24/Feb/2020
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. Las Alamedas, segunda parte

 

 

En la primera parte vimos que antes de la actual Alameda Mariano Escobedo existía otra desde la fundación de la Ciudad, que desapareció a principios del siglo XX. También, que desde el año 1840 los gobiernos de la ciudad de Monterrey, encabezado por el alcalde Rafael de la Garza, y el del gobernador de Nuevo León José María Ortega, ya hablaban de construir una Alameda Nueva.

Esto queda claro en la sesión de Cabildo de principios del año 1841, pues se formó una comisión del Ayuntamiento para realizar un plan de la nueva Alameda:

“Sesión ordinaria del 11 de Enero de 1841. Leída y aprovada la acta anterior prestó Juramento segun las leyes del Sr. Prefecto Lic. Don José Ma. Martínez y los Sres. Regidores Don Antonio Santos y Don Mariano de la Garza… Se mando dar libramiento de 25 pesos veinticinco pesos a una Comision de Alameda para gastos de ellas”.

Esta sesión del Ayuntamiento de Monterrey no fue presidida por su alcalde primero Manuel María de Llano, sino por el prefecto José María Martínez. Es que, en el Sistema Centralista, el Prefecto era el Jefe Político de un Distrito, una suerte de súper Alcalde que administraba a varios ayuntamientos, y sólo presidía el de la Capital, pudiéndolo hacer, por excepción, en algún otro en donde se encontrara. Según Circular de la Junta de Gobierno del Departamento de Nuevo León, del 20 de mayo de 1837, el territorio se dividía en 3 distritos y 6 partidos, correspondiendo a Monterrey:

“…2° Al distrito de Monterrey lo forman la ciudad del mismo nombre, su cabecera, los valles de Santa Catarina y Pesquería grande, Villa de Santiago, San Nicolás de los Garza y Pueblo de Guadalupe, San Francisco de Cañas (Apodaca)=, Abasolo, San Nicolás Hidalgo (Hidalgo), Salinas Victoria, Punta de Lampazos, Aldama, San Miguel de Bustamante, Sabinas Hidalgo y Vallecillo”.

 

Esfuerzos del alcalde M. M. De Llano y el gobernador Ortega para erigir la Alameda

Empujando con entusiasmo el proyecto mencionado, el gobernador del Departamento de Nuevo León José María Ortega, y el alcalde regiomontano Manuel María de Llano, consiguieron en ese mismo año de 1841 que la Junta Departamental (una especie de Poder Legislativo centralista) autorizara la erección de la nueva Alameda. E ipso facto se inició la compra de solares para configurar el polígono topográfico de la futura Alameda. Estos dos funcionarios merecen reconocimiento por iniciar este magno proyecto en tiempos de las mayores dificultades políticas. Veamos.

La Constitución de las Siete Leyes se tambaleaba y se murmuraba que habría un nuevo Congreso Constituyente; Yucatán se había separado de la Federación, y en esta región del noreste mexicano, el ejército de la República del Río Grande estaba activo. Estas dificultades existían como consecuencia de la soberbia, pues pocos imaginaban que el problema de Texas se convertiría en una calamidad nacional. Porque esa importante comarca recibía un trato frío e indolente del presidente Antonio López de Santa Anna.

 

Santa Anna, el héroe de Tampico

La arrogante actitud de Santa Anna se puede entender –no justificar- si se considera que bebía de la cicuta que ultima a los héroes: la popularidad. Y ésta venía de 1839 cuando “venció” en Veracruz a los franceses en el conflicto conocido como “la Guerra de los Pasteles”. Aunque en realidad fue un derrote para México, por haberse comprometido a pagar todas las reclamaciones de los galos. Sin embargo, el marketing político de la época –periódicos y revistas de circulación nacional-, exaltó la pérdida de su pierna, colocando a Santa Anna como el superhombre redentor de la patria.

No se puede negar que desde antes era llamado El Héroe de Tampico, por haber rechazado la excursión del español Barradas. Sin embargo, semejante popularidad lo llevó a construir obras faraónicas como arcos del triunfo, paseos mayestáticos, y a cambiar de nombre al puerto de Tampico por “Tampico de Santa Anna”, desatendiendo las guerras en Yucatán y en Texas. En Nuevo León, Santa Anna nombró gobernador –apoyado en las Siete Leyes- al capitalino José María de Ortega que, aún siendo santannista, trataba de adecuar las órdenes superiores que recibía a la realidad nuevoleonesa pero, a pesar de ser un tipo valioso, no era muy querido por el pueblo.

 

El apoyo del gobernador Ortega no era bien visto por los vecinos.

Por ejemplo, obedeciendo instrucciones superiores, invirtió recursos en la erección de la Alameda Nueva, algo que en el fondo querían los regiomontanos, pero en ese momento lo consideraron un gasto inoportuno, porque al mismo tiempo una banda de 400 indios salvajes asolaba la frontera entre Nuevo León y Coahuila.

