23/Aug/2019
Editoriales

¿Qué hacer cuando la vida nos cambia los planes?

 

Esta, por supuesto que no es una pregunta fácil de responder;  sin embargo, siempre debemos estar preparados para cualquier inesperado cambio de planes que la vida nos plantee. No hace mucho, escuché en la radio que cuando algo es inevitable lo mejor que puedes hacer es fluir con ello, dejar que suceda y cooperar para que eso pase de la mejor manera. Buda dijo al respecto: “Es tu resistencia a “lo que es”, lo que causa tu sufrimiento”.

A veces, la vida cambia y en ocasiones se presenta difícil o muy complicada. Hay quienes dicen que es el momento de volvernos más fuertes, ¿será cierto? Si, debe serlo, pero para poder lograrlo, primero debemos rescatarnos a nosotros mismos y no permitir que el desánimo o la desesperanza nos hundan en un profundo mar de tristezas. Y eres tú quien debe hacerlo, porque no siempre podrás contar con alguien que esté dispuesto a ayudarte.

Recuerdo bien que hace un año mis planes eran unos, no obstante, la vida se encargó de decirme que ese no era el camino correcto, que por mucho que lo deseara y lo hubiera planeado, nada de lo que hiciera modificaría su decisión y sucedió así, nada salió como yo quería porque la vida cambió aquellos espléndidos planes que tenía. Al principio, el escenario frente a mi lució incierto y siguió mostrándome el mismo panorama por un largo tiempo, así que, no me quedó otro camino que aceptar tal situación y empezar a rescatarme. Hoy sigo sin entender el porqué de todo aquello pero el universo no acostumbra dar explicaciones, de igual forma, nunca pide permiso para modificar tu realidad. Por tal motivo, es muy importante tener presente que las cosas son como son “sólo en este momento” debido a que mañana todo puede cambiar y esto sucede con bastante frecuencia.

Hay que aprender a aceptar lo inevitable, a sonreír y experimentar alegría aún en las etapas más duras de tu vida. En eso resumo el aprendizaje que dejó en mí aquella experiencia.

Creo que la vida siempre cambiará tus planes cuando te alejas del camino que debes seguir. A esto lo llamo destino porque no concibo entenderlo de otra forma y lo imagino como una fuerza sumamente poderosa que moldea y dirige tus pasos.

Y no te preguntes por qué es que todo cambia, mejor contempla la posibilidad de aceptar que no existe un “por qué”, sino más bien, un “para qué” detrás de todo movimiento, que siempre viene de la mano con todo aquello que inevitablemente cambiará.

Entonces, ¿qué hacer?, bueno pues cuando la vida cancela tus planes y a cambio te ofrece los suyos, lo único que queda por hacer es aceptarlo, adaptarte al cambio y avanzar, porque entre más te resistas, más tardaras en reincorporarte a tu nueva vida y, el tiempo, créeme, nunca se detendrá a esperar que estés totalmente listo para continuar.