21/Jan/2020
Editoriales

El estrés y la productividad

 

Existe una relación íntima entre la productividad o el rendimiento, y el grado de excitación o estrés de los individuos.  El grado de productividad aumenta con la excitación fisiológica y mental, pero solamente hasta cierto punto. Cuando los niveles de estrés son muy altos la productividad disminuye.  A esta teoría se le conoce como Ley de Yerkes y Dodson o teoría de la U invertida.
 
Mantener unos determinados niveles de estrés es positivo, pues nos ayuda a adaptarnos a las circunstancias siempre cambiantes de la vida. El estrés nos empuja a la supervivencia, por lo que mantener unos niveles mínimos es imprescindible para que el cuerpo desempeñe bien sus funciones y para contar con los estímulos suficientes para actuar en cualquier situación, señala Juan Martín, Profesor de Direccion de Empresas y Mercadotecnia Digital en 
Cerem International Business School.
 
En cambio, si el estrés es excesivo, muy continuado en el tiempo, o se produce un sentimiento de angustia, el rendimiento, la capacidad de pensar y de actuar se verán afectados de manera negativa.  Si este estado se mantiene durante mucho tiempo, las personas se ven afectadas en su vida diaria entrando en estados negativos e incluso de depresión.
 
Para las empresas la productividad es lo más importante, y esta se determina por la utilización óptima de los recursos en el menor tiempo posible. Para esto es indispensable contar con un personal debidamente motivado. El rendimiento aumenta cuando las personas experimentan un nivel moderado de presión.

Un buen jefe de personal debe conocer bien a su plantilla y saber cuál es el nivel de presión y cuáles son las tareas en las que cada trabajador puede ser más efectivo. Esto redundará en un mejor ambiente de trabajo, basado en el justo nivel de exigencia y valoración. Una carga excesiva de trabajo puede ser una fuente de estrés negativo que hará que los trabajadores no puedan dar lo mejor de sí mismos. En cambio, los trabajos simples o rutinarios pueden no ser lo suficientemente estimulantes.

Tener en cuenta la teoría de la U invertida puede ser una ayuda a todos los niveles en los que sea necesario mantener un grado de productividad, ya sea afrontar el trabajo, dirigir una empresa, prepararse como deportista de élite o presentarse a un examen, Saber manejar el estrés y la ansiedad, conocer nuestra personalidad y prepararse acorde a la complejidad de las tareas, nos ayudará a mejorar nuestro rendimiento.