 

Se concesiona la Alameda Nueva a Martín Flores

Sin embargo, el proyecto de la Alameda Nueva iba para adelante. Pero como había un problema con los expropietarios de los predios que seguían poseyéndolos a pesar de haber sido ya indemnizados, se le concesionó su administración a un tal Martín Flores, para que les cobrara renta a nombre del estado, fijándoles fecha para dejar de sembrar en ellos:

“Sesión Ordinaria del 5. de Julio de 1841. Leida y aprobada la acta anterior se dió cuenta con lo siguiente… Se concedió a Martin Flores el arrendamiento y agua de la alameda nueva por sesenta pesos anuales siendo de su cuenta reponer los arboles a satisfaccion de la comision quien cuidará que ningun inquilino de los actuales siembre en el terreno semilla alguna que no pueda lebantarse en cosecha su todo diciembre proxímo por que desde el 1o. de Enero de 1842 ha de correr el terreno y agua por cuenta de Flores, y desde ahora la obligacion de recaudar las rentas de las habitaciones que hay en el terreno y entregarlas a la ciudad”

 

Ofrece el general Mariano Arista apoyo a la Alameda.

La construcción de la Nueva Alameda enfrentaba escasez de recursos. Pero ni esto la detendría pues si el Municipio no pudiera pagarla con su presupuesto y la venta de los terrenos contiguos, el general Mariano Arista, otro reconocido santannista, apoyaría. Este es parte del expediente de aprobación del 19 de julio de 1841:

“El proyecto de trasladar la alameda de donde se haya plantada actualmente al punto del Puente de Morelos para abajo que el ayuntamiento de la ciudad propone en su nota de 20 del corriente… es muy laudable y digno de la consideracion de vuestra excelencia (el gobernador Ortega) y que hare honor a sus autores para su buen gusto y por el celo que manifiestan en el ornato de esta ciudad…

Por el presupuesto que se acompañó (…)se observa que solamente el terreno importa la cantidad de 2734 pesos (…), y que los recursos con que se cuenta a más de la protección del señor General Don Mariano Arista que ha ofrecido(…) asciende a 700 pesos quedando en consecuencia un déficit como de 2000, pero como además también cuenta el ayuntamiento con la suscripción de particulares(…)

(…)solicita el ayuntamiento (…) variar el punto de la alameda actual al terreno que sigue del puente de Morelos para abajo como se comprende en el presupuesto”

 

Medidas de la Alameda nueva

En consecuencia, las medidas de la Alameda Nueva se incluían en el presupuesto y eran las siguientes, en el entendido que una vara castellana, o de burgos, media 0.835905 m:

Suma general, aceras y su valor

Varas                         Aceras y su valor                  pesos, reales, (ilegible, supongo                                                                                                                         granos)

174 (145.44m)                       La del norte su valor                           1090.4. (ilegible)

169 (141.27m)                       la del sur su valor                             1635.4. (ilegible)

296 (247.43m)                       La del oriente su valor                      0.000.0.0

297 (248.26m)                       La del poniente su valor                    0.008.0.0

916 (765.69m)                       suma                                                   2.734.00

 

Se nombra la Comisión de Dirección de las Obras de la Alameda Nueva

El paso siguiente fue nombrar a la Comisión que debía dirigir los trabajos de construcción de la Alameda Nueva. Se integraba por el comandante general Pedro de Ampudia, el secretario de gobierno Jesús Garza González y los regidores Florentino Reyes y Mariano de la Garza:

“(…)5 de Agosto de 1841. Leida y aprobada la acta anterior dió cuenta (…) un acuerdo de la E. Gobernador para que le haga la alameda en el ultimo punto contratado y de los propios terminos que espresa dicho acuerdo y para la comision que alli se previene se nombro una comisión (…) que recayó en el Señor Comandante Gral. señor secretario del gobierno departamental y regidores Don Florentino Reyes y Don Mariano de la Garza.” 

(…) la Alameda Nueva recibió en distintos momentos recursos para su construcción:

“Sesion del 24 de Enero de 1842 (…) se acordo libramiento de cincuenta pesos en favor de la comision de reparacion de alameda. Con lo que se levanto la sesion: doy fé. Firmas”

 

Nombra Cabildo a encargado de atender a la Alameda Nueva; pronto lo cesa

Para que la Alameda tuviera atención personalizada, se fijó en febrero de 1842 el sueldo de 8 pesos a la persona encargada de atenderla:

Sesión del 14 de Febrero de 1842. Se mando comunicar al mayordomo de propios (…) se mandan pagar a Don Carlos Hermosillo 8 pesos mensuales por el cuidado de la plantacion en la alameda.

Sin embargo, este señor Hermosillo no pudo con su trabajo y el Cabildo lo suspendió pues sus fallas se reflejaban en la apariencia de la Alameda.

Sesion del 22 de agosto de 1842… “Se mandó suspender desde este mes el sueldo de Don Carlos Hermosillo por ser innecesario su trabajo y haber dejado deteriorarse la alameda”.

