13/11/2018
Editoriales

Los grandes gobernadores de NL. Francisco de Barbadillo, primera parte

Francisco de Barbadillo y Vitoria llegó a Monterrey el 28 de diciembre de 1714, luego de ser nombrado protector de indios en el Nuevo Reino de León. Este vallisoletano sabía que en nuestra provincia las congregas eran prácticamente factorías de esclavos, y que ni el rigor de las leyes de indias, mucho menos los ruegos de los frailes eran suficientes para mejorar la vida de los indígenas.

 

Por ello, cuando apenas iniciaba el año 1715 citó en enero a todos los encomenderos del Nuevo Reino de León. Como la mayoría de ellos no acudió a la cita, apoyado en la autoridad dimanada de su nombramiento por la corona, Barbadillo formó una compañía volante de 70 hombres, que deberían pagar los propios encomenderos. En todas sus aventuras, Barbadillo y Vitoria fue auxiliado por el fraile franciscano Juan de Lozada y el capitán Juan Guerra Cañamar.

 

Comienza su labor de liberar indios

Comenzó pisando callos. En su primera incursión al oriente del Nuevo Reino, liberó a los indios de las congregas y en las cercanías de la Sierra de San Carlos, hoy Tamaulipas. No faltaron los enfrentamientos con indios salvajes, pero los sometió por las vías de las armas y el diálogo. Con tales acciones obtuvo un resultado de 5 mil familias de indios que con ayuda de tlaxcaltecas reubicó en diversas misiones cercanas.

 

Con estos indios reducidos repobló las Misiones de San Antonio de los Llanos (Hidalgo, Tamaulipas), San José y Santa María de Río Blanco –hoy Zaragoza y Aramberri-, y las de Labradores –hoy Galeana-, y la de Hualahuises.

 

Fundador y repoblador de Misiones

Además, Barbadillo fundó las Misiones de la Purificación y la Concepción en el Valle del Pilón –hoy Montemorelos- y con poco más de mil indios fundó, el 5 de febrero de 1715, la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe a una legua al oriente de la ciudad de Monterrey.

 

Esto desde luego que molestó a la elite regiomontana, pues la liberación de indios y sobre todo la fundación de la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe fueron en tierras que habían sido propiedad de fundadores. Esto queda claro en un acta del 7 de marzo de 1715, en la cual, el síndico Pedro Elizondo comunica al Cabildo de Monterrey que, vecinos ilustres como Joseph de Treviño, Joseph de Ochoa, y Nicolasa de Escamilla no pagarían tributos de las tierras que habían sido desposeídos para la fundación de la mencionada Misión:

 

“... esta de mi cuenta al presente el cobrarlo y dar cuenta dello debiendo, el Capitán Joseph de Treviño de la tierra que poseía en cada un año o seis pesos y dos reales como consta del Libro de Cabildo de esta dicha Ciudad que para en el Archivo del Escribano de el; a que me refiero y ten (Y también) en esta misma conformidad sobre dichas las tierras debe el Capitán Joseph de Ochoa doce pesos por la tierra en que vive y ten (también) debe Nicolasa de Escamilla de las tierras donde vivía seis pesos dos reales que ambas y todas y tres partidas, importan veinticuatro pesos y medio que tiene esta dicha ciudad. Como llevo expresado y reconviniendo a estas partes para la paga, me dicen no deben pagar de aquí en adelante con la ocasión de quedar estas tierras ya dedicadas para el Pueblo de Guadalupe que por mandato del Señor Don Francisco Barbadillo de consejo de su Majestad se está fundando y para Vuestra Señoría determine lo que fuere servido y lo cumpla con dar esta razón por parecerme justos y que no digan los que me sucedieren no parecí en tiempo Y juro en debida forma no ser este escrito de malicia si no por conseguir claridad de lo que debo ejecutar.

Pedro de Elizondo”.

 

Barbadillo y Vitoria reaccionó ante el escrito, aplicando sus facultades reales con las cuales abolió las congregas, echándole más fuego a la lumbre, cuyos representantes se expresaron así: 

 

Su distanciamiento con los terratenientes regiomontanos

“El Cap. Lucas González Hidalgo, Alonzo Rodríguez, Don Francisco Antonio Dávila, Bernabé González Hidalgo, Francisco González de Quintanilla, Juan Caballero de los Olivos, Nicolás [...]ala , Nicolás de Montemayor, Joseph de Villareal, Cristóbal González, Lázaro de los Santos Coy , Don Juan de Guzmán, Joseph Pheliz Almandos, Cristóbal de la Garza, Diego Guzmán, Francisco de la Garza, Diego Laurel Fernández, Joseph Treviño, Pedro Elizondo, Pedro Botello, Joseph Cavazos” representando a vecinos ilustres, presentaron el 13 de diciembre de 1715 una queja al Cabildo buscando que fuera elevada al gobernador Francisco Mier y Torre, al virrey y al rey, diciendo:

 

“Comparecemos ante Vuestra Señoría con el presente informe para que en vista del vistos los daños, los atrasos, las muertes alevosas, los peligros y riesgos, que han padecido y están experimentando los vecinos de esta dicho Reino ponga Vuestra Señoría Como su Gobernador y Capitán General el remedio mas eficaz para los daños pasados y presentes y de la providencia mas conveniente, para los venideros que con la experiencia presente se temen cada día mayores”.

