21/11/2018
Editoriales

Los Grandes gobernadores de Nuevo León, Joaquín García

 El trágico decimonono mexicano estuvo plagado de peligros internos y externos para nuestro país. Los hechos trascendentales se daban con tal frecuencia que obligadamente se acuñaron muchos nombres de sus protagonistas, algunos héroes y otros villanos. Es por ello que la lista de los grandes gobernadores de esa época es larga, y no necesariamente por su obra al frente del Estado, o por su labor legislativa, sino por sus determinaciones políticas.

 

Hoy nos referiremos a José Joaquín Sotelo García de la Garza, tercer gobernador del Estado y primero en ser reelecto para dos periodos sucesivos. Joaquín García, hijo de José Antonio García y Ana Josefa de la Garza, nació el 5 de junio de 1781 en Valle de Pesquería Grande, que hoy se llama García en su honor. Cursó la carrera eclesiástica en el Seminario de Monterrey, interrumpida porque en 1815 se le acusó de conductas impropias contra una dama casada. En 1818 inició su servicio público como escribano y posteriormente fiel (Oficial que asistía a la medida de granos y líquidos). En su vida pública fue varias veces legislador local y federal.

 

Su primera gubernatura

Al momento de su elección como gobernador del estado en 1829 era alcalde de la villa de Santa Catarina, recibiendo la gubernatura de Manuel Gómez de Castro. Su primer periodo debió comprender del 17 de febrero de 1829 al 17 de febrero de 1831, pero en ese periodo la nación sufriría fuertes crisis internas y externas. Como fue el problema surgido en la elección para presidente de la República, periodo 1828-1832.

 

La disputa por la Presidencia afecta a Nuevo León

El presidente electo fue Manuel Gómez Pedraza; el vicepresidente, Vicente Guerrero; y el tercer lugar en la votación fue Anastacio Bustamante. Sin embargo, un grupo de liberales radicales liderados por Lorenzo de Zavala, José María Tornel, Francisco Moctezuma y otros

oportunistas (como Santa Anna) operaron un motín popular que espantó a Gómez Pedraza, quien renunció. El Congreso federal, en vez de llamar a nuevas elecciones, sólo recorrió los resultados electorales quedando Guerrero de presidente y Bustamante como vicepresidente.

 

Y ante tal irregularidad, el Congreso del Estado de Nuevo León –así como otros estados- aprobó la sucesión. Los protagonistas de esta gresca, liberales radicales de la época, eran impulsados por el embajador norteamericano Joel Roberts Poinsset, quien después fue nombrado persona non grata por el presidente Guerrero. Estos señores que provocaron la huida de Gómez Pedraza, pronto se asustaron con la fuerza que tomó el vicepresidente Bustamante y abandonaron a Guerrero. De ellos, sólo Zavala cobró el favor llegando a ser vicepresidente de la República de Texas, mientras Tornel y Moctezuma perdieron fuerza política.  

 

La ley de expulsión de españoles en nuestro Estado

Regresando a Nuevo León, como Joaquín García era un liberal moderado, se pudo acomodar en el gobierno de Guerrero. Le tocó que en ese mismo año de 1829, el Congreso Federal dictara la segunda ley de expulsión de españoles, por lo que en Nuevo León se elaboraron 29 expedientes. De esos españoles, 18 de ellos fueron “expedientes exceptuados” por considerárseles útiles a la sociedad, o bien porque casaron con una mujer mexicana antes del término de 6 meses para abandonar el país. La sociedad regiomontana, siempre dispuesta a apoyar causas nobles, metabolizó esos 18 apellidos.

 

Pero fueron expulsados Manuel Vahamonde y su hijo (no encontré su nombre en las fuentes consultadas), Inocensio Bulnes, Domingo Fernández, María Guadalupe de la Garza, Santiago Hedia, Bernardo Laheran, Isidro Mayo, Ramón de la Riva, Gaspar de la Riva, Hilario María Zavala y Manuel Soler.

 

Nuevo León se militariza para defender a México de España

Otro gran movimiento político de carácter militar que le tocó enfrentar al gobernador Joaquín García, fue en julio de ese mismo 1829, que el brigadier Isidro Barradas, al mando de la armada española, intentó reconquistar México, pero el clima y la suerte no lo favorecieron. Durante la lucha, el comandante militar de Oriente, Manuel Mier y Terán, convocó al gobernador Joaquín García a cooperar en la defensa del país. Inmediatamente García donó su sueldo a los gastos de campaña y el 17 de agosto dirigió al pueblo unaInvitación Patriótica organizando personalmente una milicia cívica con una fuerza de mil hombres de infantería y 500 de a caballo, que marchó a Tampico. El tema de la invasión se superó.