 

Se abandona el predio de la Alameda y el Cabildo aprovecha su agua

Como era de esperarse, las condiciones físicas de la Alameda Nueva empeoraron al grado de que en el año 1843 el Cabildo decidió sacar algún provecho del agua que se utilizaba en ese paseo público:

“Sesion del 20 de Abril de 1843…  Presentada por el Sindico Procurador la subasta de 13 dias de agua del (ilegible) de la ciudad nuevo repueble se mando pasar copia a mayordomia para el cobro de la renta estando incluidos en dicha acta dos dias del regadio de la alameda que se han puesto en renta interin se hace el nuevo plantio de arboles. Se mando pasar al mayordomo: para el cobro de la renta respectiva”.

 

La Alameda Nueva se convierte en referencia geográfica

A mediados del siglo XIX la ciudad empezó a ampliarse hacia el norte, proceso al que le llamaban Repueble, y a la ampliación que se iba planeando y sobre la marcha ejecutando le apellidaban “nuevo” y si había, alguna indicación geográfica. No se debe confundir esta nomenclatura con el Nuevo Repueble del Sur, que estudiaremos con la Plaza de Verea y que ahora se llama colonia Nuevo Repueblo. No. Este Repueble era la extensión de la ciudad al norte de la calle Washington hasta la actual calle de Reforma, de Félix U. Gómez al oriente hasta Venustiano Carranza al poniente. Este Repueble tendría como referencia la Alameda Nueva.

“Sesión del 31 de Julio de 1848 Presidencia del H. Martinez Don Domingo Leida y aprobada la acta anterior se dio cuenta con lo siguiente el organo número 27 que se mando al archivo. Un oficio del Gobierno resolviendo que las lineas del nuevo repueble se tomen de sur a norte de la calle de la alameda”.

 

Propone Ampudia construir un teatro, una alameda y una plaza de toros

Para el año de 1848 la Alameda seguía descuidada, sin andadores ni fuentes, sólo se trataba de un bosque urbano lleno de maleza, hasta que en mayo de 1854 -en plena dictadura santanista- el gobernador Pedro de Ampudia propuso construir un teatro y una alameda para la ciudad, pero sin aportar recursos:

“Sesion estraordinaria del 26 de Mayo de 1854. Reunido hoy el Ayuntamiento bajo la presidencia del Ecselentisimo Señor Gobernador del Departamento manifestó (…) la necesidad que tiene yá la Ciudad de la construccion y formacion para su mayor engrandecimiento, de un Teatro y una alameda tan útiles y necesarios para el recreo de sus habitantes asi como una plaza de mamposteria para diversiones con corridas de toros, y otras mejoras publicas de que carece la Ciudad; añadiendo que como  para todo esto se necesitan recursos pecuniarios ecsitaba desde luego á la Comision de hacienda para que cuide de que sean pronta y religiosamente cobrados todos los adeudos pendientes que tiene la Ciudad”

 

Triunfa Vidaurri con la Revolución de Ayutla; se replantea otra ubicación para la Alameda Nueva

Vencido a nivel nacional Antonio López de Santa Anna, cayeron sus agentes Pedro de Ampudia y José María Ortega. Triunfaron los hombres de la Revolución de Ayutla que en Nuevo León encabezaba Santiago Vidaurri, y en el año de 1856 el Cabildo trató de encontrar un mejor lugar para una alameda: 

“Sesion ordinaria del 22 de Julio de 1856. Presidencia del Señor Garcia (…) La Junta Patriotica de amigos del país de esta Capital, suplica á su Muy Ilustre Ayuntamiento se sirva, tan pronto como se lo permitan sus graves tenciones, ocuparse de fijar un lugar apropósito para el establecimiento de una Alameda y de dictar las demas medidas que fuesen convenientes á este interesante objeto que tan imperiosamente merecen la comunidad y ornato de esta populoza Ciudad: se mandó pasar a la Comisión de policia para el objeto en que la misma proporcion se indica.”

Entre distintos lugares se consideró instalar la Alameda Nueva, incluyendo el área de la Capilla de La Purísima, como la óptima, pero los vecinos no aceptaron.

“Sesion ordinaria del 29 de Julio de 1858. Presidencia del Señor Treviño y Treviño(….) Otro de varios vecinos del barrio de la Capilla de la Purisima pidiendo no se ponga alameda en aquella plazuela se mandó pasar a la comision de policia para informe”

Se determinó que el lugar de la Nueva Alameda era el indicado entre la frontera de la ciudad vieja y del naciente repueble del norte. Así, Santiago Vidaurri empezaría a darle forma de una Alameda moderna.

Continuará la Alameda en tiempos de Vidaurri…

 

Fuentes: 

Decreto 39 de la Segunda Junta Departamental 1841

Circular de la Junta de Gobierno del Departamento de Nuevo León, mayo 20 de 1831

ARCHIVO DE MONTERREY. 

Serie de Actas de Cabildo:

11 de enero de 1841; 5 de julio de 1841; 19 de julio de 1849; 5 de agosto de 1841;    24 de enero de 1842; 22  de agosto de 1842; 20 de abril de 1843; 31 de julio de 1841; 26 de mayo de 1854; 22 de julio de 1856; 19 de julio de 1858.