25/04/2018
Editoriales

Despertar de madrugada

Si aquello de que “al que madruga Dios lo ayuda” es cierto entonces muchos papis ya la tenemos hecha, eso de levantarse entre 5:30 y 6:00 a.m. alguna ventaja debe tener, en mi caso he descubierto que son muchas, claro que me cuesta levantarme, aunque a ciencia cierta batallo exactamente lo mismo de madrugada que pasadas las 8 ó 9, la realidad es que abandonar la cama no es definitivamente una de mis actividades favoritas, eso sí, una vez que lo hago me gusta que sea para no volver, al menos por el resto del día, eso de las siestas como que no se me da muy bien porque dormir de 10 a 15 minutos me suena a casi blasfemia.

En fin, volvamos a la desmañanada que es lo que nos ocupa, las ventajas que encuentro van desde el hecho de tener más tiempo para las actividades del día, hasta disfrutar de esa brisita rica que el clima nos regala a quienes salimos todavía de noche de casa.

Estamos tomando el hábito de levantarnos al mismo tiempo e iniciar el día ya arregladitos, se acabaron las vacaciones y no es momento de andar en pijamas por allí, así que bueno, salimos los tres al mismo tiempo e iniciamos ese viaje a la escuela de Arantza, ella va contenta, se nota alegre, de hecho estos primeros días no ha batallado nada para dejar la cama, creo que es la que lo ha hecho con más gusto poniéndonos tremendo ejemplo, subir por lo tanto al coche y tener la oportunidad de disfrutar todavía de esa obscuridad de las primeras horas es algo que me encanta, sentir el aire fresco en la cara es como recibir una caricia dada por el viento con muchísimo amor, poco a poco de entre las sombras se ven surgir los cerros como saludando, haciéndose presentes para recordarnos que no se debe perder jamás la capacidad de asombro, su grandeza nos recuerda el inmenso poder de la naturaleza, su valor y que somos parte de una ciudad hermosa más allá de aquellos que quieren hacerla ver de otro modo.

Me gusta la conversación en el coche, todo es risa, así da gusto salir de casa, ese momento de los tres es único, “genial” como diría cierta chiquilla loca a la que le encanta contarnos historias mientras avanzamos entre el tráfico que de hecho es escaso a esa hora, hoy a la hora de rezar me dijo “mami, no vas manejando así que por favor junta las manos”, ¡me encantó!, rezamos para dar gracias, creo que suficiente tiene Dios con quienes verdaderamente tienen necesidades como para ponerle “gorro” tan temprano con las nuestras que no son nada; y así llega el momento de verla perderse entre esa multitud de niños que como ella también van a aprender, todos muy bien peinados, algunos aún medio dormidos, otros apenas desayunando y quiero pensar que todos con muchas ganas y ánimo de hacer cosas nuevas.

Definitivamente levantarse de madrugada tiene lo suyo, siento que mis días tienen más vida, claro que las vacaciones son divertidas, pero aquello que llamamos rutina también puede serlo, todo depende de nuestra actitud. Cada día inicia del mismo modo, a la misma hora y como diría la canción “en el mismo lugar”, sin embargo somos nosotros los que ponemos la perspectiva, la ambientación y hasta los personajes que queremos en nuestro capítulo mañanero.

La próxima vez que te duela abrir los ojitos, piensa entonces en todas esas posibilidades que te esperan afuera, despabílate, levántate de un brinco y dedícate a disfrutar todo ese espectáculo matutino que la vida nos regala, búscale forma a las nubes, ponle sombrero a los cerros, ve las luces de las calles apagarse para dar paso a la aparición del astro rey.

Que no te asuste entonces iniciar tus actividades tempranito, disfrútalo mucho y así a la hora de destender de nuevo la cama lo hagas a sabiendas que tu día fue especial, maravilloso y que en gran medida se debió a que te divertiste desde temprano, a que tomaste la mejor de las actitudes, agarraste a la vida por los cuernos e hiciste la mejor de las faenas, imagínate saliendo en hombros de la plaza que fue el día por haber logrado el momento perfecto.

Bienvenido el regreso a clases, a las actividades normales, a la vida diaria como viene y también como va…

 

Y a ti, ¿te gusta madrugar?