22/09/2018
Editoriales

Julio 18 de 1872: muere el presidente Benito Juárez

Julio 18 de 1872: muere el presidente Benito Juárez. Indio zapoteca nacido el 21 de marzo de 1806 en el pueblo de San Pablo Guelatao de la jurisdicción de Santo Tomás Ixtlán del Estado de Oaxaca. Hijo de Marcelino Juárez y Brígida García, también indios zapotecas que murieron cuando el niño Benito tenía tres años de edad.

Su niñez fue “normal” para los indígenas mexicanos de aquella época que en sí era una tragedia. Criado por sus abuelos paternos Pedro Juárez y Justa López, quienes al poco tiempo también murieron, así que vino quedando bajo la tutela de su tío Bernardino Juárez, único de esa familia que estaba en condiciones de serlo pues sus otros tíos Bonifacio ya había muerto, Mariano vivía separado con su familia y Pablo Juárez era aún menor de edad. Como sus padres no le habían dejado ningún patrimonio de herencia y su tío tampoco tenía más que el producto de su trabajo, el niño Benito hubo de trabajar desde que tuvo uso de razón en labores del campo. Cuando su tío tenía tiempo le enseñaba algo de lo poco que sabía del idioma español, pero le inculcó el deseo de superación, convenciéndolo de que los más pobres como eran los indígenas, no tenían alternativas para salir adelante que la carrera eclesiástica, despertando en Benito el deseo de aprender por lo que el 17 de diciembre de 1818, cuando tenía 12 años de edad, se fue a pie hasta la ciudad de Oaxaca, dejando atrás la casita familiar, a su tío y sus amistades infantiles del pequeño pueblo, buscando su superación personal.

Llegó a la ciudad de Oaxaca, a la casa de don Antonio Maza, donde su hermana María Josefa servía de cocinera. De allí conoció casualmente a don Antonio Salanueva, quien lo envió a la escuela para que aprendiera a leer y escribir. En aquella época no se enseñaba la gramática castellana, pues sólo se aprendía de memoria el catecismo que significaba la instrucción primaria. Benito Juárez hablaba un español sin reglas y con todos los vicios con que lo hablaba el vulgo. Pero su pretensión de superarse fue mayor a estaos impedimentos sumado a su deseo de llegar a ser alguien para ayudar a los de su raza, le llevó, luego de tantas y tantas peripecias a la cumbre, a ser Presidente de México.

Desde luego que la metamorfosis de su cultura para acceder al poder fue lenta e impresionante, pues uno lee sus textos de cuando fue gobernador de Oaxaca, o presidente de la Suprema Corte de México, no se diga ya como presidente, y no se puede imaginar que sea la misma persona, pues hay una contundencia en cada frase que se nota que está escrita con la experiencia de haberla vivido. Aquel niño indígena, ya transformado en estadista fue quien organizó al país de acuerdo a la constitución política de la nación de 1857, urgiendo a que cada estado se organizase de acuerdo a sus facultades constitucionales. Ese mismo indígena zapoteca transformado en un brillante abogado y hombre experto en la administración del estado mexicano, fue el que redactó las leyes de reforma que modificaron al país dejando en manos del estado mexicano muchas de las funciones que eran facultades de la Iglesia, provocando la guerra de reforma. Ese mismo líder civil, venido desde lo más bajo de la estratigrafía social de su época, tenía el liderazgo necesario para que los grandes militares estuvieran a sus órdenes y le obedecieran sin chistar. Benito Juárez tuvo su prueba de fuego cuando enfrentó la invasión francesa para implantar una monarquía con Maximiliano de Habsburgo al frente del país. Luchó con los pocos recursos militares que tenía a la mano en contra del mejor ejército del mundo, pero su coraje y el de muchos militares mexicanos le permitieron vencer al poderoso invasor. Su vida fue una eterna lucha, y murió igual, luchando.