16/01/2018
Editoriales

Septiembre 2 de 1932: renuncia a su cargo el presidente Pascual Ortiz Rubio

Septiembre 2 de 1932: renuncia a su cargo el presidente Pascual Ortiz Rubio. Originario de Morelia, Michoacán (marzo 10 de 1877); Pacual José Rodrigo Gabriel Ortiz Rubio, hijo de Pascual Ortiz de Ayala y Leonor Rubio, siendo ingeniero egresado de la Escuela Nacional de Ingenieros de México, geógrafo e historiador, se suma al maderismo en 1910 y es electo diputado, pero a la muerte de Madero es encarcelado por el huertismo.

Al triunfo de la revolución es gobernador de Michoacán de 1917 a 1920, afiliándose al plan de Agua Prieta que encabeza Álvaro Obregón. Secretario de comunicaciones en los gobiernos de Adolfo de la Huerta y de Álvaro Obregón, siendo también embajador en Alemania y en Brasil. Estando en ese país sudamericano, es llamado para ocupar brevemente la Secretará de Gobernación con el presidente Emilio Portes Gil y de allí sale a la candidatura presidencial en marzo de 1929. Era el tiempo de Plutarco Elías Calles, quien se había consolidado como el jefe máximo de la revolución a la muerte de Álvaro Obregón, pues había fundado el Partido Nacional Revolucionario –ahora el PRI-.

El 17 de noviembre de 1929 se realizaron las elecciones extraordinarias para elegir presidente, en virtud de que el electo –Obregón- había sido asesinado, y Ortiz Rubio hubo de enfrentarse al nuevoleonés Aarón Sáenz, candidato del obregonismo, y al candidato José Vasconcelos del PNA (Partido Nacional Antirreelecionista). Su triunfo fue muy cuestionado y hay crónicas que lo pintan como el proceso electoral más fraudulento de la historia. Pero de una u otra forma (haiga sido como haiga sido, Felipe Calderón dixit), llega a Palacio Nacional y desde que asume la presidencia tiene que pasar por eventos lamentables, comenzando con un atentado el mismo día de su toma de protesta en el que es baleado y sobreviviente no sin antes hospitalizarse por un par de meses.

Ese es tiempo suficiente para que se afiance más aún “El Maximato” de Calles, quien sigue ordenando como si fuera presidente aún. Ortiz Rubio estuvo dos años en la presidencia con titubeantes apariciones en público, con diferencias con los gobernadores del país, con sus secretarios del gabinete y hasta con Plutarco Elías Calles, quien promueve una fuerte campaña de desprestigio entre la población, llamándole por lo bajo, “El nopalito” acompañada de la explicación de que el apodo es “por lo baboso”. Ante el enfrentamiento con el jefe máximo de la revolución, y la caótica situación política generada, en vez de enfrentarla, renuncia al segundo año de su periodo, quedándose en su lugar Abelardo L. Rodríguez. A diferencia de los países desarrollados, como China y Japón, por ejemplo, donde es común que haya ingenieros al frente de sus naciones, aquí en México este es el único caso, aunque no es muy buen antecedente que digamos.