12/Jul/2020
Editoriales

La gran Betty Davis

En 1929 debutó la actriz cinematográfica Bette Davis, y tres años después ya era artista exclusiva de la Warner Brothers. Pero no le daban papeles importantes hasta que en 1935 actuó en la cinta Dangerous, donde se consagró como actriz grande, luego de trabajar en 22 películas en papelitos irrelevantes. Davis ganó con esta película su primera presea de la Academia y al recibir la estatuilla, dijo que se parecía a su esposo Oscar Nelson, con lo que el trofeo comenzó a llamarse “Oscar”.

Así de trascendente fue esta mujer. Durante los siguientes 15 años su popularidad creció aún más, pero aceptar papeles en películas insulsas le hizo bajar de nivel y fue hasta 1962 que regresó al éxito en taquillas con su estupendo papel –junto a su rival Joan Crawford- en ¿Whatever Happened to Baby Jane?, con el plus de que era llamada ahora para presentarse en teatro y en televisión. En más de 90 películas, muchas de ellas realmente memorables, Bette Davis tiene el récord de interpretación en todo tipo de papeles, con un rango amplísimo de caracterizaciones. Una monarca glamorosa, una mujer alcohólica, una matrona, una ama de casa, una estrella del espectáculo, una mujer lunática, etcétera. Sin embargo, trabajar con ella siempre fue difícil, pues en la vida real era una diva prepotente y belicosa. Su vida amorosa fue de altibajos, tuvo cuatro matrimonios, y todos fracasados. Adicta al tabaco y al alcohol, comenzó a tener problemas crecientes de salud que remató con un cáncer que la llevó a la tumba, a los 81 años de edad. 

Sus restos descansan en Forest Memorial Park, de Hollywood Hills, California, y en su cripta dice: Bette Davis: siempre transitó por el camino difícil.