si lo podemos y DEBEMOS hacer, si al final resulta que nuestro andar no da el resultado esperado, cuando menos tendremos en la conciencia la tranquilidad de saber que eso no fue lo que vieron en casa.

Aprender a trabajar, a luchar cada día por forjar un mejor futuro, aceptar que NADA es gratis, dejar de lado el populismo o la idea de esperar que el gobierno nos resuelva todo, actuar responsablemente, tener y compartir una fe, mostrar alegría por lo bueno y tristeza y repugnancia por lo malo.

Gritar no solo de felicidad, sino también para expresar repudio y enojo cuando veamos que los valores son pisoteados por quien sea: gobierno, familia, delincuentes, amigos o conocidos.

La vida es sólo una, hasta ahora no hay evidencia que sea de otra manera, busquemos entonces disfrutarla y vivirla del mejor modo, dejando huella por actos de bondad, por hacer algo que nos distinga, por mostrarnos serviciales con quienes nos rodean.

Que en paz descansen aquellos a quienes les ha sido arrebatada la oportunidad de ver mañana el sol, que sus familias y amigos encuentren paz y que nosotros JAMÁS olvidemos que somos parte de aquello que provoca lo que ya no asusta y sin embargo causa tanto dolor.