22/07/2018
Editoriales

Moralidad y Economía.- II

En mi artículo anterior traté de describir brevemente las tres tipos de política económica por el que pueden optar las naciones en la actualidad o lo han hecho en el pasado cercano, siendo ellas: A) El Libre Mercado en todos los niveles y circunstancias; B) El Libre Mercado, pero con dos excepciones: b-1) Regulaciones especiales para que todos reciban educación y servicios médicos y b-2) Intervenciones correctoras del Estado en casos de crisis; y C) Libre Mercado interno, pero protegido contra el exterior y reservando ciertos aspectos de la infraestructura económica para monopolios estatales. Quedamos en analizar las opciones que ha tomado México, lo que trataré de presentar a continuación.

Desde 1938/40 hasta 1968/70, es decir durante 30 años en los que se sucedieron 5 "monarquías sexenales" (las de Ávila Camacho, Alemán, Ruiz Cortines, López Mateos y Díaz Ordaz), todos bajo la égida del "Partidazo" (PNR, PRM, PRI), con el que se "manejaban" los votantes campesinos, obreros y "populares"; se reservaron para el Estado, además de los Ferrocarriles, nacionalizados a finales del Porfiriato (1908), el petróleo, creando PEMEX en 1938 y la CFE en 1937/60, electricidad, marcando con ello una pauta a seguir para todo el Tercer Mundo. Con todo ello se logró un crecimiento sostenido del 5% anual, por lo que triplicó el porcentaje poblacional de la clase media en ingresos y educación, aumentando su número en unas 10 veces por el también altísimo crecimiento demográfico de 3.5% anual.

Fueron tales los éxitos económico y demográfico de ese largo período de 30 años, que también se "sacralizó" el sistema de "democracia dirigida" o "dictablanda", la cual fue la única en todo el Tercer Mundo no democrático que logró una transferencia ordenada y regular del poder público. Pero esa indebida "sacralización" ocultaba la dura realidad de que se trataba sólo de una etapa excepcional, la cual debía terminar tan pronto como ya hubiera una clase media del tamaño suficiente, por lo que la ceguera voluntaria que eso causaba, llevó a la estúpida represión del movimiento democratizador en octubre de 1968.

En los casi 20 años siguientes, de 1968/70 a 1987/88, durante los sexenios de Echeverría, López Portillo y de la Madrid, el sistema Priísta demostró estar enfermo en dos aspectos muy importantes: A) Una incapacidad emocional para enfrentarse a la realidad de los problemas, por ejemplo: a-1) Dar fin a los monopolios estatales ya inoperantes, con unos Ferrocarriles totalmente disfuncionales, un PEMEX ineficiente y corrupto, aunque una CFE aceptablemente funcional; y a-2) Proponer alguna forma de valorizar el voto con criterios de educación y pago de impuestos, para erradicar "el manejo" de los votos y acabar con la "democracia dirigida".

B) Al optar por la falsedad y la mentira para no tocar "lo sagrado", los altos mandos perdieron toda autoridad moral para impedir la corrupción, y hasta se creían justificados en practicarla ellos mismos, como "pago" de sus "difíciles" actuaciones teatrales mentirosas.

Así que México ya está maduro para empezar a practicar la opción B, que podemos llamar "la democracia plena con conciencia social" que incluye un capitalismo liberal bien regulado. Sólo le falta lograr que sus gobernantes tengan prohibidas las actuaciones teatrales mentirosas, y enfrenten cara a cara los dos problemas siguientes: La liquidación paulatina y ordenada de los monopolios estatales y un sistema de valorar los votos según niveles de educación y de pago de impuestos.

Es ya urgente que logremos este aseo profundo de nuestra vida pública, para poder estar preparados por si nuestros Vecinos del Norte escogen una política basada en un aislacionismo agresivo, con una economía del tipo A del Neo-Liberalismo.

Atte.- JVG.- 16-05-16