20/02/2018
Editoriales

Enero 30 de 2006: muere el cronista deportivo Manuel González Caballero

Enero 30 de 2006: muere el cronista deportivo Manuel González Caballero. Este distinguido personaje del deporte nació en Marín, NL, el 11 de octubre de 1907, y fue hasta los 31 años de edad cuando inició su carrera de locutor con tanto éxito que, para el siguiente año -1939- fue contratado por la XET para narrar los juegos de béisbol profesional. Su fama y auditorio crecieron rápidamente debido a su peculiar estilo de narraciones radiofónicas que transmitía emociones a los oyentes, comparables con las que sentían los asistentes a los juegos. Su presencia en la cabina de transmisiones instalada en las gradas del parque de béisbol era cotidiana. Al aparecer y popularizarse los aparatos de radio portátiles, una parte de la afición asistía a los juegos equipada con un receptor de radio para escuchar su narración al tiempo de ver el partido. No fueron pocas las veces que era más emocionante su narración que el partido mismo, pues en su estilo daba información de los jugadores que un aficionado común no sabía. Así que pronto se hizo costumbre entre los aficionados de hueso colorado al béisbol, ver los juegos en vivo y al mismo tiempo escuchar su narración en boca de don Manuel González Caballero. Cuando un bateador pegaba un jonrón decía en tono emocionado: la pelota se va, se va, se va, ¡y … se fue!

La admiración que sentía Don Manuel por las grandes estrellas de los Sultanes del Monterrey la dejaba sentir sin decirlo, en la forma de presentarlas en el micrófono desde antes de que se pararan con un bate frente al pitcher, o cuando atrapaban una bola bateada fuerte. Felipe Montemayor, Lázaro Salazar, Héctor Espino, Daniel Ríos, y otros grandes managers y jugadores profesionales recibían de Don Manuel la mejor flor que puede echársele a un deportista profesional: la pronunciación de su nombre con la entonación y la elegancia de una voz educada.   

En su vida, Manuel González Caballero recibió 112 reconocimientos entre diplomas, pergaminos, trofeos y medallas. Su máxima satisfacción fue haber ingresado al Salón de la Fama del béisbol. Obtuvo el Primer Trofeo Regio del año 2000 en la categoría de promoción deportiva.