 

Y lo acusan formalmente. “Decimos pues Señor que habiendo llegado a esta cuidad Don Francisco Barbadillo y Vitoria, alcalde de Corte de la Real Audiencia de México con comisión del superior Gobierno de aquella Real Sala... mostrado cuan vana y dañosa fue para este Reino semejante persuasión: Pues el primer paso que dio dicho Señor Alcalde de Corte”... Fue amenazar a los españoles cuando Barbadillo dijo... “que si una mosca fuera capaz de castigo y se le opusiera le daría garrote con la cual conminación. quedaron todos horrorizados y miedosos sin que tuviesen alientos para proponer inconvenientes ni para suplicar de las determinaciones de dicho Sr. Alcalde aunque les pareciese muy injustas”.

 

Solicitud de tierra cercana a Monterrey para que vivieran indígenas

Luego Barbadillo explicó al Cabildo y a algunos de los vecinos el fin de su comisión que se reducía a quitar las congregas, poner pueblos, y pacificar los indios alzados de todo este Reino para que todo quedase en paz... quería pacificar a los indios, pero para ello requería un lugar para que los indios vivieran en civilización:

 

“Propuso también en dicha junta dicho Señor Alcalde si habría en las cercanías de esta Ciudad paraje competente para poner algún pueblo a que se respondió no lo había, por cuanto todas las tierras estaban pobladas de los españoles descendientes de los conquistadores con merced de su Majestad”.

 

Ante la negativa de proporcionarle tierras a los indios, Barbadillo lanzó una nueva amenaza “... que buscaría el sitio, o que lo hallaría”...  y que a quien se opusiere”... luego se le confiscarían sus bienes: Con lo que la gente desmayó en su intento. 

 

Desde luego los vecinos trataron de ver hasta dónde llegaría: “... Don Manuel Ángel de Robles vecino del Valle del Pilón pareciendo ante dicho Señor Alcalde (Barbadillo) con poder y representación por los vecinos de dicho Valle; lo mandó meter su Señoría en el cepo y sin admitirle escrito ni propuesta pidiendo la causa de su prisión, lo desterró a Coahuila sin más culpa que suplicar en primera instancia de la determinación de dicho Señor Alcalde cosa que no se le niega ni aun al mas culpado ni en el tribunal de su príncipe o su Rey...”

 

Lo acusaron de premiar a los indios enemigos con cosas tomadas de los españoles “...en lugar de paz unos indios enemigos que hacían robos y muertes, y aunque se le dijo a dicho Señor Alcalde que estos soldados era costumbre en el reino saliesen a sus costas a estas campañas: quiso su señoría con ánimo generoso darles, (como les dio) dos vacas y siete fanegas de maíz...” dijeron que también amenazó al propio gobernador Mier y Torre “...si el gobernador intentara el oponérsele, le quitaría el bastón, y lo echaría del Reino...”

 

Enfrentamientos con los terratenientes

Su queja era que Barbadillo daba sus tierras a los indios y que eso no era paz:  “... dichos indios ofrecieron la tal paz. Dónde está pues esa paz? ¿Dónde están estos indios? Se están aún en su misma tierra...”

 

A continuación dan su versión y juicio “...están en viva guerra, haciendo robos, atrocidades y muertes con la libertad que nunca [con más libertad que nunca]. Ello pudo ser verdad, el que dieron la tal paz, pero ha salido mentira...”

 

Ya encaminados, dieron hasta los nombres de los despojados, que incluyen fundadores y viudas y describen la supuesta dureza con que los trató Barbadillo:

 

"Pero presto dieron los efectos lastimosos el desengaño: pues para poner dicho pueblo; que llamaron de Guadalupe despojaron de sus haciendas, al Sargento mayor Don Pedro Guajardo, al Capitán Joseph de Treviño; a los Ochoas, y a Doña Nicolasa de Escamilla viuda, notificándoles, se saliesen de sus casas y de sus tierras dentro de tercero día, y sin darles más término, ni otras tierras, y sin darles recurso, ni esperanza ni remedio. Al tercero día ven entrar por sus Puertas al Padre y los indios, echándolos de sus casas, para entrar ellos: sin que bastasen a estorbar o dilatar tal resolución las lágrimas y llantos de mujeres y doncellas huérfanas y huérfanos desvalidos; que se vías [se veían] arrojados de sus casas con semejante violencia"Para concluir acusan a Barbadillo de obrar “contra Dios, contra el Rey y contra los vecinos de este Reino”.

 

De esta forma, Francisco de Barbadillo y Vitoria desempeñó su función pública, distanciándose de los terratenientes regiomontanos. Y una vez pacificados más de 5 mil indios asentados en misiones, y abolidas las congregas, se regresó a la ciudad de México en 1716, a rendir cuentas alnuevo virrey Baltasar de Zúñiga y Guzmán.

 

Hasta ahora, hemos visto la labor de este personaje, Barbadillo y Vitoria, como protector de indios, función que le llevó a una confronta con la mayoría de los terratenientes de Monterrey y el Nuevo Reino de León. Sin embargo, ya como gobernante se distinguió, y lo veremos en el siguiente texto, por su apego al derecho cumpliendo con su responsabilidad de gobernar bien, además de proteger y pacificar a los indígenas de la región. 

Continuará… 

 

Fuentes

Archivo de Indias

Indiferente 

Archivo de Monterrey 

Ramo actas de Cabildo 

 

V 1714, v 1715, v1716, v1719