 

Sin embargo, los problemas nacionales continuaron afectando al Gobierno de Nuevo León. Entre noviembre y diciembre del mismo año de 1829, el vicepresidente Bustamante se alzó  contra el presidente Guerrero, quien cayó en diciembre de 1829. En paralelo, Joaquín García dejó el poder en manos del Vice gobernador Manuel Gómez de Castro durante los meses de noviembre y diciembre.

 

La obra de Joaquín García

Pero en enero de 1830 García regresó al poder, y empujó lo necesario para que se imprimiera la “Colección de Leyes, Decretos y Circulares dictadas en el Estado entre 1824 y 1830”, leyes que algunas no habían sido publicadas nunca por haber sido dictadas antes de la instalación de la primera imprenta, y otras por estar dispersas en números de la Gazeta oficial. Además, García gestionó la llegada de Pascual Constanza, primer médico cirujano de Nuevo León, fundador de las cátedras de medicina general, cirugía, botánica y anatomía práctica.

 

Entre septiembre y octubre de 1830, el gobernador Joaquín García pidió licencia y en su lugar entró el alcalde de Monterrey, Nicolás José de la Garza y Guerra. Hasta que en octubre de 1830 García regresó al Gobierno de Nuevo León y fue reelecto para el periodo 1831-1833. Ya en este nuevo periodo de Gobierno, García se concentró en la reconstrucción del Estado, reparando los caminos a Galena, a Santiago, y a Santa Catarina, incluyendo la construcción de algunos puentes.

 

Además, se estableció el primer sistema de alumbrado en la ciudad de Monterrey con lámparas de aceite y cebo en las plazas y principales calles. Sin embargo, hubo en ese tiempo una larga y “horrible seca” que duró de 1830 a 1833. Así que, para paliar sus dañinos efectos, tomó la antipopular decisión de elevar algunos impuestos, como los del tabaco y la entrada de mercancías al estado. Por otra parte, García siempre trajo algún proyecto empezado, y entre otras acciones, estableció un correo semanal entre Monterrey y el puerto del Refugio (hoy Matamoros).

 

Además, se elevaron a rango de Villa, para poder tener su propio Ayuntamiento, las poblaciones de San Pablo de Galeana, Santa María de los Aldamas, Santiago de Sabinas Hidalgo, Santiago (antes Huajuco), y San Nicolás de los Garza.

 

El cambio de ideología

Sin embargo, el poder transforma a las personas, y las tendencias políticas originales de Joaquín García, de liberal moderado, fueron cambiando hacia el conservadurismo y el vincularse amistosamente con el usurpador Anastasio Bustamante, le acarreó la enemistad de nada menos que Manuel María de Llano, un gran liberal radical, así como ser criticado por el influyente periódico El Antagonista.

 

Regresan al poder Bustamante y García

Cuando la presión política subió, Joaquín García renunció a su cargo, pero no le fue aceptada su renuncia, y fue hasta febrero de 1833, que dejó el poder del Estado de Nuevo León, con un saldo favorable, los caminos mejorados y con ellos el comercio. Cuatro años después, en 1837, en plena época centralista de nuestra historia, Anastasio Bustamante fue de nuevo Presidente, y designó según las Siete Leyes a Joaquín García como gobernador del Estado de Nuevo León.

 

Pero ya no lució como antes, pues en este bienio 1837 – 1839, el gobierno del Departamento de Nuevo León, como casi todo el país, derrochó sus energías y recursos en la Guerra de Texas y en la Guerra de los Pasteles. El gobernador Joaquín García no pudo hacer mayor cosa que recaudar impuestos y realizar levas para reforzar al ejército mexicano que encabezado por Santa Anna fracasaría en su enfrentamiento contra los filibusteros sajones asentados en Texas.

Resumen de su actuación política, y su muerte

Ciertamente el derrocamiento, traición y asesinato de Vicente Guerrero mancharon a Bustamante y a todos sus partidarios, pero a Joaquín García no puede dejar de reconocérsele su patriótico desempeño ante los españoles en 1829 y contra los norteamericanos disfrazados de colonos en Texas en 1837. Además, la reparación de los caminos y las obras públicas realizadas mejoraron la vida de los nuevoleoneses, y modernizó a la ciudad con alumbrado público.

 

Ya retirado de la vida pública, Joaquín García murió en la villa de Pesquería Grande el 19 de abril de 1845, y fue sepultado en la capilla del Cristo de la Agonía, que él mismo había mandado construir, en su pueblo. Pero su trascendencia política no murió con él, pues sus nietos Genaro Garza García y Canuto García fueron posteriormente gobernadores de Nuevo León.

 

Fuentes

Periódico oficial

1829-1830-1831-1832-1833 versión electrónica.

Archivo General del Estado, ramo pasaportes.

México a través de los Siglos, Vicente Riva Palacio y otros...